Detallan complot en Colombia contra los diálogos por la paz
El presidente Juan Manuel Santos pidió el lunes una completa investigación sobre las acusaciones de que el partido político del ex presidente Alvaro Uribe usaba inteligencia clasificada para descarrilar las actuales conversaciones de paz con el mayor grupo guerrillero del país.
Santos calificó de “escalofriantes” las alegaciones publicadas el domingo en la revista Semana y dijo que necesitaban ser aclaradas “por el bien de la democracia y la justicia”.
La reacción ocurre después que Andrés Sepúlveda, un supuesto pirata cibernético que ha estado bajo custodia desde mayo, dijo a Semana en una entrevista desde la cárcel que había sido contratado por el partido Centro Democrático de Uribe para ayudar a socavar las conversaciones de paz y apoyar la búsqueda de la presidencia por parte del candidato del partido Oscar Iván Zuluaga.
En la entrevista, Sepúlveda agregó que se le ordenó usar sus habilidades para revertir a las fuerzas armadas y la opinión pública en contra el proceso de paz en La Habana con las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Para hacer eso, él dijo que obtuvo información clasificada de la inteligencia militar y de otros grupos que transmitió a los directivos del partido.
“La meta del plan estratégico contra el proceso de paz era porner fin al proceso por todos los medios posibles, sin importar las consecuencias”, manifestó Sepúlveda.
Agregó que dio a miembros de la campaña de Zuluaga información sobre el equipo de negociaciones de las FARC, incluyendo correos electrónicos privados. Pero añadió que el partido Centro Democrático también recibía información clasficada recopilada de las comunicaciones pirateadas a los negociadores del gobierno en Cuba.
El lunes, Zuluaga calificó las declaraciones como “completamente falsas”.
“Nuestra campaña nunca pidió, solicitó o recibió ese tipo de información”, dijo Zuluaga a la televisión local.
Uribe, quien gobernó al país en el período 2002-2010 y es actualmente senador, acudió a Twitter para negar los cargos y acusó a la administración de Santos de encabezar una vendetta contra su naciente partido político. También acusó al gobierno de tratar de esconder sus propias fechorías.
“Inventaron al pirata cibernético para encubrir el dinero de la droga que fue a los asesosres de Santos y su campaña”, escribió Uribe en uno de su más de una docena de tweets.
Santos no se refirió directamente el lunes a Zuluaga o Uribe, pero dijo que las acusaciones eran inquietantes.
“Leí [el artículo] y me preocupó mucho, parecía escandaloso”, manifestó Santos. “Y lo que demuestra es la existencia de una empresa criminal”.
El escándalo del pritata cibernético surgió por primera vez en mayo, poco después que Zuluaga ganó la primera vuelta de una intensa contienda presidencial contra Santos. En ese momento, Semana publicó un video secreto que parecía mostrar a Sepúlveda compartiendo con Zuluaga lo que el primero reclamó que era información clasificada.
Inicialmente, Zuluaga dijo que el video era falso, pero desde entonces ha acusado a Sepúlveda de “infiltrar” a su equipo electoral como parte de una campaña de trucos sucios. Santos ganó la contienda del 15 de junio con el 51 por ciento de los votos contra el 45 por ciento de Zuluaga, gracias en parte al escándalo.
Poco después de su detención, Sepúlveda dijo a la oficina del inspector general que era presionado por el procurador general para suministrar pruebas condenatorias contra Zuluaga y Uribe. Sin embargo, en la entrevista del domingo Sepúlveda se retractó de la declaración, al decir que había sido provocada por el inspector general, un aliado cercano de Uribe.
En una declaración del domingo, el inspector general Alejandro Ordóñez dijo que las nuevas reclamaciones de Sepúlveda eran falsas y que el propio hermano de Sepúlveda respaldó la historia de que el procurador general ofreció indulgencia al pirata cibernético a cambio de testificar contra Zuluaga y Uribe.
En la entrevista del domingo, Sepúlveda dijo que daba a conocer las alegaciones porque se sentía “abandonado” por los que una vez fueron sus aliados en el partido Centro Democrático y enfrenta amenazas de muerte. Semana dijo que Sepúlveda duerme a veces con un chaleco a prueba de balas y una cobija a prueba de balas en la instalación del procurador general que se asemeja a un búnker.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2014, 5:09 a. m..