América Latina

Argentina, Uruguay y Colombia van a las urnas el domingo en medio de graves problemas regionales

Es un domingo de elecciones en la región en un mar de descontento.

Argentina y Uruguay celebran elecciones presidenciales y Colombia comicios locales este fin de semana, en momentos que la región está que arde.

En Chile —desde hace mucho considerado el país más estable de la región— ocho días de protestas han dejado más de 15 muertos y provocado saqueos generalizados que el presidente Sebastián Piñera no ha podido controlar.

Y aunque el origen directo de las propuestas parece haber sido un aumento en el precio del transporte público, las razones verdaderas son mucho más profundas. Uno de los letreros que más se ve en medio de las marchas dice: “No son los 30 pesos, son los 30 años” de política económica.

Y en la cercana Bolivia, las elecciones presidenciales de 20 de octubre todavía están rodeadas de incertidumbre. La Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea han pedido un voto de segunda vuelta, aunque el presidente Evo Morales dice que ganó. Su rival, Carlos Mesas, ha acusado a Morales de fraude para gobernar un cuarto período.

Chile y Bolivia son solamente dos de los últimos brotes de problemas en una región plagada de problemas, como protestas en Ecuador, Haití y Honduras en medio de una desaceleración económica regional.

¿El regreso del peronismo?

Es en medio de estas tensiones que los argentinos votarán este domingo en una carrera en que el candidato de centroizquierda Alberto Fernández se espera que derrote al titular Mauricio Macri por más de 20 puntos porcentuales, con lo que potencialmente evitaría una segunda vuelta.

Argentina ha sido golpeada por una inflación superior al 10% y la depreciación del peso, y muchos culpan a Macri por la desaceleración económica, a pesar de que el mandatario alega que está tratando de arreglar el desastre que dejaron sus predecesores.

Pero es la compañera de boleta de Fernández la que ha colocado la carrera bajo el candelero internacional.

Cristina Fernández, quien fue presidenta entre 2007 y 2015, y primera dama entre 2003 y 2007, llegó al poder en medio de un repunte de la izquierda latinoamericana y se ganó mucha lealtad con sus políticas sociales socialistas.

Pero también exhibió una veta autoritaria al respaldar a algunas de las figuras más polarizantes de la región, como el entonces líder venezolano Hugo Chávez y el presidente ecuatoriano Rafael Correa.

La perspectiva de que Fernández vuelva al poder ha estremecido los mercados y llevado al presidente derechista brasileño Jair Bolsonaro a amenazar con retirar a su país del Mercosur.

Partidarios del presidente boliviano Evo Morales son controlados por las fuerzas de seguridad mientras gritan lemas contra partidarios del candidato del partido Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, quien fue presidente entre 2003 y 2005, cuando los dos grupos se reunieron frente al Tribunal Supremo Electoral, en La Paz, el 21 de octubre de 2019.
Partidarios del presidente boliviano Evo Morales son controlados por las fuerzas de seguridad mientras gritan lemas contra partidarios del candidato del partido Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, quien fue presidente entre 2003 y 2005, cuando los dos grupos se reunieron frente al Tribunal Supremo Electoral, en La Paz, el 21 de octubre de 2019.

Pero esos temores han sido atemperados en Argentina por el candidato principal. Alberto Fernández —sin parentesco con su compañera de boleta— es un abogado de 60 años y ex jefe de despacho de Néstor Kirchner, el fallecido esposo de Cristina Fernández.

Pero renunció a ese cargo una vez que Cristina Fernández asumió la presidencia y surgió como un fuerte crítico dentro del partido peronista del desplazamiento de la presidenta a la izquierda.

En una región cada vez más polarizada, muchos ven un voto por Fernández como un voto por la moderación, dijo en analista político argentino Pablo Touzón.

“Hemos evitado el riesgo de que surja un Bolsonaro o un Maduro”, dijo, refiriéndose al líder derechista brasileño y al gobernante izquierdista venezolano. “Esto pudiera hacer de Argentina una fuente de estabilidad en la región”.

Pero mucho dependerá de cómo Alberto Fernández maneje a su poderosa compañera de boleta.

En las calles de Buenos Aires, un muñeco inflable de Cristina Fernández ha estado recorriendo las calles. El muñeco de la mandataria tiene puesto un uniforme de preso (una referencia a las múltiples investigaciones de corrupción que enfrenta), tiene una bolsa de dinero en una mano y en la otra sostiene una marioneta que representa a su compañero de boleta.

Aunque la percepción popular es que ella es la que maneja los hilos, la verdad es la nueva administración va a ser una esclava de la economía.

“Suponiendo que gane, al Sr. Fernández le van a entregar un cáliz envenenado y se verá obligado a hacer frente a la crisis económica provocada por su propio ascenso al poder”, expresó el Economist Intelligence Unit.

Touzón concordó, diciendo que el nuevo presidente “va a enfrentar un escenario increíblemente complejo. Será un período de restricciones financieras sin ningún espacio para medidas populistas”.

Y eso significa que probablemente tenga que tomar decisiones económicas impopulares, como las que han provocado un estallido social en Chile y la clase que su compañera de boleta ha criticado tanto en el pasado.

Antes de los comicios presidenciales argentinos del 27 de octubre, partidarios del presidente Mauricio Macri participan en un acto político Miami Beach, Florida.
Antes de los comicios presidenciales argentinos del 27 de octubre, partidarios del presidente Mauricio Macri participan en un acto político Miami Beach, Florida. Lautaro Grinspan

“En este escenario, es mejor para él tener a Cristina de su lado que del otro” como crítica y opositora, dijo Touzón. “De esta manera, los dos tendrán que pagar el precio político”.

