América Latina

Vallista Jasmine Camacho-Quinn gana segunda medalla de oro para Puerto Rico

Mientras el himno de Puerto Rico resonaba el lunes durante la ceremonia de la prueba de atletismo de 100 metros con vallas en los Juegos Olímpicos de Tokio, la medallista de oro, Jasmine Camacho-Quinn, lloraba con una flor de maga en su afro y con un arete en cada oreja.

La bandera de Puerto Rico ondeaba sutilmente por encima de la atleta al no tan solo conquistar la primera medalla de oro en atletismo para la isla, sino su segunda medalla de oro en la historia de las olimpiadas. Mónica Puig obtuvo la primera en 2016 en la prueba de tenis en la categoría individual femenino.

“Significa mucho representar a un país tan pequeño”, dijo Camacho-Quinn tras su triunfo con una bandera sobre sus hombros. “Esto le ha regalado esperanza a los niños”.

Para los boricuas, su triunfo ha sido un destello de esperanza tras los desastres naturales y la pandemia de COVID-19 que desestabilizaron al territorio o a la colonia estadounidense. La vallista, una mujer negra criada en la diáspora, refleja una multiplicidad de realidades. No tan solo ha superado los obstáculos materiales de cada una de sus carreras, sino de la sociedad.

“Yo corro por Puerto Rico”

Jasmine Camacho-Quinn, de 24 años, es oriunda de Carolina del Sur, donde creció en una familia deportista con raíces puertorriqueñas y negras. Pese a que Camacho-Quinn pudo haber representado a Estados Unidos en las olimpiadas, eligió a Puerto Rico.

“¡YO CORRO POR PUERTO RICO!”, escribió en sus redes sociales en 2017 cuando se le preguntó si correría por Estados Unidos. “¡YO CONTINUARÉ CORRIENDO CON PUERTO RICO EN MI PECHO. Puerto Rico todo el tiempo, por siempre!”.

En 2016, la boricua participó a sus 19 años en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en Brasil cuando aún era estudiante de la Universidad de Kentucky. No obstante, durante la semifinal tropezó con múltiples vallas y cayó entre lágrimas sobre la pista.

Cinco años después, la atleta, con un tatuaje de Puerto Rico entrelazado a unos aros olímpicos sobre su bícep, ganó oro. Antes de vencer a sus oponentes, en la semifinal, estableció un récord olímpico.

Su decisión de representar y de colocar en alto a su patria y a la de su madre ha conmovido a quienes han celebrado su victoria tanto en la isla como en la diáspora.

En el Centro de Convenciones de San Juan, mientras una multitud saltaba y escuchaba la canción Vivir Mi Vida de Marc-Anthony, la atleta superó a toda velocidad a las demás competidoras y se alzó con la victoria. En un restaurante en Carolina del Sur, los seres queridos de Camacho-Quinn ondeaban las banderas de Puerto Rico; tres reposaban bajo un televisor. En el cielo, los pasajeros de un avión aplaudieron luego de presenciar su triunfo.

Figuras prominentes como el gobernador del territorio o de la colonia estadounidense, Pedro Pierluisi Urrutia, así como el exponente de música urbana, Daddy Yankee, la felicitaron.

“Gracias, Jasmine”, escribió el primer ejecutivo. “Eres determinación, entrega y tenacidad, todo lo que representa a la mujer Boricua. ¡Felicidades!”.

Los periódicos más importantes de la isla imprimieron en sus portadas fotografías de Camacho-Quinn con una gran sonrisa mientras sostenía una bandera de Puerto Rico.

“¡Puerto Rico celebra”, se leía en una de las portadas. “Gracias a ti, La Borinqueña se escuchará”, se leía en otra.

Hija de la diáspora puertorriqueña

Al igual que Mónica Puig, la primera medallista de oro de Borikén, quien creció en Miami, Camacho-Quinn se desarrolló en la diáspora. Su triunfo de la atleta ha sido de gran orgullo para los que viven fuera de la isla, lo que también les ha generado un sentido de pertenencia.

