América Latina

Las FARC dejan las armas luego de medio siglo de conflicto

Jean Arnault, representante de Naciones Unidas para el proceso de paz en Colombia, al centro, habla con el presidente Juan Manuel Santos, izquierda, y con Rodrigo Londoño, “Timochenko”.
Jean Arnault, representante de Naciones Unidas para el proceso de paz en Colombia, al centro, habla con el presidente Juan Manuel Santos, izquierda, y con Rodrigo Londoño, “Timochenko”. AP

Colombia conmemoró este martes el acto con el que la guerrilla de las FARC silenciará sus fusiles para siempre y con el que dejará de existir como grupo armado ilegal, luego de 53 años de conflicto que dejó más de 8 millones de víctimas y más de 220,000 muertos.

El histórico acto con el que el grupo insurgente más antiguo de América finalizó el proceso de dejación de armas para empezar su tránsito a la vida civil y como movimiento social y político se realizó en el municipio de Mesetas, departamento del Meta. Acudieron el presidente Juan Manuel Santos; Jean Arnault, jefe de la Misión de las Naciones Unidas en Colombia; miembros del secretariado de las FARC, como Iván Márquez, Carlos Antonio Lozada y Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’ y ex combatientes del frente oriental.

“No le fallamos a Colombia. Hoy dejamos las armas. Adiós a la guerra y bienvenida la paz”, aseguró el jefe guerrillero ‘Timochenko’, tras añadir que las FARC no dejarán de existir sino que se transformarán en un movimiento democrático que actuará “exclusivamente por las vías legales y pacíficas”.

Por su parte, el presidente Santos calificó la dejación de las armas como “la mejor noticia para Colombia en los últimos 50 años”, la cual refleja que el país “no es más una historia de dolor”.

“Este es un día que los colombianos jamás olvidaremos, el día en que las armas se cambiaron por las palabras. Y puedo decir, desde el fondo de mi corazón, que por llegar a este día ha valido la pena ser presidente de Colombia. Somos un solo pueblo y una sola nación. ¡Que viva la paz!”, enfatizó el mandatario.

Jean Arnault, delegado de las Naciones Unidas en Colombia​, informó que el organismo almacenó 7,132 armas pertenecientes al grupo guerrillero y que a la fecha han sido extraídas 77 caletas con armamento y municiones que ya fueron destruidas. El organismo, que monitorea desde finales del año pasado el cese bilateral del fuego y la dejación de armas, tiene previsto que el primero de septiembre estén identificadas y destruidas un total de 942 caletas.

“Recibimos un número mayor de armas en comparación con la mayoría de procesos similares. Las enseñanzas de la experiencia de Colombia pueden ser aplicadas en otras partes del mundo”, aseguró Arnault, quien agregó que la implementación de lo pactado en La Habana “será vital para garantizar una paz estable y duradera”.

¿Qué viene ahora?

El proceso de dejación de armas comenzó a principios de junio bajo la supervisión de funcionarios de Naciones Unidas en 23 zonas veredales a las que llegaron guerrilleros de distintas zonas del país y en el que cada uno recibió dos certificados: uno del organismo internacional que acredita que dejó su arma y otro del Alto Comisionado para la Paz que avala el cumplimiento de los requisitos necesarios para su reintegración a la vida civil.

Las más de 7,132 armas que pertenecían a las FARC y que ahora reposan en contenedores de Naciones Unidas, serán fundidas y transformadas en tres monumentos como símbolo de paz que se instalarán en Nueva York, Bogotá y La Habana.

Los ex combatientes, que permanecen concentrados en las 23 zonas veredales que se crearon para el proceso de dejación de armas, permanecerán allí hasta el primero de agosto, fecha en la cual estos puntos se convertirán en espacios de capacitación para su reincorporación a la vida civil.

Dependiendo de los delitos que hayan cometido, algunos podrán acogerse a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y otros a la Ley de Amnistías para quienes no estén juzgados por delitos de lesa humanidad. Sin embargo, quienes incumplan los requisitos del proceso serán excluidos de la JEP, por lo cual se enfrentarán a la justicia ordinaria y no obtendrán los beneficios de la reincorporación.

Dos puntos que son considerados la columna vertebral del acuerdo de paz están aún pendientes por ser reglamentados en el Congreso y la tarea no parece fácil. El primero tiene que ver con la JEP, la justicia que se creó para juzgar a guerrilleros, militares y civiles que hayan tenido algún vínculo con el conflicto.

Y el segundo, con la participación en política de los guerrilleros. El acuerdo de paz establece la creación de 10 curules en el Legislativo –5 en la Cámara y 5 en el Senado– y, además, 16 circunscripciones de paz –escaños con los que se busca darles representación en la Cámara a regiones del país históricamente golpeadas por la violencia– y las cuales tendrán vigencia de dos periodos electorales, es decir ocho años.

Siga a Catalina Ruiz Parra en Twitter: @catalinaruiz

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de junio de 2017, 5:12 p. m. with the headline "Las FARC dejan las armas luego de medio siglo de conflicto."

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