Uruguay

Si los resultados de la votación en Argentina se consideran ya decididos, la carrera presidencial entre 10 candidatos en el vecino Uruguay no tiene un favorito.

Una encuesta reciente de Grupo Radar, de Uruguay, da a Daniel Martínez, el ex alcalde de Montevideo y del gobernante Frente Popular, 43% de los votos frente a su rival más cercano, Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, con 24%.

Pero a manos que Martínez gane una mayoría de los votos, los dos hombres se enfrentarán en una segunda vuelta el 24 de noviembre. Y ahí es donde la situación de complica, porque Lacalle Pou ya está creando una coalición de oposición contra Martínez.

Aunque Martínez es una persona respetada, tiene que cargar con el equipaje de un partido que lleva 15 años en el poder, bajo el ex presidente José “Pepe” Mujica y el actual mandatario Tabaré Vázquez, dijo Alain Mizrahi, de Grupo Radar, quien agregó que hay dos factores que impulsan el descontento: el aumento de la delincuencia y la desaceleración económica.

“Hay una percepción extendida en la calle de que la delincuencia está en aumento”, dijo Mizrahi. “También existe la percepción de que el Frente Popular no ha hecho todo lo posible por reducir la inseguridad”.

Los problemas en el vecino Chile parecen estar afectando a su vecino. Uruguay y Chile sufrieron dictaduras militares en los años 1970s y 1980, y las escenas de estos días en que se ven a las fuerzas de seguridad chilenas batallando con los manifestantes, han provocado malos recuerdos a muchos.

Esas imágenes parecen haber afectado las perspectivas de Guido Manini, ex comandante del Ejército de Uruguay, quien va en cuarto lugar en las encuestas con una plataforma de ley y orden.

Al menos 15 personas han muerto en los enfrentamientos de manifestantes con las fuerzas del orden en Chile.
Al menos 15 personas han muerto en los enfrentamientos de manifestantes con las fuerzas del orden en Chile. Getty Images

“Los uruguayos se identifican con la realidad chilena”, dijo Mizrahi. “Y es un recordatorio de un pasado no muy lejano”.

Colombia

Colombia también parece estaba batallando con los demonios del pasado, en momentos que se prepara para elegir a 36 gobernadores y más de mil alcaldes en carreras manchadas por la violencia.

Según la Fundación para la Paz y la Reconciliación, más de 20 candidatos han sido asesinados durante el curso de este ciclo electoral. Sin embargo, otras organizaciones colocan esa cifra en siete.

De cualquier manera, es una señal de que el histórico acuerdo de paz firmado en 2016 con el grupo guerrillero más antiguo de las Américas, las FARC, no solucionó todos los problemas del país.

Las dos elecciones más observadas serán las de las alcaldías en la capital, Bogotá, y la segunda ciudad del país, Medellín.

En Bogotá, las encuestas muestran que el ex senador Carlos Fernando Galán ha tomado la delantera de la ex senadora y candidata presidencial Claudia López.

Galán, de 42 años, antiguo periodista y concejal, rompió con el partido Cambio Radical por su decisión en 2018 de apoyar la campaña del ahora presidente Iván Duque. Bajo la bandera del partido independiente Bogotá para la Gente, Galán se ha presentado como un pragmático moderado centrado en los dos grandes problemas de la ciudad: el transporte y la seguridad.

En particular, Galán apoya los planes del actual alcalde de construir un metro no subterráneo y ampliar la red de autobuses articulados conocida como Transmilenio.

Bogotá, una ciudad de 7 millones, es una de pocas grandes metrópolis latinoamericanas sin un sistema ferrocarrilero de transporte masivo y sus embotellamientos de tráfico son legendarios. Pero el debate sobre si la ciudad debe tener un sistema de metro subterráneo o no ha paralizado el proceso desde hace años.

López, del partido Alianza Verde, había favorecido inicialmente el subterráneo, pero ha dicho que respaldará el plan actual después que el alcalde Enrique Peñalosa otorgó anteriormente este mes a un consorcio chino-canadiense el contrato de $4,000 millones para construir el metro de 15 millas de largo. Sin embargo, López ha dicho que limitaría la ampliación del sistema Transmilenio, alegando que los autobuses son una de las principales fuentes de contaminación en la ciudad.

En Medellín, que tiene un sistema de transporte masivo, Alfredo Ramos, el jefe del gobernante partido Centro Democrático, es visto como el favorito claro por delante del activista de izquierda Daniel Quintero.

En otros tiempos, el presidente Iván Duque y su mentor político, el ex presidente Álvaro Uribe, pudieran haber usado los comicios para desarrollar su base política. Pero la carrera ocurre en momentos que Duque tiene un apoyo anémico en las encuestas y Uribe enfrenta una investigación por manipulación de testigos.

Más ampliamente, la votación pondrá a prueba la democracia en Colombia. Más de 85 por ciento de los candidatos no han ofrecido detalles sobre su financiación de campaña, como les exige la ley, y el gobierno central está presionado para que la gente denuncie la compra de votos y el fraude.

La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, quien lidera el esfuerzo, ha pedido a la población que denuncie los abusos.

“La transparencia y la participación ciudadana en esta carrera son fundamentales para nuestra democracia”, dijo.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de octubre de 2019, 8:00 a. m. with the headline "Argentina, Uruguay y Colombia van a las urnas el domingo en medio de graves problemas regionales."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA