Asesinato en Ecuador es comienzo de ola de violencia que asecha a América Latina, foro
El asesinato en Ecuador del candidato presidencial Fernando Villavicencio es solo el principio de una ola de violencia relacionada a las drogas que está por abalanzarse sobre América Latina, dijeron expertos que participaron en un panel sobre los crecientes riesgos del narcotráfico en la región.
Los panelistas advirtieron que carteles mexicanos asociados con bandas locales están apoderándose de vastas regiones de América Latina, disputando el control gubernamental del Estado y desatando una ola de violencia similar a la que ya se ha visto en México.
En Ecuador, el fenómeno ha avanzado a un ritmo acelerado, dijo en el foro el ex vicepresidente de Colombia Francisco Santos.
“Lo que sucede en Ecuador es dramático, el Pacífico ecuatoriano se perdió y se perdió en seis años”, dijo Santos en un foro realizado en la noche del jueves por el Observatorio Geopolítico de América Latina. “En Ecuador no mataban a nadie hace 10 años; hoy Guayaquil tiene índices de violencia casi tan altos como los que tenía Medellín en la época de los 90”.
“Lo de Fernando Villavicencio es solo un síntoma de cosas peores que están por venir”, agregó.
Villavicencio, un periodista de investigación que destapó varios de los mayores escándalos de corrupción del Ecuador, fue asesinado el 9 de agosto en medio de su campaña pocos días después de haber sido amenazado por el Cártel de Sinaloa.
“Con el asesinato de Villavicencio se adquiere ribetes de lo que pasó en Colombia” durante los turbulentos años del Cartel de Medellín, dijo Santos. “Es un mensaje de los narcotraficantes diciendo, aquí estamos, y aquí mandamos. Y es un reto a la sociedad, y es un reto a la democracia, es un reto a la institucionalidad”.
Agregó que si Ecuador y los otros países de la región que están viendo la aparición del mismo patrón no despierta, en poco tiempo atravesaran por el mismo tipo de pesadilla por la que pasaron México y Colombia.
El dirigente opositor venezolano Antonio Ledezma, quien moderó el foro, resaltó que la ola de violencia en Ecuador está siendo sentida en las regiones por donde transita la droga.
En la provincia de Esmeralda, que al estar en la frontera con Colombia se ha convertido en la puerta de entrada del producto que sale de los laboratorios clandestinos del vecino país, registra la alarmante tasa de 63.3 muertes por cada 100,000 habitantes, una de las más altas de América Latina, dijo.
María Paula Romo, ex Ministra de Gobierno de Ecuador, dijo que para todo el país la tasa de homicidios ya registra un promedio de entre 27 y 28 por cada 100,000 habitantes, pero lo que es más alarmante es la velocidad con que se está registrando el proceso de descomposición.
El creciente poder de las organizaciones criminales constituyen una de las mayores democracias de la región al disputar directamente contra las instituciones del Estado el monopolio legítimo de utilizar la fuerza.
“La gravedad además del crimen organizado y de las economías criminales es que en algunos casos no combaten contra los estados, sino que los corrompen, los compra, los co-opta, lastimando aún más ya la fragilidad del estado de derecho en América Latina y provocando una gravísima situación para la población que vive una desconfianza hacia las instituciones democráticas”, dijo.
Alberto Ray, analista y experto en materia de seguridad, coincidió que uno de los más perverso efectos que están ejerciendo el cada vez mayor poder del narcotráfico en la región es que fomenta la impunidad y la disolución del estado de derecho.
“Estamos viendo la convergencia entre lo político y lo criminal para normalizar la impunidad”, dijo Ray. “Ya es normal consumir y traficar droga, ya es normal que el dinero de la droga entre en los flujos económicos y financieros internacionales. Entonces empieza este proceso de normalización que lleva a una legalización de facto de la actividad criminal, y ese es el proceso en el que estamos inmersos hoy”.