América Latina

Un servicio religioso invadido por pandilleros en Haití. Todo fue captado en vivo en Facebook

Pandilleros armados invadieron el domingo una misa en Haití mientras se retransmitía en directo por Facebook.
Pandilleros armados invadieron el domingo una misa en Haití mientras se retransmitía en directo por Facebook. Facebook screengrab

Tres de ellos llegaron vestidos con sus mejores galas de domingo, con traje, y sentados entre los fieles, mientras otros doce iban fuertemente armados y llevaban uniformes SWAT similares a los de la Policía Nacional de Haití.

Su misión: encontrar al pastor y capturarlo.

Pero el descarado ataque, parcialmente captado mientras se retransmitía en directo por Facebook un servicio religioso en Haití, no salió necesariamente como estaba previsto tras la invasión de los pandilleros armados.

El incidente se produjo en la iglesia Christ Rendez-vous, en el vecindario de Delmas 75, en Puerto Príncipe. En el video se ve a siete miembros del coro cantando en el escenario cuando uno de ellos se detiene de repente y, con aire inseguro, intenta distinguir las figuras que se acercan al escenario. A continuación, los miembros empiezan a dispersarse, bajando los micrófonos antes de que la pantalla se oscurezca.

En una publicación, el pastor de la iglesia, Julio Volcy, lanzó una petición de ayuda. “Pandilleros invadieron la iglesia. Pido su ayuda para que recen por nosotros”, dijo.

En una entrevista con el Miami Herald, Volcy dijo que uno de los presuntos asaltantes fue abatido por la policía y que un miembro de su equipo de seguridad, compuesto por 30 personas, fue secuestrado. Durante la invasión también asaltaron a varios fieles y robaron material de la iglesia.

“Me estaban buscando”, dijo. “Mi [equipo de] seguridad consiguió atraparme y llevarme a un lugar seguro”.

Volcy dijo que él y su equipo ya estaban sintiendo que habría problemas cuando llegaron a su servicio de las 7 a.m. el domingo por la mañana. Se dieron cuenta de que había una cara desconocida sentada en la congregación muy cerca de él, vestida de traje. El propio Volcy iba vestido de etiqueta.

“Solo de vez en cuando nos vestimos de gala y nos dimos cuenta de que no se trataba de alguien habitual”, dijo.

Durante la bienvenida, Volcy dijo que fue a estrechar la mano del visitante. Fue entonces cuando su seguridad se dio cuenta de que el hombre iba armado y se acercó a él. El visitante dijo entonces que en unos minutos llegaría un refuerzo “policial” para una operación de secuestro.

Al darse cuenta de que era el objetivo, Volcy dijo que sus agentes de seguridad se lo llevaron a un lugar seguro de las instalaciones y alertaron al resto de la seguridad.

“Momentos después, una docena de tipos salieron de unos vehículos: todos llevaban armas largas e iban vestidos con uniformes de policía y pasamontañas”, dijo Volcy. “El tipo que estaba sentado a mi lado entró entonces con los [pistoleros armados] porque era él quien tenía que identificar quién era el pastor”.

Volcy, quien lo estaba viendo todo por las cámaras del circuito cerrado de la iglesia, dijo que, cuando entraron, “hicieron que la gente se tirara al suelo, robaron teléfonos y desconectaron nuestras computadoras y televisiones para que el incidente no se retransmitiera en directo”.

En el momento del ataque, policías de la Policía Nacional de Haití estaban llevando a cabo otra operación en las inmediaciones, en la que liberaron a tres personas y presuntamente murieron dos pandilleros. Respondieron rápidamente al ataque a la iglesia y la policía hirió a uno de los presuntos asaltantes, quien murió más tarde en el lugar de los hechos. De acuerdo con reportes preliminares, también murió un policía de la 22ª promoción. Los medios de comunicación haitianos lo identificaron como Marc Elie Azaël. Hay una investigación policial en curso.

Volcy, ciudadano estadounidense y activo en la ayuda a la juventud del país desde que regresó a Haití hace 13 años, dijo que no sabe por qué fue atacado. Es una figura muy conocida que participa activamente en la Federación Protestante de Haití, su iglesia ha sido visitada por diplomáticos y ha participado activamente en el intento de que los haitianos alcancen un consenso político sobre la gobernación del país.

“Hay gente a la que le gusta esto, pero hay gente a la que probablemente tampoco le guste y probablemente sea la razón por la que intentaron secuestrarme, pero Dios tenía otros planes”, dijo. “Desde 2018 tenemos un equipo de seguridad en la iglesia de unas 30 personas y... me llevó a un lugar seguro”.

Haití está asolado por la creciente violencia de las pandillas y los secuestros y ni siquiera los lugares de culto son inmunes. Hay varios incidentes de personas secuestradas mientras asistían a la iglesia. En 2021, cuatro personas, entre ellas un pastor y un conocido pianista, fueron secuestradas y también se retransmitió en directo por las redes sociales. El grupo, miembros de Seventh-day Adventist Gospel Kreyòl Ministry Church de Diquini, en las afueras de la zona metropolitana de Puerto Príncipe, estaba actuando en directo en Facebook y YouTube en un estudio adyacente a su iglesia cuando un hombre fuertemente armado se acercó al escenario y los secuestró.

Haití vive una oleada de violencia sin precedentes a mano de pandillas. Más de 2,500 personas han muerto en lo que va de año a manos de las pandillas, de acuerdo con la ONU, y al menos 970 haitianos han sido secuestrados, al tiempo que otros miles se han visto obligados a abandonar sus hogares por las pandillas, que han vaciado vecindarios enteros.

Entre las últimas víctimas de la violencia se encuentra una ciudadana estadounidense, Lauren Charles, quien al parecer fue emboscada por las pandillas en la llanura Cul-de-Sac de Puerto Príncipe y asesinada a disparos el martes. Una foto de su pasaporte circuló por las redes sociales haitianas y un miembro de su familia, en contacto con el Miami Herald, dijo que están tratando de encontrar el documento para que su cuerpo sea devuelto a Estados Unidos.

La última ola de violencia también ha provocado el desplazamiento forzoso de más de diez mil personas que han buscado refugio en campamentos espontáneos y familias de acogida.

La semana pasada, el Concejo de Seguridad de la ONU aprobó el despliegue de una misión multinacional de seguridad en Haití que estará dirigida por la nación africana oriental Kenia.

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