América Latina

Dilma se despide, quizás para siempre

La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff habla junto al ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva el jueves durante un discurso luego de abandonar el Palacio de Planato, la sede del gobierno brasileño.
La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff habla junto al ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva el jueves durante un discurso luego de abandonar el Palacio de Planato, la sede del gobierno brasileño. EFE

Después de que el Senado votó para que se iniciara un juicio político en su contra y la suspendiera del cargo, la presidenta de Brasil Dilma Rousseff atacó el proceso al que calificó de “fraudulento” y prometió pelear lo que ella llamó una injusticia moral más dolorosa que las torturas que padeció en la pasada dictadura militar.

Las redes sociales de los brasileños amanecieron el jueves en llamas con millares de montajes, burlas y mensajes que evidenciaron todavía más la polarización social del país, cuya presidenta fue hoy suspendida de su cargo.

Michel Temer firmó el jueves la notificación del Senado en la que asume de manera interina la Presidencia de Brasil después de que la Cámara Alta decidiera abrir un juicio político con fines de destitución contra la mandataria Dilma Rousseff.

Rousseff, primera presidenta mujer de Brasil, prometió usar todos los recursos legales a su alcance para defenderse a las puertas de un juicio en que los senadores van a decidir si la van a destituir, o no, por presuntamente hacer maniobras contables ilegales cuando manejó el presupuesto federal.

“Lo que más duele es la traición y la injusticia”. Con estas palabras Dilma Rousseff se despidió de miles de simpatizantes en las puertas del Palacio de Planalto, sede del gobierno brasileño.

Lo que más duele es la traición y la injusticia

Dilma Rousseff

presidenta suspendida

“Pude haber cometido errores, pero nunca he cometido crímenes”, dijo Rousseff en una alocución de 14 minutos y con la voz entrecortada en algunos momentos. “Es la cosa más brutal que le puede pasar a un ser humano: ser condenado por un crimen que no cometió. No hay justicia más devastadora”.

La votación, 55 votos a favor y 22 en contra, supone que el vicepresidente y otrora aliado de Rousseff, Michel Temer, asumirá como presidente interino del país. El Senado tiene 180 días para celebrar el juicio y decidir si la mandataria debe ser destituida, o no.

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, anunció el gabinete que le acompañara en su gestión, que tendrá dirigentes de nueve partidos del arco del centro y la derecha y en el que, por primera vez en décadas, no habrá ninguna mujer.

El gobierno que asumió interinamente el jueves será el primero sin ministras desde 1985, cuando cayó el dictador Joao Figueiredo, que tenía a Esther de Figueiredo Ferraz como ministra de Educación.

La ausencia de mujeres en su gobierno podría ser alterada, pues todavía no se han adelantado los nombramientos de los ministros de Minas y Energía e Integración, que aún son objeto de consultas.

Dos de los nombres confirmados por la oficina de prensa de Temer son Henrique Meirelles para el Ministerio de Hacienda y el político socialdemócrata José Serra para Relaciones Exteriores.

Meirelles fue presidente del Banco Central durante la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) y es un experto en asuntos financieros con tránsito en los mercados globales, con el que Temer intenta enviar un mensaje al mundo de los negocios.

Serra, quien fue candidato presidencial en 2002 y 2010 y ministro de Salud y de Planificación con Fernando Henrique Cardoso, será el primer político que ocupe la Cancillería en 14 años (los anteriores eran diplomáticos de carrera) y supone un brusco giro en la política exterior del país.

Con sus nombramientos, Temer parece haber dado prioridad a la relación con el Congreso, pues ha incluido a nueve partidos que le garantizarán mayoría en las cámaras.

La lista incluye algunos casos curiosos, como los de Henrique Eduardo Alves (Turismo) y Gilberto Kassab (Ciencia, Tecnología y Comunicaciones), que hasta hace semanas eran ministros en el Gobierno de Rousseff.

“¿Alguien piensa que llegaremos al 2018 con una recuperación con este gobierno? Imposible”, dijo José Serra, que optó sin éxito a la presidencia por el Partido Socialdemócrata en el 2010, el año en que Dilma llegó al poder. “El impeachment es solo el inicio de la reconstrucción”.

Analistas sostienen que Rousseff se metió en problemas por sus bruscas formas y la percepción de su reticencia a trabajar con legisladores, que podrían haberse convertido en aliados. La presidenta, sin embargo, sugirió que el sexismo en una Cámara de Diputados dominada por hombres jugó un papel en el proceso en su contra.

La suspensión de Rousseff y su posible destitución pone fin a 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores, o PT, reconocido por haber sacado a unos 35 millones de brasileños de la pobreza extrema en los últimos años, pero ha sido vilipendiado por estar al mando del país cuando supuestamente se desviaron millones de la petrolera estatal Petrobras en un entramado de corrupción de otorgación de contratos por sobornos.

Temer, un político de carrera de 75 años, prometió recortar el gasto público y privatizar muchos sectores controlados por el estado. Durante semanas ha estado trabajando discretamente para formar un nuevo gobierno ante la posibilidad de su ascenso al poder, algo que molestó a los partidarios de Rousseff, que lo acusan de formar parte de un complot para derrocarla.

Temer se ha visto implicado en el caso de corrupción de Petrobras, al igual que el presidente del Senado y que ahora es el número 2 en la línea de sucesión. El ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, que estaba en segundo puesto, fue suspendido de su cargo este mes entre acusaciones de obstrucción a la justicia y corrupción.

Se espera que la economía se contraiga casi un 4%, una cifra tan mala como la del 2015, mientras que la inflación y el desempleo rondan el 10%. Los datos subrayan un brusco declive en la potencia sudamericana, que disfrutó de un crecimiento estelar durante más de una década.

La votación en el Senado se produjo después de que la Cámara de Diputados impulsara el juicio político, por 367 votos a favor y 137 en contra.

Los sondeos indican que la mayoría de los brasileños están a favor de impugnar a Rousseff, aunque también indican que el público tiene reparos hacia los legisladores que están en la línea de sucesión.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de mayo de 2016, 5:50 p. m. with the headline "Dilma se despide, quizás para siempre."

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