Colombia

Santos gasta todo su capital político en un acuerdo de paz derrotado

El rechazo del acuerdo de paz en Colombia tomó fue un golpe sorpresivo para muchos, que lo daban por seguro.
El rechazo del acuerdo de paz en Colombia tomó fue un golpe sorpresivo para muchos, que lo daban por seguro. Bloomberg

El éxito de las negociaciones de paz parecía tan seguro hace solo unos días que algunos vaticinaban que el presidente Juan Manuel Santos y el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, serían galardonados esta misma semana con el premio Nobel por poner fin a una guerra de 50 años.

Pero a un día de la derrota de la propuesta en un plebiscito, el proceso luce como una píldora envenenada que no solo amenaza con colocar en un punto muerto las aspiraciones de alcanzar una paz negociada, sino que deja al gobierno de Santos sin capital político para avanzar en cualquier tema durante el resto del período presidencial.

“Santos quedó muy mal, está muy debilitado, perdió casi todo su liderazgo ayer (domingo)”, dijo desde Miami el asesor político colombiano Mauricio De Vengoechea.

“Si este fuera un sistema parlamentario, y no presidencial, Santos tendría que renunciar […] Creo que su gobierno verdaderamente terminó ayer (domingo)”, enfatizó.

El que el proceso de paz fuese derrotado el domingo en el plebiscito fue un acontecimiento que sorprendió a muchos.

Una encuesta de la firma Polimétrica declaraba, a solo horas de la apertura de las urnas, que un 62% del electorado votaría a favor del acuerdo, mientras que a inicios de mes otra encuestadora había resaltado que el "Sí" le ganaba al "No" por una relación de 72% a 28%.

Pero la inclinación a favor del electorado perdió fuerza con la aproximación del día de la elección, ante la creciente percepción de que el Estado colombiano estaba brindando demasiadas concesiones al movimiento guerrillero.

Los expertos también advirtieron que el resultado pudo haber sido afectado por la pérdida de popularidad de Santos.

“La gente más que votar en contra ‘de la paz’ votó en contra del presidente Santos. Me parece que fue un voto de castigo contra el presidente en muchos casos”, dijo De Vengoechea.

Y también hubo un exceso de confianza por parte del gobierno, “un poquito de soberbia al imponer su juicio de lo que había que hacer en vez de sentarse realmente a dialogar con los sectores que estaban a favor del ‘No’ ”, agregó.

En un anuncio que aún causaba sorpresa el lunes, el gobierno dijo que los colombianos habían rechazado el acuerdo por una relación de 50.21% a 49.78%.

Tras reconocer la votación, el presidente colombiano prometió que seguirá luchando por conseguir la paz, dando señales que está dispuesto a reunirse con sus adversarios políticos liderados por el ex presidente Álvaro Uribe, quienes promocionaron el “No” en el plebiscito del domingo.

Esa iniciativa buscaría tratar de forjar una nueva propuesta que atienda las objeciones del uribismo a la iniciativa actual acordada entre Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que luego serviría de base de negociaciones con el movimiento guerrillero.

Personas allegadas al uribismo señalan que el bloque político sí está dispuesto a conversar con el gobierno.

“Nosotros no estamos en contra del proceso de paz, creemos en el proceso, pero queremos un tratado sentado sobre unas bases distintas a las que Santos acordó con las FARC”, manifestó desde Miami Ernesto Yamhure, un cercano asesor del ex presidente Uribe.

Una de las principales objeciones que la agrupación de Uribe, congregada bajo el Partido Centro Democrático, es que el acuerdo que fue sometido a consulta el domingo básicamente lleva al Estado colombiano a “claudicar frente a la guerrilla”.

En particular, el uribismo se opone a la propuesta de que los combatientes de la guerrilla acusados de crímenes de lesa humanidad se salven de ir a la cárcel por las acciones que cometieron, y que estos puedan salir a competir de inmediato a cargos políticos.

Las FARC también se mostraron dispuestas a seguir conversando.

En una declaración desde La Habana, Timochenko ratificó que los “frentes guerrilleros en todo el país permanecerán en cese al fuego bilateral y definitivo como una necesaria medida de alivio a las víctimas del conflicto y en respeto a lo acordado con el gobierno”.

“Estamos analizando con calma los resultados para continuar, porque esto no significa que se ha perdido la batalla por la paz”, dijo el líder rebelde en una entrevista con La W Radio, dejando en claro la posibilidad de “rectificar” el acuerdo.

Pero las FARC siempre resistió toda posibilidad de incorporar la propuesta de que sus líderes terminaran pagando condenas tras las rejas, lo que generó estancamientos en las conversaciones, superadas solo después de que Santos prometiera tras bastidores que no habría cárcel.

Pese a la disposición manifestada por las partes de seguir conversando, muchos se preguntan si en realidad el proceso puede ser salvado, dadas las diferencias existentes.

“Lo que hay ahora es una gran incertidumbre, y una situación muy complicada, porque no se sabe dónde va a terminar esto”, explicó De Vengoechea, al enfatizar que la supervivencia del proceso depende de la voluntad del gobierno y de la guerrilla de atender las objeciones del uribismo, que ahora debe pasar a sentarse a la mesa de negociaciones.

“Si no se sientan, el proceso va a durar muchos años más para recuperar este camino, que se abrió hace cuatro años. Si no se sientan, esto no va a funcionar”, dijo.

Siga a Antonio María Delgado en Twitter:@DelgadoAntonioM

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2016, 5:14 p. m. with the headline "Santos gasta todo su capital político en un acuerdo de paz derrotado."

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