América Latina

Caldeado debate antes de voto final sobre Rousseff

La fiscal Janaina Paschoal expone sus argumentos en el Senado brasileño el martes, antes de la votación para decidir la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.
La fiscal Janaina Paschoal expone sus argumentos en el Senado brasileño el martes, antes de la votación para decidir la destitución de la presidenta Dilma Rousseff. EFE

Entre lágrimas, gritos y referencias a Dios, el Senado brasileño se adentró en el debate final antes de decidir este miércoles si destituye a Dilma Rousseff, un desenlace que todos ya dan por sentado en Brasil.

La principal fiscal en el juicio a la presidenta Dilma Rousseff declaró el martes que Rousseff cometió “fraude” en sus prácticas presupuestarias, y comenzó a llorar al implorar a la mandataria que la perdone por causarle sufrimiento.

En el quinto día del proceso para decidir la suerte de Rousseff, la fiscal Janaina Paschoal dijo que la mandataria había violado normas administrativas al elaborar el presupuesto nacional.

“Esto no se trata de un pequeño problema de contabilidad, se trata de fraude”, dijo Paschoal. “No es solamente que la presidenta mintió. El fraude fue expresado, el fraude fue documentado”.

Al concluir su discurso unos minutos más tarde, a Paschoal se le salieron las lágrimas al expresar esperanzas de que Rousseff la perdone “por el sufrimiento que le he causado”.

“La destitución es un remedio constitucional al que necesitamos recurrir cuando la situación se revela especialmente grave”, señaló Paschoal.

“Fue Dios quien hizo que, en el mismo momento, varias personas percibieran lo que sucedía en el país”, añadió, en sus argumentos para probar que la primera mujer en presidir Brasil violó la Constitución al manipular las cuentas públicas y que por eso debe dejar la presidencia.

Pero el abogado de la presidenta, el ex ministro José E. Cardozo, destacó que una destitución de Dilma Rousseff, sería “una pena de muerte política”.

Tan dramático ha sido este juicio en Brasil, que durante las sesiones de este martes, tanto el abogados de defensa como de la acusación, lloraron.

Combativa, serena y por momentos sonriente, la presidenta brasileña se defendió durante más de 14 horas, en una sesión histórica en la que que reiteró su inocencia y afirmó ser víctima de un “golpe” para reemplazarla hasta finales del 2018.

“No acepten un golpe que en vez de solucionar, agravará la crisis brasileña”, pidió Rousseff al pleno de 81 senadores, convertidos en una especie de Gran Jurado.

Tras los alegatos de la acusación y la defensa, los senadores debatían en una sesión que promete durar horas. Una vez finalizadas las deliberaciones, los senadores decidirán este miércoles si Dilma Rousseff es condenada.

Rousseff fue suspendida de su cargo el 12 de mayo y asumió de forma interina su ex vicepresidente Michel Temer. Si todo sale tal como pronosticaron los sondeos, será este político conservador, de 75 años, enemigo acérrimo de Dilma, quien se convertirá en presidente de Brasil. Para ello, se requiere el voto de 54 senadores.

En este juicio político emergieron más que nunca las interrogantes sobre la legitimidad que puede tener este Senado para emitir un veredicto, cuando tiene a más de la mitad de sus miembros involucrados o investigados por casos de corrupción.

Rousseff fue acusada de autorizar gastos a espaldas del Congreso y postergar pagos a la banca pública para mejorar las cuentas y financiar programas sociales el año de su reelección y a inicios del 2015.

“No esperen de mí el silencio de los cobardes”, dijo Rousseff durante su presentación en el Senado.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de agosto de 2016 a las 9:01 p. m. con el titular "Caldeado debate antes de voto final sobre Rousseff."

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