América Latina

Familiares de las víctimas no creen en perdón del ex dictador Noriega


Noriega, de 81 años, decidió romper un largo silencio y accedió por primera vez a presentarse ante un medio panameño para pedir perdón.
Noriega, de 81 años, decidió romper un largo silencio y accedió por primera vez a presentarse ante un medio panameño para pedir perdón. AFP/Getty Images

Familiares de víctimas del régimen de Manuel Noriega dudaron del perdón pedido por el ex dictador y le exigieron que diga la verdad sobre los crímenes de la dictadura, en un país que reaccionó dividido al arrepentimiento del otrora hombre fuerte.

“No lo sentí sincero”, dijo Karina Ortega, hija del sargento Ismael Ortega, asesinado junto a otros 10 militares después de una frustrada rebelión contra Noriega el 3 de octubre de 1989 conocida como la masacre de Albrook.

Ortega aseguró que no odia ni guarda rencor a Noriega pero le exigió, al igual que otros familiares, que el ex dictador les pida perdón en la cara y revele la verdad sobre Albrook.

El presidente Juan Carlos Varela dijo el jueves que “como cristiano a todos nos toca perdonar” y que comprende el sentir de las víctimas.

Agregó que “las familias que más se vieron afectadas, la familia Spadadora, la familia Gallego y la familia de aquellos ejecutados el 3 de octubre” son las que necesitan “saber la verdad de lo que sucedió con sus seres”.

Noriega fue condenado por el asesinato de Spadadora en septiembre de 1985, una de las tres condenas por homicidio que recibió el ex general en ausencia. Las otras dos fueron por el asesinato del líder de la rebelión, Moisés Giroldi, y la masacre de otros militares.

Noriega, de 81 años, decidió romper el silencio y accedió por primera vez a presentarse ante un medio panameño para pedir perdón por los daños, perjuicios y humillaciones cometidas durante la era castrense.

El ex dictador gobernó con mano dura a partir de 1983, aunque desde los inicios del régimen militar ascendió rápidamente y llegó a encargarse del aparato de inteligencia nacional, colaborando estrechamente con la CIA estadounidense.

Noriega, quien también enfrenta procesos por tres casos de desapariciones, se circunscribió el miércoles a su pedido de perdón y eludió las preguntas relacionadas con el caso de Spadafora.

Su declaración impactó en las redes sociales y el jueves era noticia de primera plana en varios periódicos, en un país donde la atención el último año estuvo centrada en denuncias e investigaciones por corrupción.

Algunos consideraron el pedido de perdón un acto de valor y necesario por parte de Noriega, mientras que otros lo vieron como un intento para conseguir que las autoridades carcelarias le otorguen una medida cautelar de arresto domiciliario, algo que han solicitado sin suerte desde años sus abogados y médicos particulares esgrimiendo la frágil salud de su cliente.

“Se trató de una farsa”, dijo a The Associated Press la profesora jubilada Dalys de Filos. “Lo que busca es que se le conceda casa por cárcel”, agregó.

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de junio de 2015, 9:29 p. m. with the headline "Familiares de las víctimas no creen en perdón del ex dictador Noriega."

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