Ecuador declara la guerra a bandas criminales tras toma armada de canal de televisión
Los reporteros del programa de noticias ecuatoriano se convirtieron en parte de la noticia cuando los hombres fuertemente armados súbitamente irrumpieron al estudio y armados con pistolas, granadas y hasta dinamita les obligaron a tirarse al suelo y a cederles el control de las cámaras.
Tenían un mensaje que transmitir a la ciudadanía: cuando te metes con la mafia, hay consecuencias.
Imágenes de hombres armados obligando a los periodistas a echarse al suelo en el estudio de TC Televisión en Guayaquil mientras les apuntaban a la cabeza con sus armas fueron transmitidas por todo el país, por los otros canales de televisión y por las redes sociales, conmoviendo de un solo golpe a toda la opinión pública.
Millones de ecuatorianos se pegaron a sus pantallas para ver el operativo de la policía transmitido por televisión, pero este tuvo un rápido desenlace. Los hombres fueron sometidos expertamente por la policía al poco tiempo cuando éstos salieron corriendo después de un breve tiroteo
Si bien no hubo heridos en el enfrentamiento, las imágenes sirvieron para subrayar el mensaje que horas después del presidente del país, Daniel Noboa, llevaría al país: Ecuador se encuentra inmerso en un conflicto armado interno, dijo al ordenar a las fuerzas armadas del país que “neutralicen” a las bandas, que el gobernante calificó de “organizaciones terroristas”.
En una nación normalmente conocida por su política divisiva, los eventos de esta semana están sirviendo para unir a la gente en torno a un tema que amenaza con hundir aún más al país en una espiral de violencia: la necesidad de poner fin a las bandas de crimen organizado que están transformando a Ecuador en un importante puente para el tráfico de drogas.
“Esto se está convirtiendo en una guerra abierta en todos los niveles”, dijo Efrén Guerrero, analista político y profesor de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. “Estamos pasando por un momento de mucha tensión. Hay una sensación de que estamos atravesando un momento muy oscuro y feo en la historia de Ecuador, y esto está llevando a todos los actores políticos a aupar al presidente porque ya es suficiente”.
Si bien los 13 pandilleros involucrados en el asalto a la estación de televisión fueron detenidos sin heridas graves, el martes vio el derramamiento de sangre en otros enfrentamientos. El alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, dijo a los periodistas que al menos ocho personas habían muerto en tiroteos con la policía y había al menos dos heridos.
También hubo informes el martes de explosiones y vehículos incendiados en varios puntos del país, y los funcionarios dijeron más tarde que 70 habían sido arrestados por los actos de violencia.
El miércoles, Noboa aseguró a los ecuatorianos que las fuerzas armadas seguirán buscando a pandilleros hasta terminar el trabajo.
“Estamos en estado de guerra y no podemos ceder ante estos terroristas”, dijo Noboa en su primera aparición pública después de los acontecimientos de la semana. “No van a someter al presidente”.
Las operaciones militares continuaban el miércoles, y el Ejército ecuatoriano informó que habían detenido a dos “terroristas” armados cerca de la frontera con Perú durante un operativo en el que los agentes fueron recibidos con disparos de rifle. Los hombres detenidos estaban fuertemente armados. Además del rifle, portaban dos metralletas, dos pistolas, un revólver y municiones, informó el ejército a través de su cuenta X.
Noboa, quien asumió el cargo en noviembre después de ganar una elección marcada por el asesinato ordenado por pandillas del candidato rival Fernando Villavicencio, emitió un decreto el martes autorizando el uso de la fuerza para sofocar a los grupos criminales.
El país ya había sido sometido a la ley marcial parcial, que incluye un toque de queda nocturno, tras una serie de disturbios carcelarios esta semana y la fuga de prisión de dos líderes de pandillas.
Según informes de la prensa local, los disturbios comenzaron el lunes mientras los funcionarios buscaban a José Adolfo Macías, alias “Fito”, líder de la banda “Los Choneros”, quien había protagonizado una fuga de la prisión. Los Choneros son considerados como una de las organizaciones criminales más peligrosas del país por sus presuntos vínculos con los cárteles mexicanos.
A la fuga de Macías le siguió la de Fabricio Colón Pico, presunto miembro de la banda Los Lobos, que también es uno de los más de 20 grupos designados por el gobierno ecuatoriano como organización terrorista.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de enero de 2024, 2:50 p. m..