América Latina

Así es como la guerra en Ucrania está afectando las relaciones en América Latina

La invasión rusa de Ucrania ha repercutido en todo el mundo, incluso en el hemisferio occidental, donde tanto Washington como Moscú han visto la crisis como una oportunidad para modificar las alianzas regionales a su favor.

Funcionarios estadounidenses y rusos participaron en una serie de conversaciones diplomáticas con líderes latinoamericanos y caribeños antes de que comenzara la guerra. El ritmo de la diplomacia sólo se ha intensificado desde que comenzaron los combates. Y muchos países de la región han respondido deambulando por un andén muy estrecho, por un lado negándose a apoyar la invasión de Rusia en el extranjero pero sin condenarla enérgicamente dentro de casa.

Los funcionarios de la administración Biden están tomándose en serio los movimientos de Rusia y están monitoreando de cerca cómo responden los países de la región.

“Ha habido una aproximación rusa”, dijo un alto funcionario de la administración. “Ha habido muchos viajes de funcionarios rusos a América Latina y el Caribe en los meses previos y posteriores a la invasión de Ucrania. Algo de eso es bravuconería. Algo de eso es tangible y preocupante”.

Donde la diplomacia no ha funcionado para Moscú, la Casa Blanca dice que Rusia está trabajando para desestabilizar las democracias en toda la región a través de la diplomacia coercitiva, desinformación y ataques cibernéticos. El ritmo reciente de esa actividad alarmó a los aliados y obligó a la administración a dedicar más recursos diplomáticos y económicos para contraatacar.

La estrategia de la administración, dijo el funcionario, es aumentar su compromiso con los gobiernos de todo el hemisferio occidental, incluyendo a los adversarios de larga data de los Estados Unidos y los aliados de Rusia. Solo en los últimos dias la administración Biden aumentó la dotación de personal en la Embajada de Estados Unidos en Cuba e inició conversaciones con el presidente Nicolás Maduro de Venezuela.

“Rusia busca una respuesta de Estados Unidos similar a la de la Guerra Fría, en la que estaríamos dividiendo a la región en amigos y aliados”, agregó el funcionario. “Eso sin duda sería un error”.

A continuación siguen los pasos dados por Rusia en los últimos años para incrementar su presencia en algunos de los países de la región.

ARGENTINA

La influencia rusa en Argentina ha ido creciendo a lo largo de los años, fenómeno que salió a relucir en la víspera de la invasión de Ucrania cuando el presidente Alberto Fernández se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin en el Kremlin y dijo que su país puede servir como un “punto de entrada” para que Rusia amplíe su presencia en América Latina.

Durante la visita de principios de febrero, Fernández también declaró la necesidad de su país de abandonar su “dependencia” económica de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional y acordó fortalecer la cooperación bilateral y las relaciones comerciales entre Rusia y la nación sudamericana.

Argentina y Rusia mantienen una serie de acuerdos bilaterales suscritos desde la década de los setenta, entre los que se encuentran la cooperación técnico-militar, la cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear y la protección mutua de información secreta en el ámbito de la cooperación técnico-militar.

BRASIL

El presidente de extrema derecha de Brasil, Jair Bolsonaro, visitó a Putin en Moscú pocos días antes de que comenzara la invasión rusa de Ucrania. Bolsonaro ha prometido neutralidad en el conflicto desde entonces, pero el vicepresidente de la nación lo condenó y su embajador en la ONU se pronunció en contra de Rusia en una votación de la Asamblea General sobre el conflicto la semana pasada, acusando a Moscú de “cruzar la línea roja”.

Como dos naciones dentro de los BRICS — una asociación económica de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, cinco economías emergentes — Brasil y Rusia se han entrelazado cada vez más en los últimos años, con Bolsonaro y Putin fomentando una fuerte relación personal.

Antes de su reunión en febrero, el Kremlin dijo que Putin planeaba plantear “temas actuales en el orden global actual” con el presidente brasileño. Bolsonaro, por su parte, dijo que fue a Moscú para asegurar un acuerdo sobre fertilizantes rusos para el sector agrícola de Brasil.

COLOMBIA

Colombia, uno de los aliados militares más cercanos de Estados Unidos en la región y socio formal de la OTAN, ha condenado la invasión rusa de Ucrania desde el principio y apoya las sanciones internacionales contra Moscú.

“Hemos tomado una posición firme contra el ataque brutal e injustificado de Rusia a Ucrania”, dijo el presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, durante su visita a la Casa Blanca el pasado jueves. “Este ha sido un momento muy horrible para el mundo”.

