Moctezuma II regresa a la antigua capital de su imperio
Moctezuma II regresa al centro de Ciudad México, donde estuvo la capital de su imperio, de la mano de una exposición de cerca de doscientas piezas que narran el reinado del que fue el emperador azteca a la llegada de los españoles.
Tras su paso por el Museo Británico de Londres, la muestra "Moctezuma II: tiempo y destino de un gobernante'' se inaugura esta noche y permanecerá hasta 2011 en la capital de un país que no siempre ha tenido una relación fácil con el recuerdo de este gobernante, traidor para algunos y héroe según otros.
Como explicó el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma a Efe, "hay que entender a su figura dentro del momento que le tocó vivir''. "Desde antes de la llegada de los colonos, muchos pronosticaban la pérdida del Imperio, así que la pesadumbre de Moctezuma hubo de ser enorme'', comentó.
El principal restaurador de la muestra se refirió así a señales como rayos, incendios y la aparición de animales extraños, que los aztecas interpretaron como profecías de la caída de su líder, a quien uno de los cuadros que acoge el Museo del Templo Mayor representa como un hombre de gesto circunspecto.
Son muchas las diferencias que esta muestra mantiene con la retrospectiva que acogió el British Museum, pero la fundamental reside en que no se trata de una biografía de Moctezuma II, sino de una radiografía del momento en el que le tocó vivir y gobernar.
Una etapa que, según definió Matos, fue "crucial para el México mestizo de hoy'' y que la exposición retrata a través de vasijas, esculturas, alhajas y ofrendas prehispánicas, pero también con objetos ya del período colonial, entre los que se incluye el peto de una armadura que pudo pertenecer al rubio conquistador Pedro de Alvarado, a quien los indígenas apodaban "Tonatiuh'' (El Sol).
La muestra en México carece de algunas piezas arqueológicas que estuvieron en Europa y no fueron incluidas porque al pertenecer al patrimonio de México tendrían que quedarse en este país.
Esta ausencia, sin embargo, no eclipsa a estrellas del recorrido como el monolito de Tlaltecuhtli y una réplica del mítico penacho de Moctezuma.
La escultura que representa a la diosa Tlaltecuhtli (señora de la Tierra), exhibida por primera vez tras años de restauración, impresiona por la conservación de sus tonos ocres, rojos y añiles, y por sus dimensiones, de aproximadamente cuatro metros de largo por tres de ancho.
No todas las piezas mantienen los colores como ella, pero para algunas de las que no lo hacen, los organizadores de la muestra han habilitado proyectores de luz capaces de devolvérselos por un momento ante los ojos de los que quieran saber más del rey azteca.
A juicio de Matos, "poco pudo hacer (el gobernante) por su imperio'', pues fue tomado prisionero casi a la llegada de los españoles a Tenochtitlán.
Desde su cautiverio, Moctezuma contempló la alineación de los pueblos indígenas que hasta entonces tuvo sometidos con la invasión militar, a la que seguirían la cultural y religiosa de las que brotó la sociedad mestiza que construyó el México actual.
''Moctezuma II: tiempo y destino de un gobernante'' recoge testimonios de las versiones encontradas que existen sobre la muerte del emperador: el relato azteca que acusa a los conquistadores y las crónicas españolas que aseguran que fue su propio pueblo, enfurecido por "su traición'', quien acabó con él a pedradas.
Matos piensa que Moctezuma "ya no les era útil a los españoles'', pero confesó que, ‘‘como ocurre siempre en los grandes magnicidios, uno termina por no saber lo que ocurrió de verdad''.
Aún así, expresó que no cree que México condenase nunca a Moctezuma. Con él coinciden, a la entrada de la exposición, dos visitantes que comentan entre sí: "Ya era hora de que (Moctezuma) regresara''.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de junio de 2010, 6:20 p. m. with the headline "Moctezuma II regresa a la antigua capital de su imperio."