“Como madre de un niño puertorriqueño que creció en Estados Unidos, que no habla español con fluidez, (...) la victoria de Jasmine Camacho-Quinn en los Juegos Olímpicos para Puerto Rico y la cálida acogida del público me conmueve profundamente”, escribió la psicóloga social boricua, Ileana P. Rodríguez.

La victoria también ha desencadenado un debate entre los boricuas sobre quién es o no puertorriqueño a base criterios como el español o nacer en Puerto Rico.

Esta versión acomodaticia de lo que es ser puertorriqueño no es correcta, a juicio de Aaron Gamaliel Ramos, profesor de Ciencias Sociales de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico.

“Los puertorriqueños que residen en la isla, en el territorio, [deben] dar a reconocer la importancia de lo que se ha llamado la ‘diáspora’, y que se identifican con Puerto Rico en diversas formas”, dijo.

Para el profesor, ha sido desafortunado cómo ciertas personas han cuestionado la puertorriqueñidad de otras como Camacho-Quinn.

“Tenemos que cambiar esa visión muy antigua de que una nación está solo en un lugar específico, en una ubicación geográfica específica ”, expresó. “Por la facilidad de la migración y la circulación de gente a nivel mundial, la noción de identidad es mucho más fluida”.

A preguntas de cuán bien hablaba el español, respondió estar en proceso de aprenderlo. Sin embargo, para el profesor, la lengua no es fundamental para ser puertorriqueño.

“La identidad nacional o territorial no se circunscribe al idioma”, esbozó. “No es necesario que la persona sepa hablar español o lo hable como se habla en Puerto Rico para que esa persona se sienta identificada con Puerto Rico ”.

La atleta puertorriqueña ha sido aclamada entre los puertorriqueños de diversos orígenes, a los que ha respondido en sus redes sociales.

“¡Soy puertorriqueña!”, expresó Camacho-Quinn con orgullo y una gran sonrisa en un vídeo del Comité Olímpico de Puerto Rico.

Victoria histórica

Camacho-Quinn es la primer atleta afroboricua en ganar una medalla de oro para Puerto Rico, donde más del 10% de la población se identifica como negra o afroamericana.

De acuerdo con la profesora de afrolatinidad en la Universidad Estatal de San Francisco, Barbara Abadía Rexach, este triunfo es histórico.

“Celebro la figura de Jasmine porque reivindica la belleza de los afropuertorriqueños”, expresó la antropóloga social sobre la atleta que recibió su medalla de oro con un afro.

Para Rexach, la victoria de Camacho-Quinn es un ejemplo para las niñas negras en Puerto Rico de que todo es posible, a pesar de las barreras por género, raza y etnicidad.

“Ella demostró nuestro poder de practicar deportes o cualquier otra disciplina, lo que es un modelo a seguir a su corta edad”, expresó.

El exmiembro del Selección femenina de voleibol de Puerto Rico, Shirley Ferrer Núñez, explicó cuán inspirador fue observar a una mujer con su mismo tono de piel ganar una medalla de oro para su patria en los Juegos Olímpicos debido a que las mujeres negras carecen de oportunidades en comparación con sus contrapartes blancas y no están representadas adecuadamente.

“Es un gran paso en nuestra cultura ver cómo una niña blanca puede ver a una mujer negra como un modelo a seguir”, indicó. “No solo en Puerto Rico, sino en el resto del mundo”.

El triunfo de Camacho-Quinn confirma la importancia de invertir más dinero en las atletas femeninas y erradicar la desigualdad en los deportes, agregó Némesis García Ortíz, una analista deportiva de 23 años.

“En los deportes existe la frase ‘juegas como una niña´”, puntualizó. “Creo que esa frase no debería usarse para hacernos sentir inferiores porque jugando como una niña, la gente puede ganar oro”.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de agosto de 2021, 0:52 p. m. with the headline "Vallista Jasmine Camacho-Quinn gana segunda medalla de oro para Puerto Rico."

SB
Syra Ortiz Blanes
el Nuevo Herald
Syra Ortiz Blanes covers immigration for the Miami Herald and El Nuevo Herald. Previously, she was the Puerto Rico and Spanish Caribbean reporter for the Heralds through Report for America.
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