América Latina

Nicaragua, entre negociar con EEUU la “Nica Act” o distraer la atención

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega (c), saluda a simpatizantes del partidos Frente Sandinista de Liberaciion Nacional (FSLN) en la plaza de las Victorias el viernes 7 de julio de 2017, en Managua (Nicaragua).
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega (c), saluda a simpatizantes del partidos Frente Sandinista de Liberaciion Nacional (FSLN) en la plaza de las Victorias el viernes 7 de julio de 2017, en Managua (Nicaragua). EFE

El anuncio hecho por Nicaragua, que ha iniciado un “proceso jurídico” para reclamar una indemnización a Estados Unidos de $17,000 millones, basado en un fallo de hace 31 años de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por daños causados durante la guerra civil nicaragüense, busca una negociación con Washington ante la “Nica Act” y, a su vez, distraer la atención.

El Gobierno de Daniel Ortega anunció que ha iniciado un proceso jurídico para exigir a Estados Unidos el pago de la indemnización ordenada en 1986 por la CIJ, inmediatamente después de aprobarse en la Cámara baja estadounidense un proyecto para frenar desembolsos al país centroamericano, conocido como “Nica Act”.

El fallo de la CIJ fue dictado el 27 de junio de 1986 para condenar los ataques con explosivos contra puertos y otras instalaciones de Nicaragua, durante la guerra civil que vivió este país centroamericano en la década del ochenta.

Sin embargo, la Administración de Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997) renunció al reclamo de indemnización contra EEUU, por lo que, para expertos consultados por Efe, la eventual demanda de Nicaragua no tiene asidero legal, más que llamar la atención externa e internamente.

En ese entonces el mismo el líder sandinista calificó como un “grave error” que el Gobierno de Barrios de Chamorro desistiera de reclamar la indemnización que ordenó la CIJ por los daños causados a Nicaragua durante la guerra entre “contras” y sandinistas.

Por tanto, lo que el Ejecutivo sandinista busca realmente es, por un lado, tratar de abrir un canal de comunicación con la Casa Blanca para negociar la “Nica Act”, y, por otro, al celebrarse en noviembre próximo elecciones municipales en el país centroamericano, mantener un discurso “antiimperialista” y nacionalista que le permita ganar o conservar adeptos en sus filas.

El jurista nicaragüense Oscar Castillo explicó que al desistir el Estado de la demanda contra EEUU en septiembre de 1991, es poco o nada lo que se puede hacer ante la CIJ.

“Nicaragua reacciona sobre algo que es posible. Es decir, yo puedo demandar a cualquiera, puedo demandar por pago, lo que no tengo garantizado es que mi demanda vaya a ser admitida, y que vaya a tener un fallo favorable”, razonó Castillo, para quien esa táctica no detendrá el proceso de la “Nica Act”.

La “Nica Act” nació semanas antes de que se celebraran en Nicaragua unas controvertidas elecciones en las que no pudo participar el principal grupo opositor y Ortega consiguió su cuarto mandato y tercero consecutivo.

Desde que fue promovida la “Nica Act”, un proyecto de ley que busca frenar los desembolsos internacionales hasta que Nicaragua celebre elecciones “libres, justas y transparentes”, el Gobierno sandinista ha dado pasos de forma pero no de fondo con el fin de evitar su avance, sin éxito aún.

El Ejecutivo nicaragüense ha abierto con la OEA un mecanismo de negociación sobre el proceso electoral local de cara a las elecciones municipales de noviembre próximo, en vista del descontento de distintos sectores por su falta de transparencia y el cierre de espacios.

Por su lado, el empresario nicaragüense-estadounidense Roberto Argüello contrató a Arthur Estopiñan, quien trabajó como jefe del equipo de la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, quien es la impulsora de la “Nica Act”, para tratar de impedir que ese proyecto se convierta en ley.

Estopiñan dijo a periodistas en Managua que la observación de la OEA en los comicios municipales de noviembre en Nicaragua podría evitar la aprobación de la “Nica Act” en el Senado estadounidense.

Para Estopiñan, si existe un proceso legítimo en las negociaciones entre Ortega y la OEA, la “Nica Act” se “desinfla” en el Senado estadounidense, aunque reconoció que el líder sandinista “tiene una reputación negativa (…) por sus alianzas con Rusia, con Irán y otros que no son amigos de Estados Unidos”.

Las cúpulas empresariales nicaragüenses, que mantienen una alianza de consenso con el Gobierno sandinista, han pedido a Ortega bajar el tono, buscar el diálogo y aceptar mayor apertura de los espacios democráticos.

Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones de Nicaragua, la principal fuente de remesas, hasta alcanzar el 6 % del producto interno bruto, sus inversiones generan 300.000 empleos en el país y acoge a casi 400,000 migrantes nicaragüenses.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de julio de 2017, 4:27 p. m. with the headline "Nicaragua, entre negociar con EEUU la “Nica Act” o distraer la atención."

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