Colombia

El coronavirus ahoga la economía colombiana y obliga a los venezolanos a regresar a su país a pie

Las medidas de aislamiento para frenar la propagación del coronavirus ahogó la economía informal colombiana y está obligando a muchos migrantes a elegir entre dormir en las calles o regresar a Venezuela a pie.

Muchas familias no pudieron seguir pagando los alquileres de sus viviendas y están siendo expulsadas a la calle con niños pequeños en todo el país. La cuarentena decretada por el gobierno colombiano desde el 23 de marzo dejó a una mayoría sin el rebusque diario, por consiguiente, dejaron de pagar las habitaciones que rentaban por unos $8 la noche.

Ahora es fácil ver grupos pequeños de venezolanos caminando de regreso a su país, pese a que Venezuela atraviesa la peor crisis económica en la historia del continente americano.

“Nos tomó por sorpresa la velocidad con la cual la gente empezó a desalojar, preveíamos que fuera en la primera semana de este mes de abril y fue más rápido”, dijo el secretario de gobierno de la Alcaldía Mayor de Bogotá, Luis Ernesto Gómez en una entrevista telefónica.

No hay clemencia pese a la emergencia

Y es que en la capital colombiana, los dueños de las viviendas de hospedaje, no muestran clemencia pese a la emergencia humanitaria. En Bogotá viven más de 361,000 migrantes venezolanos. Desalojan a diario a quienes no pueden seguir pagando sus rentas, muchas veces a la fuerza. La Alcaldía Mayor de Bogotá dijo que no podía encargarse de estos arriendos y llamó al gobierno nacional a ayudarles con presupuesto para hacer frente a los desalojos. Pero las expulsiones no paran y tampoco llega la ayuda.

A Vanessa del Carmen Sánchez, venezolana de 38 años, le avisaron que la iban a expulsar de su vivienda el 4 de abril junto a su esposo y dos hijos de 8 y 3 años. Sánchez llegó caminando a Bogotá desde el estado venezolano de Sucre el pasado mes de diciembre.

“Vendimos una moto que teníamos en Sucre, pasamos por la trocha caminando y llegamos a Bogotá pidiéndole a los conductores de los buses y camiones que nos adelantaran el camino y así fue como finalmente pudimos llegar tras un mes de travesía”, relató.

Ahora van a recorrer la misma ruta, atravesando las empinadas montañas, pero en sentido contrario.

La habitación que alquila Sánchez es humilde y está ubicada en el sur de Bogotá. Antes del aislamiento por la pandemia, viajaba dos horas para vender bolsas para la basura en un barrio próspero.

Su esposo Luis Alexander Figuera, de 43 años, ayudaba esporádicamente en un taller de mecánica, pero ahora todo el comercio está cerrado, sin una fecha próxima a abrir. Cada vez que intentan salir a buscar algo de comida o una limosna en la calle para reunir para el costo del arriendo, la policía los amenaza:

“Nos tratan con groserías por estar en la calle buscando un sustento y nos amenazan con llevarnos presos si no regresamos a las viviendas”, asegura Sánchez.

Un grupo de venezolanos descansan en Tunja, Colombia, después de haber caminado mas de 370 millas desde Calí. Tras colapsar la economía colombiana por la propagación del coronavirus, muchos migrantes han decidido regresar a Venezuela y, por falta de recursos, lo hacen a pie.
Un grupo de venezolanos descansan en Tunja, Colombia, después de haber caminado mas de 370 millas desde Calí. Tras colapsar la economía colombiana por la propagación del coronavirus, muchos migrantes han decidido regresar a Venezuela y, por falta de recursos, lo hacen a pie. Danilo Higuita Especial para el Nuevo Herald

Venezolanos sin papeles en la economía informal

Según Migración Colombia, el 54% de la población venezolana que reside en Bogotá no tiene papeles e incluso, muchos de quienes sí tienen documentación, también viven de la economía informal.

Esto implica un alto riesgo para que miles de familias sean expulsadas de sus viviendas en las próximas semanas. La Alcaldía Mayor de Bogotá emitió un decreto a fin de evitar constitucionalmente esos desalojos. Pero en la práctica, el decreto no ha tenido mucho efecto.

Asimismo pasa en Cali, la tercera ciudad más importante de Colombia. De allí salió a pie Ronnie Caraballo, de 23 años, tras ser expulsado de su vivienda por falta de pago. Lleva dos semanas caminando rumbo a Venezuela. Va acompañado de un grupo de amigos jóvenes y de su pareja de 27 años que está embarazada.

Calcula que dentro de una semana llegarán a la frontera. “Nosotros vendíamos agua, gaseosas, dulces y otras golosinas, pero el aislamiento nos impidió salir a vender y nos quedamos sin sustento”. Asegura que prefieren estar con sus familias que durmiendo en la calle o debajo de un puente, muriendo de hambre o por el virus.

La cuarentena puede alargarse en Colombia, quizás hasta el 30 de mayo. El secretario de gobierno Luis Ernesto Gómez asegura que no pueden hacer más que tratar de impedir los desalojos. Entre tanto la Alacaldía Mayor de Bogotá, liderada por Claudia López, seguirá pidiendo al gobierno del presidente Iván Duque prontas acciones que ayuden a destrabar recursos para pagar los hospedajes.

Mientras esto sucede, venezolanos como Caraballo han elegido estar cerca de su familia venezolana, en un momento en el que el miedo, la incertidumbre y la pobreza extrema los rodea.

“Allá nadie nos va a echar de la casa y buscaremos qué comer hasta donde nos alcance”, expresó.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de abril de 2020, 2:39 p. m. with the headline "El coronavirus ahoga la economía colombiana y obliga a los venezolanos a regresar a su país a pie."

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