Trump y Rubio intensifican la presión sobre Brasil en defensa de Bolsonaro
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, un cercano aliado del presidente Donald Trump en América Latina y una figura divisiva en toda la región, enfrenta crecientes problemas legales en su país, luego de que el Tribunal Supremo de Brasil amenazara con ordenar su arresto por presuntas violaciones a una prohibición judicial sobre el uso de redes sociales.
El Tribunal Supremo emitió la advertencia a pesar de la amenaza de Trump de imponer aranceles del 50% a las importaciones brasileñas a partir del 1 de agosto, a menos que el país sudamericano detenga el proceso judicial contra Bolsonaro.
Florida, que importa miles de millones de dólares en productos desde Brasil cada año, podría verse fuertemente afectada por esos aranceles. El estado del sol depende de Brasil para productos clave como café y jugo de naranja. Expertos en comercio advierten que los aranceles podrían elevar significativamente los precios para los consumidores y desencadenar represalias comerciales.
El magistrado Alexandre de Moraes, quien supervisa el caso contra Bolsonaro por presuntamente planear un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022, emitió la advertencia la noche del lunes, dando al equipo legal del expresidente 24 horas para explicar por qué su cliente violó una orden judicial.
El enfrentamiento entre Bolsonaro y el poder judicial brasileño ha provocado reacciones internacionales, incluyendo el anuncio de medidas dramáticas por parte de Trump y del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quienes han calificado el caso como una cacería de brujas.
El viernes, Moraes ordenó que Bolsonaro utilizara un grillete electrónico y le prohibió usar redes sociales, citando acusaciones de que habría solicitado ayuda a Trump y a otros para interferir en el proceso democrático de Brasil. La orden fue ratificada por un panel judicial.
Ese mismo día, en una desafiante entrevista con Reuters, Bolsonaro calificó las restricciones de “cobardía” y prometió seguir hablando con la prensa, insinuando que no sería silenciado, a pesar de la prohibición explícita de difundir digitalmente sus declaraciones.
Para el lunes, Bolsonaro aparentemente había cruzado una línea. Tras reunirse con aliados del Congreso en Brasilia, el exmandatario ofreció declaraciones a periodistas y mostró públicamente por primera vez su tobillera electrónica. Las imágenes —que luego fueron republicadas por simpatizantes y medios en redes sociales— parecen haber motivado la más reciente respuesta legal de Moraes.
“La difusión de audios, videos o transcripciones de entrevistas en cualquier plataforma de redes sociales de terceros está prohibida”, aclaró Moraes en una decisión por escrito. También adjuntó capturas de pantalla que muestran el discurso de Bolsonaro siendo compartido en línea.
La creciente saga judicial ha provocado respuestas airadas de los aliados de Bolsonaro en Estados Unidos, incluidos Trump y Rubio, quienes han tomado medidas sin precedentes en defensa del expresidente brasileño.
La semana pasada, Rubio anunció prohibiciones de visa inmediatas contra el juez De Moraes y su familia, calificando el proceso judicial como una “cacería de brujas”. Trump fue aún más lejos. En una carta fechada el 9 de julio, anunció su intención de imponer aranceles del 50% a las importaciones brasileñas a partir del 1 de agosto, a menos que Brasil detenga el proceso contra Bolsonaro.
La carta de Trump al presidente Luiz Inácio Lula da Silva alegaba que las políticas comerciales de Brasil estaban generando “déficits comerciales insostenibles”. Pero los datos oficiales de Estados Unidos contradicen esa afirmación. De hecho, Estados Unidos ha tenido un superávit comercial con Brasil durante 18 años consecutivos —el más reciente ascendió a $7,400 millones.
Los críticos sostienen que la verdadera motivación de Trump no es el comercio. En el primer párrafo de su carta, arremete contra el trato que ha recibido Bolsonaro en Brasil, lo califica como “una vergüenza internacional” y exige que se cancele el juicio.
Irónicamente, los aranceles de Trump podrían resultar contraproducentes. Las industrias ganadera y cafetera de Brasil —ambas bastiones de apoyo a Bolsonaro— serían las más afectadas por una guerra comercial. Mientras tanto, el gobierno de izquierda de Lula está aprovechando el conflicto para movilizar apoyo nacional y posicionarse como defensor de la soberanía brasileña.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de julio de 2025, 5:14 p. m..