América Latina

Bolivia abre una nueva era política tras la derrota histórica de la izquierda

El expresidente boliviano Jorge Quiroga emite su voto en un colegio electoral en La Paz, Bolivia, el 17 de agosto de 2025.
El expresidente boliviano Jorge Quiroga emite su voto en un colegio electoral en La Paz, Bolivia, el 17 de agosto de 2025. Xinhua/Sipa USA

Bolivia entra en una nueva etapa en su vida democrática tras casi 20 años de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS). En las elecciones generales del domingo, el oficialismo sufrió un desplome sin precedentes que lo dejó sin opción de seguir gobernando y con la única posibilidad de sobrevivir como partido gracias a un ajustado margen que apenas superó el 3% de los votos.

El nuevo escenario coloca frente a frente al senador Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), y al expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, de la alianza Libre, quienes se enfrentarán en una segunda vuelta el 19 de octubre.

Los resultados preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE), con el 95% de las actas escrutadas, otorgan a Paz Pereira alrededor del 32.1% de los votos, seguido de Quiroga con el 26.8%. La legislación boliviana exige para ganar en primera vuelta obtener más del 50% de los sufragios o superar el 40% con una ventaja de 10 puntos sobre el segundo. Como ninguno alcanzó estos umbrales, una segunda vuelta definirá quién será el próximo presidente.

17 de agosto de 2025, Bolivia, La Paz: Un votante sosteniendo la bandera boliviana deposita su voto en una urna durante las elecciones presidenciales de 2025.
17 de agosto de 2025, Bolivia, La Paz: Un votante sosteniendo la bandera boliviana deposita su voto en una urna durante las elecciones presidenciales de 2025. picture alliance dpa/picture-alliance/Sipa USA

El hecho de que dos candidatos opositores lideren la contienda refleja la magnitud del colapso del MAS, que gobernó Bolivia desde 2006 con Evo Morales primero y con Luis Arce después. El oficialismo presentó como candidato al exministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, luego de que Arce desistiera de la reelección en medio de una crisis económica marcada por escasez de dólares, caída de reservas internacionales y creciente descontento social.

Con un 3.1% de respaldo, Del Castillo quedó relegado a los últimos lugares, pero su resultado bastó para evitar que el partido fundado por Morales pierda su personalidad jurídica, lo que habría significado su desaparición formal.

El desplome de Morales y la izquierda

El derrumbe electoral del MAS confirma una tendencia visible desde hace varios años: la fragmentación interna entre el ala leal a Arce, el sector que responde a Morales y nuevos liderazgos que intentan marcar distancia de ambos.

La candidatura de Andrónico Rodríguez, presidente del Senado y antiguo delfín político de Morales, alcanzó apenas un 8% de los votos, lejos de las expectativas generadas por su posición en el aparato legislativo y sindical. Rodríguez incluso sufrió agresiones físicas al emitir su voto en el Trópico de Cochabamba, la región cocalera considerada bastión del expresidente.

Morales, impedido constitucionalmente de presentarse nuevamente, llamó a sus bases a votar nulo y denunció que el Gobierno preparaba un fraude. Su estrategia, sin embargo, no logró alterar el curso de la votación y terminó por aislar aún más a un líder que durante 13 años definió la política nacional.

El exmandatario ha convocado a sus seguidores para evaluar los resultados y planificar sus próximos pasos, en un contexto donde su influencia aparece debilitada y la fuerza que fundó enfrenta el desafío de reconstituirse.

Otro de los grandes derrotados de la jornada fue el empresario Samuel Doria Medina, quien llegó tercero con cerca del 19.8% de los votos. Aunque había liderado varias encuestas en la recta final, su campaña perdió fuerza frente al ascenso de Paz Pereira.

El expresidente boliviano Jorge Quiroga emite su voto en un colegio electoral en La Paz, Bolivia, el 17 de agosto de 2025.
El expresidente boliviano Jorge Quiroga emite su voto en un colegio electoral en La Paz, Bolivia, el 17 de agosto de 2025. Xinhua Xinhua/Sipa USA

Al quedar fuera de la segunda vuelta, anunció que respaldará a Paz Pereira, lo que podría fortalecerlo.

En posiciones menores quedaron Manfred Reyes Villa, con alrededor del 7%, y Eduardo del Castillo, que apenas superó el umbral mínimo para que su partido no desapareciera. En conjunto, el voto opositor mostró un mapa diverso pero claramente orientado a reemplazar al oficialismo.

Se avecina un cambio histórico en Bolivia

Jorge Quiroga, de 64 años, busca regresar al poder tras haber presidido Bolivia entre 2001 y 2002 por sucesión constitucional, luego de la renuncia de Hugo Banzer. Ingeniero industrial y administrador de empresas, ha sido uno de los críticos más duros de Morales y Arce. Su propuesta de gobierno incluye acuerdos con el Fondo Monetario Internacional para estabilizar las reservas, una reducción del aparato estatal y un programa de reformas orientadas al mercado.

Quiroga es visto como representante del ala conservadora, con un discurso enfocado en romper definitivamente con el ciclo del MAS. Su campaña se apoyó en la promesa de “enterrar” al partido que dominó la política boliviana durante dos décadas y reposicionar al país en la órbita de los organismos financieros internacionales.

Rodrigo Paz Pereira, por su parte, representa una opción de centro con mayor capacidad de tender puentes entre diferentes sectores. Hijo del histórico dirigente Jaime Paz Zamora, exmandatario entre 1989 y 1993, el senador ha construido su perfil político con un discurso de renovación y reconciliación. Su avance en las urnas superó las expectativas iniciales y lo coloca como el favorito para la segunda vuelta, especialmente tras recibir el respaldo de Doria Medina.

De llegar al poder, su desafío principal será consolidar una mayoría que le permita gobernar con un Congreso fragmentado, ya que los resultados finales también definirán la composición legislativa. Durante los últimos 20 años, el MAS controló ampliamente el Parlamento, lo que le permitió aprobar reformas estructurales y gobernar sin necesidad de alianzas. Ahora, la correlación de fuerzas será distinta y exigirá negociaciones constantes.

Este artículo fue complementado con los servicios cablegráficos de el Nuevo Herald.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de agosto de 2025, 8:28 a. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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