América Latina

El hambre, primera causa de la emigración de Centroamérica

Más personas están huyendo de la pobreza en El Salvador, Honduras y Guatemala con destino a la frontera sur de Estados Unidos debido al hambre que por temor a la delincuencia y la violencia de las pandillas.

Según un nuevo informe de una coalición de agencias internacionales, casi la mitad de las familias entrevistadas para el estudio tenían inseguridad alimentaria, lo que significa que muchas veces no tienen qué comer.

Los autores del informe alegan que sus conclusiones muestran que si Estados Unidos desea detener la inmigración ilegal en la frontera con México, debe ayudar a América Latina a hacer frente a su crisis alimentaria.

“Esto no es tan complicado como parece”, dijo David Beasley, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (WFP). “Si se quiere solucionar el problema de la migración, hay que solucionar el problema de la seguridad alimentaria”.

El informe fue un esfuerzo conjunto del WFP, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, la Organización de los Estados Americanos y la Organización Internacional para las Migraciones. El informe estudia lo que los autores califican de “inseguridad alimentaria”en El Salvador, Honduras y Guatemala, área conocida como el Triángulo Norte. Las frecuentes sequías en la zona significan un reto para la agricultura en la región.

“La naturaleza humana es la misma en todas partes del mundo. Si la gente no consigue alimentos, se va a otra parte”, dijo Beasley. “Hemos reducido la malnutrición y el hambre, pero tropezamos con un obstáculo y ahora parece que vamos en la dirección equivocada”.

De los núcleos familiares entrevistados, el 72 por ciento ya estaban tomando medidas de emergencia para alimentar a sus familias, como vender tierras, ganado y pertenencias como herramientas para ganar el dinero suficiente para comprar alimentos. Aunque esto ayuda a las personas a satisfacer sus necesidades inmediatas, pone en peligro las oportunidades económicas futuras porque elimina activos que hubieran podido usarse para sostener la economía familiar.

La emigración se convierte en “la estrategia de último recurso para hacer frente a la situación”, concluye el informe, una opción que la gente usa cuando no tiene otra.

Los jóvenes fueron particularmente susceptibles a la migración por la falta de alimentos. La cantidad de menores no acompañados ha bajado ligeramente de los casi 70,000 que llegaron a la frontera sur de Estados Unidos en el 2014, pero el flujo de los jóvenes que huyen sigue siendo un problema grave. En el año fiscal 2016, casi 60,000 de los 400,000 indocumentados detenidos tenían menos de 16 años, en su mayoría de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Esos países dijeron que la llamada Alianza para la Prosperidad, un programa creado por el gobierno del presidente Barack Obama para responder en el 2014 a la ola de migrantes, les ofreció fondos que ayudan a mejorar la situación en el Triángulo Norte. Los fondos, a los que también contribuye el Banco Interamericano de Desarrollo, se asignan a programas para reducir la pobreza y la violencia, y crear comunidades estables de donde las personas no tengan que marcharse. La estrategia se basó en el Plan Colombia.

Funcionarios de los tres países en cuestión dijeron el miércoles que esos esfuerzos deben continuar.

“Queremos asegurar que no sea algo temporal”, dijo Hugo Martínez, ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador. “Lo que no podemos permitir es que en nuestra región se incuben factores que puedan llevar a problemas sociales en el futuro. Tenemos que trabajar ahora en eso”.

El Congreso de Estados Unidos asignó $750 millones al presupuesto del 2016 para financiar la Alianza para la Prosperidad, pero en el presupuesto del 2017 la cifra se redujo a $655 millones. Y el plan de presupuesto del presidente Donald Trump para el 2018 contempla reducirla a $460 millones, a pesar de que su gobierno ha dicho que apoya la estrategia.

En Honduras era la causa principal de la migración al norte. Pero María Andrea Matamoros, viceministra de Relaciones Exteriores hondureña, dijo que gracias a los esfuerzos regionales en conjunto con la Alianza para la Prosperidad, la violencia ocupa ahora el tercer lugar la lista de razones por las que la gente se marcha de Honduras. Los homicidios también se han reducido “sustancialmente”, dijo.

El cambio climático, incluido el impacto del fenómeno conocido como El Niño, es una de las razones de las afectaciones a la agricultura en la región, y ello contribuye significativamente a la escasez de alimentos.

“El impacto del cambio climático es drástico en el Corredor Seco, particularmente en El Salvador”, dijo Martínez. “En el 2015 perdimos 470,000 toneladas de maíz y unas 6,000 toneladas de frijoles”.

Germán González, ministro de Seguridad Alimentaria y Nutrición de Guatemala, dijo que su país experimentó largas sequías en el 2014 y el 2015, que redujeron significativamente la producción de granos en la agricultura de subsistencia. González dijo que algunas familias no han podido recuperar sus medios de vida.

“Todavía no pueden dejarnos sin asistencia”, dijo Martínez, el canciller salvadoreño. “Todavía necesitamos el apoyo de la comunidad internacional”.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de agosto de 2017, 6:53 p. m. with the headline "El hambre, primera causa de la emigración de Centroamérica."

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