Haití: fracasa la reconstrucción a 5 años del terremoto
Para Islande Lima, la casa de un dormitorio que tenía plomería interna y un segundo dormitorio sin terminar iba a ser un nuevo comienzo, una oportunidad de vivir en una vivienda digna después de perder su casa en el terremoto de Haití del 2010.
Pero poco después de mudarse a su casa recién construida pocos días antes de las Navidades del 2013, la realidad empezó a imponerse: la casa era diminuta; las ventanas se abrían solas; los picaportes de las puertas estaban sueltos.
"Las casas no estaban bien construidas", dijo Lima, de 33 años. "Las puertas, las ventanas, no son buenas. El menor vientecito, y las ventanas se caen".
Las casas de desvaídos tonos pastel, inauguradas por la ex secretaria de Estado de EEUU Hillary Clinton los presidentes actual y anterior de Haití hace unos tres años, se proponían simbolizar el nuevo Haití, la pieza central de la restauración luego de uno de los peores desastres naturales en el hemisferio.
Pero cinco años después de que el sismo de intensidad 7.0 matara a 300,000 personas y obligara a más de 1.5 millones a refugiarse en pobres poblados de tiendas de campaña, el proyecto de urbanización financiado por los contribuyentes de EEUU Caracol-EKAM se ha hecho emblemático de los problemas de vivienda que han plagado la respuesta al terremoto.
Solamente se han construido una fracción de las viviendas permanentes prometidas a Haití; las casas resultaron más costosas de lo planeado, y la calidad de los materiales usados en las 750 casas Caracol se ha considerado tan baja que funcionarios de USAID han dicho que están considerando tomar medidas legales en contra de los contratistas. No hace mucho, un funcionario del gobierno de EEUU calificó el proyecto de "excelentes viviendas construidas en base a estándares muy elevados".
"Desde el momento en que llegamos, la casa empezó a rajarse", dijo Lima, de pie en el portal mientras señalaba las fisuras que recorren la desteñida pintura azul. "Todas estas son rajaduras".
Aún más desconcertante es el hecho de que este no es el único proyecto fallido.
A unas 170 millas al sur de Caracol, en el proyecto Lumane Casimir Village, financiado por el gobierno haitiano, en las afueras de Port-au-Prince, familias desplazadas por el terremoto viven también en casas mal construidas en una urbanización de la que sólo se ha completado el 30 por ciento. Y apenas 477 de las 1,280 casas completadas están ocupadas casi dos años después de su inauguración. La contratista dominicana, HADOM Construction, todavía tiene que terminar 1,720 casas y además un mercado y una fábrica prometidos. Directivos de la compañía no respondieron los pedidos de comentario al respecto por parte del Miami Herald/El Nuevo Herald.
"Ellos trabajaron mal", dijo Odnell David, director de la división de vivienda del gobierno haitiano, recordando un sinfín de reuniones infructuosas con directivos de HADOM para que reparen y completen las casas. "Hay casas a las que los contratistas no han hecho ninguna mejora desde el 2013. Hay casas que hemos dicho: ‘No, no las vamos a aceptar’ ".
Los terribles resultados han llevado a los gobiernos estadounidense y haitiano a concluir que tal vez nunca deberían haberse inmiscuido en la reconstrucción de la vivienda. Y no porque no hubiera necesidad.
Aun antes de que el terremoto destruyera 105,000 casas e hiciera severos daños a más de 208,000 en Port-au-Prince y las ciudades circundantes, se estimaba que las necesidades de la vivienda en Haití eran de entre medio millón y 700,000 hogares.
"El terremoto exacerbó el problema, pero no es posible que el problema pudiera resolverse simplemente con que donantes construyeran casas", dijo el director de misión de USAID John Groarke en entrevista con el Miami Herald.
"En USAID enfrentamos enormes dificultades para construir nuestras propias casas, y esa es una de las razones por las que tanto nosotros como el gobierno haitiano nos hemos apartado de ese modelo", dijo. "Queremos ayudar a los haitianos a construir sus propias casas. Esa es realmente la única manera en que esas enormes necesidades podrán ser cubiertas".
Ellos se están centrando ahora en financiamiento de vivienda y en ayudar al gobierno haitiano en la construcción de carreteras y otra infraestructura en comunidades afectadas por el terremoto como catalizador para que los haitianos construyan por sí mismos. No obstante, los problemas enfrentados por ambos gobiernos con respecto a la vivienda son sintomáticos de los que han estado afectando a Haití desde mucho antes del terremoto: mucha ayuda internacional, pero pocos resultados.
Estados Unidos, que se comprometió a invertir $2,700 millones para ayudar a Haití a recuperarse y reconstruir, se propuso inicialmente construir 15,000 casas. Pero ya en agosto del 2013 el enorme proyecto se había reducido en un 80 por ciento a 2,649, y el número de beneficiarios había bajado de 90,000 a 15,900. El costo de las unidades se duplicó además, luego que el gobierno haitiano insistió en que las casas no sólo fueran más grandes sino que además tuvieran inodoros.
En lugar de costar $9,800, el precio por casa aumentó a $33,007.
