Colombia

La guerra de Washington contra las drogas ha fracasado. ¿Tendrá este ex guerrillero colombiano la solución?

El candidato presidencial colombiano Gustavo Petro (centro), promete cambios significativos en las políticas antinarcóticos del país si gana las próximas elecciones presidenciales.
El candidato presidencial colombiano Gustavo Petro (centro), promete cambios significativos en las políticas antinarcóticos del país si gana las próximas elecciones presidenciales. Cortesía de la campaña de Gustavo Petro

Gustavo Petro quiere combatir la guerra antinarcóticos de Washington.

En segundo lugar en las encuestas de cara a las elecciones presidenciales del 27 de mayo en Colombia, Petro —antiguo alcalde, senador y guerrillero izquierdista— dice que está preparado para enfrentar al presidente Donald Trump sobre la política antinarcóticos, diciendo que la región necesita priorizar las vidas sobre la demonización de las drogas.

Estados Unidos ha gastado más de $10,000 millones combatiendo el tráfico de cocaína en Colombia, fumigando cultivos y tratando de forzar a los agicultores a plantar sustitutos de la coca. Pero las dos estrategias han fallado y esta nación sudamericana sigue siendo el mayor productor de coca del mundo.

Mientras tanto, en todas las Américas hay un gran número de muertes que pueden atribuirse al comercio de las drogas, que mantiene las calles de Miami y Nueva York llenas de cocaína, marihuana y anfetaminas. Diez de los 11 países con más muertes violentas en el mundo están en América Latina y el Caribe, según el Banco Mundial.

“Como la droga está satanizada es políticamente correcto pedir que se prohíban y se haga la guerra, pero no se miden las consecuencias”, dijo Petro el martes a un grupo de reporteros. “Sobre ese fracaso Trump está montando su política [antinarcóticos] regresiva”.

Petro quiere implementar una serie de programas económicos y sociales que den a los campesinos pobres que se dedican a cultivar la coca verdaderas alternativas, y socavar el poder de los carteles del narcotráfico. Su idea más controversial es la “sustitución de tierras”, que es dejar a los campesinos cambiar sus terrenos por otros en zonas más fértiles.

Es el tipo de idea que ha permitido a sus rivales políticos caricaturizarlo como un "castrochavista", un socialista dispuesto a expropiar tierras y convertir a Colombia en una nueva Venezuela o Cuba.

El candidato presidencial colombiano Gustavo Petro promete cambios significativos en las políticas antinarcóticos del país. Petro está en segundo lugar en las encuestas detrás de Iván Duque. Si ningún candidato gana la mitad del voto en los comicios del 27 de mayo, los dos contendientes se enfrentarán en una segunda vuelta el 17 de junio.
El candidato presidencial colombiano Gustavo Petro promete cambios significativos en las políticas antinarcóticos del país. Petro está en segundo lugar en las encuestas detrás de Iván Duque. Si ningún candidato gana la mitad del voto en los comicios del 27 de mayo, los dos contendientes se enfrentarán en una segunda vuelta el 17 de junio. Cortesía de la campaña de Gustavo Petro

Petro, de 58 años, rechaza a los que califican sus ideas de “izquierdistas”. Él prefiere llamarse “progresista”. Y aunque perteneció a la ahora difunta guerrilla del M-19 —el grupo izquierdista que tomó el Palacio de Justicia en 1985— mantiene que fue organizador comunitario del M-19 y nunca usó la violencia. Petro dice que su mayor interés, si gana el período presidencial de cuatro años, es combatir los efectos del cambio climático y promover la igualdad y la justicia social.

Pero reconoce que la crisis de la cocaína en Colombia es inevitable y que mantiene al país bajo el reflector del mundo.

Las drogas han tenido un papel central en el ascenso político de Petro. Durante su tiempo como senador entre el 2006 y el 2010, estremeció al país al ayudar a probar que los carteles de las drogas y los grupos paramilitares tenían lazos profundos en el Congreso colombiano. Como resultado del escándalo de la "parapolítica", más de 35 por ciento de los senadores colombianos terminaron en prisión.

Como alcalde de Bogotá, la capital, entre el 2012 y el 2015, trató el problema de las drogas en la ciudad como una crisis de salud pública, y volvió a asombrar al proponer el uso de la marihuana medicinal para alejar a los drogadictos de los narcóticos más fuertes.

Una encuesta ampliamente citada de Invamer da a Petro 31 por ciento del voto, lo que lo coloca 10 puntos por detr'as de Iván Duque, quien se ha postulado como sucesor ideológico del ex presidente Álvaro Uribe y su Partido Centro Democrático. Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, está en tercer lugar con 13 por ciento.

Si ninguno de los candidatos gana al menos la mitad de los votos, los dos contendientes con mayor votación van a una segunda vuelta el 17 de junio. Y eso es lo que da esperanza a Petro de que pudiera llegar a la Casa de Nariño.

Vestido con un sudadera roja, jeans y mocasines negros, a Petro lo critican frecuentemente de pedante y distante. Y muchas veces desestiman sus puntos de vista sobre las drogas por considerarlos demasiado liberales y "blandos" para ser viables. Pero también está claro que Petro considera los narcóticos como una amenaza existencial a la región.

A medida que los carteles mexicanos de las drogas han puesto el pie en Sudamérica y han unido fuerzas con los capos locales, crean mafias poderosas que “nos han matado, nos han desestabilizado y no permiten una construcción democrática del país porque no nos permiten la construcción de la paz”, dijo.

“Hoy los campos de batalla de Colombia no están cruzados por la Guerra Fría del siglo XX, no son guerrillas revolucionarias versus un estado oligárquico, son guerra mafiosas”, dijo. “Y eso pudiera ser mucho más díficil de resolver".

El presidente Juan Manuel Santos, quien dejará el cargo este año, construyó su gobierno sobre el acuerdo de paz con la guerrilla más antigua y mayor de las Américas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Pero desde que el acuerdo se firmó en el 2016, otros grupos armados han llenado el vacío y el tráfico de cocaína sigue provocando violencia y sangre.

Petro dijo que sin reformas profundas en la educación, los servicios médicos y la agricultura, siempre estará ahí la amenaza de de grupos armados.

“Acabar una guerra en Colombia no equivale a hacer la paz”, dijo. “Y tenemos dos siglos de experiencia en eso”.

De alguna manera, Colombia sigue de rehén de Washington. Petro dijo que hasta que Estados Unidos y Europa legalicen las drogas, los países latinoamericanos tendrán que sufrir las consecuencias.

Pero esa dinámica pudiera estar cambiando en momentos que el índice de muertes por sobredosis de opiáceos se dispara en Estados Unidos.

“Los norteamericanos van dejando el consumo de cocaína y empiezan a pasar al consumo de opiáceos de diversos tipos que los está matando”, afirmó. Y eso pudiera hacer que Washington se dé cuenta que su enfoque sobre las drogas no está funcionando.

Petro dijo que, si gana la presidencia, convocará a una cumbre sobre las drogas para analizar los errores cometidos en la región y encontrar formas de reducir la cantidad "de muertos que han dejado en todo el continente americano”.

Al final, pronostica, las drogas se legalizarán. “Pero en el contexto de mi gobierno no creo que se presente”.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de mayo de 2018, 3:28 p. m. with the headline "La guerra de Washington contra las drogas ha fracasado. ¿Tendrá este ex guerrillero colombiano la solución?."

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