América Latina

Hallan en aguas argentinas una medusa fantasma gigante del tamaño de un autobús escolar

Instituto Oceanográfico Schmidt

Las profundidades oceánicas de Argentina rebosan de mucha más vida de la que los científicos jamás imaginaron, aunque también retienen parte de la basura de la humanidad.

Una expedición que dirigieron científicos argentinos a bordo del buque de investigación R/V Falkor (también) documentó 28 nuevas especies a lo largo del arrecife de coral de aguas profundas más grande conocido del mundo.

También reveló una colección de avistamientos raros y extraordinarios que están transformando el conocimiento de los investigadores sobre la biodiversidad en las aguas profundas del Atlántico Sur.

La investigación la realizó el Instituto Oceanográfico Schmidt.

Sin embargo, en medio de la maravilla, el equipo también encontró una gran cantidad de basura que ilustran el impacto negativo que pueden causan los humanos, todo ello en el fondo del océano, en uno de los entornos más remotos del planeta.

El Instituto Oceanográfico Schmidt publicó fotos y videos de los hallazgos de la expedición el 3 de febrero.

“No esperábamos encontrar este nivel de biodiversidad en las profundidades marinas argentinas, y estamos muy emocionados de verlas tan llenas de vida”, declaró la científica jefe de la expedición, Dra. María Emilia Bravo, de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET, en un comunicado de prensa fechado el 3 de febrero.

“Fue algo increíble ver toda la biodiversidad, las funciones ecosistémicas y la conectividad desplegándose juntas. Abrimos una ventana a la biodiversidad de nuestro país y descubrimos que aún quedan muchas más por descubrir”, añadió.

Una expedición que abarcó toda la costa argentina

Los investigadores estudiaron ecosistemas de aguas profundas a lo largo de todo el margen continental argentino, desde Buenos Aires hasta cerca de Tierra del Fuego.

La envergadura del viaje permitió a los investigadores documentar ecosistemas que nunca se habían estudiado a una escala similar, y lo que encontraron superó las expectativas en casi todos los aspectos.

Entre las 28 nuevas especies se encuentran gusanos, corales, erizos de mar, caracoles marinos y anémonas de mar, criaturas que habían vivido en las profundidades oceánicas, desconocidas para la ciencia, hasta ahora.

La expedición del ROV filmó este calamar cristal a 1,725 metros de profundidad mientras exploraba el cañón submarino Colorado-Rawson frente a las costas de Argentina.
La expedición del ROV filmó este calamar cristal a 1,725 metros de profundidad mientras exploraba el cañón submarino Colorado-Rawson frente a las costas de Argentina. ROV SuBastian Instituto Oceanográfico Schmidt

Uno de los descubrimientos más significativos de la expedición fue el mayor arrecife conocido de Bathelia candida en el mundo. El arrecife cubre al menos 0.4 kilómetros cuadrados, más o menos el tamaño de la Ciudad del Vaticano.

Este coral de aguas frías proporciona un hábitat vital para una amplia gama de vida marina, incluyendo peces, crustáceos, pulpos y otras criaturas. Los científicos también encontraron arrecifes de Bathelia 600 km más al sur que su área de distribución previamente conocida, lo que sugiere que estos corales están más extendidos de lo que se pensaba.

Los ecosistemas de coral de aguas profundas como estos se consideran Ecosistemas Marinos Vulnerables porque albergan una alta biodiversidad, pero se ven amenazados por actividades humanas como la pesca de arrastre de fondo.

Una medusa gigante y el lugar de descanso final de una ballena

El equipo también documentó dos avistamientos inusuales que destacaron incluso en un viaje lleno de sorpresas.

Uno fue una inusual medusa fantasma gigante, una llamativa criatura de aguas profundas cuyos brazos pueden alcanzar hasta 33 pies, aproximadamente el tamaño de un autobús escolar).

El otro fue la primera caída de ballena en aguas profundas de Argentina, encontrada a 3,890 metros de profundidad.

Las caídas de ballenas ocurren cuando el cadáver de una ballena se hunde en el fondo del océano, creando un ecosistema temporal que alimenta a pulpos, tiburones, cangrejos, microorganismos y otros animales. Estos sitios pueden albergar vida en aguas profundas durante años, sirviendo como oasis en la vasta oscuridad del océano profundo.

Además de los descubrimientos principales, la expedición documentó otros ecosistemas de aguas profundas que ayudan a comprender mejor el mundo submarino de Argentina.

Los científicos observaron antiguos jardines de coral chiclet, compuestos por Paragorgia arborea, a unos 3,000 metros de profundidad. El equipo también identificó una gran filtración fría activa de aproximadamente un kilómetro cuadrado.

Las filtraciones frías son áreas donde el metano y otras sustancias químicas se filtran del fondo marino. Estas sustancias químicas alimentan a los microbios que, a su vez, sirven como comida a animales como almejas, mejillones y gusanos tubícolas y muchos más.

Cada uno de estos ecosistemas representa una comunidad de vida distinta, que prospera en condiciones que la mayoría de la gente consideraría inhóspitas.

Los pilotos del ROV filmaron los restos de una ballena muerta que cayó al fondo marino, a unos 3,890 metros de profundidad, durante una inmersión en el escarpe Kilómetro Salado-Colorado en la Cuenca Argentina.
Los pilotos del ROV filmaron los restos de una ballena muerta que cayó al fondo marino, a unos 3,890 metros de profundidad, durante una inmersión en el escarpe Kilómetro Salado-Colorado en la Cuenca Argentina. ROV SuBastian Instituto Oceanográfico Schmidt

Desafortunadamente, no todo lo que el equipo encontró era natural.

Los investigadores también observaron desechos humanos esparcidos por las profundidades marinas, incluyendo redes de pesca, bolsas de basura y una cinta VHS bien conservada con una pegatina coreana.

La durabilidad de los plásticos permite que la basura persista incluso en entornos remotos de las profundidades oceánicas, un duro recordatorio de que la actividad humana llega incluso a los rincones más aislados del planeta.

Qué significa todo esto para la ciencia

La expedición recopiló una cantidad sin precedentes de muestras de todo tipo.

Estas muestras ayudarán a los científicos a comprender las conexiones entre los ecosistemas, los patrones de biodiversidad y la vulnerabilidad de estos entornos de aguas profundas.

Los científicos afirman que los hallazgos revelan que gran parte de la biodiversidad de las profundidades marinas de Argentina permanece inexplorada, y que lo descubierto hasta ahora apenas roza la superficie.

“Recopilamos una cantidad sin precedentes de muestras químicas, físicas y biológicas que se utilizarán para comprender las conexiones en nuestras aguas en los próximos años”, declaró la Dra. Melisa Fernández Severini, del Instituto Argentino de Oceanografía y el CONICET, en el comunicado de prensa del 3 de febrero.

“Estas muestras representan una oportunidad única para comprender no solo lo extraordinarios que son estos ecosistemas extremos, sino también lo vulnerables que pueden ser”, añadió.

La Dra. Jyotika Virmani, directora ejecutiva del Instituto Oceanográfico Schmidt, enfatizó la importancia general del trabajo.

“Con cada expedición a las profundidades marinas, descubrimos que el océano está lleno de vida, tanta como la que vemos en tierra, y quizás más, ya que el océano contiene el 98 por ciento del espacio vital de este planeta”, afirmó Virmani.

Los hallazgos subrayan una verdad central sobre el océano: a pesar de todo lo que hemos explorado, todavía queda un vasto mundo submarino que en gran medida es desconocido, lleno de vida, lleno de sorpresas y necesitado de protección.

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