Aunque las casas crecieron de 275 pies cuadrados a 475, Lima y otros afirman que siguen siendo demasiado pequeñas.
"Uno se baña y usa el inodoro en el mismo espacio minúsculo", dijo Lima, cuya hipoteca es de alrededor de $21 al mes. "Cuando se tiene una familia, una madre, un padre y dos niños, no es normal que todo el mundo duerma en el mismo cuarto".
David Gootnick, director de Asuntos y Comercio Internacionales, dijo en un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EEUU (GAO) dado a conocer en octubre del 2013 que los proyectos de infraestructura de USAID had habían tenido resultados mixtos. Su testimonio se basó en un informe de GAO del 2013 que mostraba que los esfuerzos de USAID en Haití estaban lastrados por demoras, excesos de costos y preocupaciones sobre la sostenibilidad de los mismos.
"Las demoras ocurrieron en primer lugar debido a dificultades en conseguir la propiedad de las tierras y en coordinar con los donantes", afirmó el informe.
Al final, USAID construyó solamente alrededor de 900 casas — 750 de ellas cerca del proyecto principal de reconstrucción de $300 millones de EEUU, el Caracol Industrial Park, a unos 45 minutos de distancia de la segunda ciudad en tamaño de Haití, Cap-Haïtien, la cual no fue afectada por el terremoto.
La falta de expertos independientes para proteger los intereses de EEUU fue mencionada en la audiencia congresual del 9 de agosto del 2013 por el representante federal Tom Marino, republicano de Pennsylvania.
"¿No les parece que si hubiera podido haber ahorros de costos y ahorros de tiempo si hubiera realmente un representante de EEUU como gerente del proyecto en el lugar, asegurándose de que estemos recibiendo lo que estamos pagando, o una serie de gerentes?" preguntó Marino a Gootnick, quien pasó la pregunta a USAID.
En la audiencia, la cual tuvo lugar un año antes de que Clinton visitara el lugar conjuntamente con el presidente haitiano Michel Martelly y el ex presidente René Préval, Gootnick dijo: "son excelentes viviendas construidas en base a estándares muy elevados".
La subdirectora interina de USAID Elizabeth Hogan se hizo eco de su opinión cuando declaró en la misma audiencia: "Estamos muy contentos con la calidad".
Seis meses después, auditores de USAID se mostraron en franco desacuerdo. En un informe de abril del 2014 de la Oficina del Inspector General de la agencia, auditores concluyeron que las pruebas y actividades de control de calidad no estaban bien documentadas y no se llevaban bien los libros.
"A pesar de la atención dada a la calidad, muchas casas tenían problemas visibles", dijo el informe. "Inconsistencias en la colocación del tanque del inodoro podía causar daños; no se dio la segunda mano de barniz en las puertas y ventanas de muchas casas que se necesitaba para prevenir el daño a la madera, y los picaportes de muchas casas eran débiles y fáciles de forzar".
En otra audiencia congresual celebrada el mes pasado, Hogan dijo que la agencia había emprendido "una investigación activa" en la construcción de las casas. "No toleraremos nada inferior a lo que exigen los términos de nuestros contratos en cuanto a la calidad y la seguridad", dijo ella a los legisladores.
Un funcionario de USAID que habló con el Herald con la condición de informalidad debido a la posibilidad de litigación, dijo que las deficiencias empezaron a salir a la superficie durante el chequeo anual rutinario de garantía. Al principio, los defectos, tales como tanques de agua mal puestos encima de las casas, parecían menores y fáciles de arreglar. Pero pronto empezaron a revelarse "deficiencias sistemáticas y descaradas".
El funcionario de USAID admitió que la agencia tiene que hacer un mejor trabajo de supervisión. Hogan, en una llamada en conferencia celebrada esta semana sobre los esfuerzos de USAID para ayudar a los haitianos a reconstruir sus vidas, admitió que no todo lo que la agencia ha hecho ha sido un éxito.
"Pero nuestros éxitos compensan con mucho nuestros errores", dijo.
Esos errores, afirman residentes que llaman al poblado "La Différence" (La Diferencia), siguen siendo difíciles de ignorar.
"Cuando empieza a llover, no puedes dormir", dijo Woodline Joseph, señalando que el poblado se inunda. "Tienes que agarrar una escoba y empezar a barrer".
Evento especial
La comunidad haitiana del sur de la Florida conmemorará el quinto aniversario del terremoto de Haití el lunes a las 4:30 p.m. El evento comenzará con una marcha silenciosa saliendo del monumento a Toussaint Louverture en North Miami Avenue y 62 Street y terminando en el Centro Cultural del Pequeño Haití, 212 NE 59 Terr. Se pide a los participantes que se vistan de negro o blanco y que traigan velas. El evento es auspiciado por el centro cultural y por Fanm Ayisyen Nan Miyami (Mujeres Haitianas de Miami). Para más información, llame al 305-756-8050 o al 305-960-2969.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de enero de 2015, 9:46 p. m. with the headline "Haití: fracasa la reconstrucción a 5 años del terremoto."