Duque ha estado preocupado durante mucho tiempo por las ventas militares de Rusia a la vecina Venezuela y expresó su escepticismo esta semana sobre el sorpresivo acercamiento de Washington a Maduro, cuyo control del poder ha llevado a una abrumadora oleada de refugiados a Colombia desde 2015.

En Washington, Duque dijo que Colombia sigue viendo a Maduro como una fuerza negativa en la región y señaló que su país produce actualmente más barriles de petróleo por día que Venezuela.

CUBA

Cuba tiene una relación de larga data con Rusia y sigue siendo uno de sus aliados más fuertes en la región. Pese a ello, La Habana se negó a respaldar la guerra de Putin en Ucrania en una votación reveladora de la Asamblea General de la ONU que tuvo lugar los días posteriores al comienzo del ataque.

Si bien Cuba se ha alineado con Putin repitiendo las justificaciones del Kremlin para la invasión y difundiendo desinformación sobre el conflicto a través de sus medios estatales, al mismo tiempo está tratando de caminar sobre una línea muy fina en sus declaraciones públicas, evitando condenar a Rusia sin manifestar al mismo tiempo un respaldo total a la guerra. Rusia es un acreedor importante y los dos países han fortalecido la cooperación militar y de seguridad en los últimos años. Pero Europa y Canadá también son importantes socios comerciales e inversores en el país y el liderazgo cubano teme que se le apliquen nuevas sanciones que amenacen con hundir aún más la ya golpeada economía de la isla.

En casa, el mensaje de Cuba a su pueblo sobre la guerra ha sido una historia diferente. Los funcionarios estatales han culpado a Estados Unidos por el conflicto, y los medios estatales cubanos se han unido a Russia Today y Telesur, un canal liderado por Venezuela, en una campaña de propaganda para justificar la invasión. Los medios estatales cubanos también están promoviendo las acusaciones del Kremlin de que Estados Unidos ha financiado un programa para desarrollar armas químicas en Ucrania. Los funcionarios estadounidenses han respondido enérgicamente a esas afirmaciones, llamándolas “mentiras descaradas”. El gobierno ucraniano también ha denunciado las acusaciones como falsas.

NICARAGUA

El apoyo incondicional de Nicaragua a la “batalla por la paz” de Rusia, como Daniel Ortega se refirió a la invasión de Ucrania, no fue una sorpresa, ya que los dos países se han vuelto más cercanos en los últimos años, especialmente a través de la cooperación militar, gran parte de la cual es envuelto en el secreto. Rusia opera lo que se sospecha que es un puesto de espionaje electrónico desde un complejo cercano a la embajada de Estados Unidos en Managua. Y los expertos especulan sobre lo que podría hacer el líder autoritario nicaragüense con 50 tanques rusos T-72 que compró en 2015.

Presentándose como un luchador contra el imperialismo, Ortega ha estado haciendo concesiones al gobierno ruso incluso para entrometerse en los asuntos políticos de la propia nación centroamericana. Un acuerdo de ciberseguridad firmado el año pasado permite a Rusia ayudar a Ortega a contrarrestar las “amenazas a la seguridad de la información”.

Pero aunque Rusia se ha presentado como una alternativa a Estados Unidos, incluso brindando capacitación antinarcóticos a oficiales nicaragüenses y ayudando a Ortega a mantenerse en el poder, tiene poco que ofrecer en términos de ayuda económica, incluso antes de las recientes sanciones a gran escala que han afectado gravemente su economía. En los días previos a la invasión, Ortega recibió a dos delegaciones rusas de alto rango. Aún así, Nicaragua siguió a Cuba al abstenerse en una votación consecuente de la ONU para aprobar una resolución condenando a Rusia.

VENEZUELA

Venezuela es uno de los aliados más fieles de Rusia en América Latina, y los dos países tienen una serie de empresas conjuntas para desarrollar proyectos mineros y petroleros. El régimen socialista de Caracas también ha encontrado en Putin un socio fundamental que ha ayudado al país a eludir las sanciones impuestas por Estados Unidos a su industria petrolera.

Rusia también ha ayudado a las élites gubernamentales a preservar sus fortunas, parte de las cuales se encuentra actualmente depositada en bancos rusos, situación que generó preocupación luego que Estados Unidos y Europa anunciaran que bloquearían el acceso a algunos de estos bancos a al sistema Swift, el cual es utilizado en todo el mundo para transferir dinero.

Rusia también es el proveedor de armas más importante de Venezuela, y a lo largo de los años ha vendido más de $11,000 millones en equipos bélicos, incluyendo cazas Su-30, helicópteros Mi-17 y Mi-35, tanques T-72 y vehículos blindados BMP-3 y BTR-80, así como sus sistemas de defensa aérea S-300.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de marzo de 2022, 5:03 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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