América Latina

Sacerdote ayuda con fe a damnificados

El sacerdote Leonel Zapata en el lugar donde ha instalado bancos para misas al aire libre tras el devastador sismo en la localidad de Jama.
El sacerdote Leonel Zapata en el lugar donde ha instalado bancos para misas al aire libre tras el devastador sismo en la localidad de Jama. EFE

El terremoto destruyó por completo la iglesia de Jama, en el noroeste de Ecuador, pero, lejos de abandonar su actividad pastoral, el sacerdote Leonel Zapata decidió sacar a la calle los bancos del templo y desde hace unos días celebra misas en la plaza, entre las ruinas de las edificaciones.

Las paredes del templo de Nuestra Señora del Carmen se han venido abajo y han dejado al descubierto el recinto, con escombros por el suelo y las figuras de Pedro y Pablo hechas pedazos ante el altar.

La imagen del Cristo Redentor, pintada en la pared del fondo, parece observar desde allí la desoladora escena.

Zapata, párroco de Jama, y su compañero Mauro Cuevas se visten para la misa en la plaza, a oscuras, pues en el pueblo solo unos pocos que disponen de generadores tienen luz.

Una treintena de fieles asiste a la ceremonia, quizá en busca de palabras que les hagan entender el porqué de una tragedia que ha dejado el pueblo en ruinas y ha costado la vida a 655 personas en la costa norte del país, según las cifras oficiales.

Dulce María es una de las personas presentes en la celebración eucarística y considera que ésta es la ocasión de “agradecerle a Dios por la vida”.

“Doy gracias porque estoy con vida, por mi familia, por mis hijas”, comenta la vecina de Jama instantes antes del comienzo de la celebración.

Los dos sacerdotes y las monjas que les asisten se alumbran para la celebración religiosa con una linterna y con el resplandor que emite un teléfono celular, con el que proyectan un pequeño haz de luz sobre la sagrada biblia para leer las escrituras.

Después de las lecturas y del breve cántico de uno de los fieles, que se acompaña con una guitarra, el padre Cuevas toma la palabra para dirigirse a los fieles y recuerda que en la ciudad andina de Ambato, desde donde ha llegado a Jama para participar en esta celebración, se produjo en 1949 otro devastador terremoto que, hasta ahora, era considerado la mayor catástrofe de Ecuador.

En medio de la oscuridad, Cuevas llama a los feligreses a vivir en calma y serenidad los momentos que ahora les afligen y les recuerda que “de lo caído hay que construir”.

“Necesitamos tener en lo profundo el corazón de Dios”, afirma el sacerdote ante un público compuesto por un puñado de vecinos y varios policías que han sido enviados a reforzar la seguridad de la zona.

Zapata manifiesta que se podría haber marchado a su país tras el temblor, pero descartó esa posibilidad porque cree que, “ahora más que nunca” es el momento de estar junto a su comunidad.

Muchos habitantes de Jama, que ha quedado destruida en un 90%, según el sacerdote, han salido de la ciudad y se han instalado en albergues cercanos, mientras que otros se han marchado a Guayaquil o a la capital, Quito.

Pero aun con unos pocos vecinos, a oscuras y entre los escombros, cada tarde se celebra la misa en el pueblo.

Este martes, Ecuador vivió otra trágica noticia cuando al menos cuatro personas murieron y una niña estaba desaparecida tras el desbordamiento de un río en el centro del país, cuya costa fue devastada la semana pasada por un potente sismo, informaron este martes las autoridades.

“Informe de Situación #Alluriquín#SantoDomingo confirma cuarto fallecido y 300 afectados”, señaló la secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) en su cuenta de Twitter.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de abril de 2016, 6:45 p. m. with the headline "Sacerdote ayuda con fe a damnificados."

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