Colombianos salen a protestar después de semana de terror con al menos 24 muertos
Miles de colombianos salieron el miércoles nuevamente a las calles para protestar contra el gobierno extendiendo por séptimo día una jornada de agitación social que ha dejado al menos 24 muertos y cerca de 800 heridos.
Las manifestaciones se producen luego que se registrara una ola de violencia durante la noche en diferentes ciudades del país que incluyeron saqueos de tiendas en Cali y Barranquilla y el incendio de una estación de policía en Bogotá que amenazó la seguridad de los agentes que se encontraban adentro.
El Ministerio de Defensa desplegó 47,500 uniformados en todo el país para contener las manifestaciones. Solo en Cali se encontraban unos 700 soldados, 500 hombres de la fuerza antidisturbios, 1,800 policías y dos helicópteros adicionales.
Ante la escalada de violencia, el presidente Iván Duque advirtió en una entrevista de radio que no ha descartado la posibilidad de decretar un estado de conmoción interior para resguardar la integridad de los colombianos. El mecanismo constitucional es utilizado bajo graves perturbaciones al orden público y otorga al presidente poderes excepcionales para atender la crisis.
Algunos de los manifestantes -- que incluyen organizaciones sindicales, maestros y estudiantes-- exigen la renuncia de Duque en medio de las protestas que comenzaron contra la ya abandonada reforma tributaria pero que ahora son alimentadas por una amplia gama de quejas contra el gobierno.
Aun cuando las movilizaciones han sido en su mayoría pacíficas, éstas han sido acompañadas por actos de violencia y denuncias de violaciones de derechos humanos por parte de las autoridades. De acuerdo a cifras oficiales, al menos 24 personas han muerto, más de 800 quedaron lesionadas y 89 están desaparecidas. Algunas organizaciones no gubernamentales reportan que las víctimas fatales superan las 30 personas.
Entre las personas lesionadas se encuentran al menos 10 periodistas. La ONG Reporteros Sin Fronteras dijo que se han registrado 76 agresiones contra periodistas, algunos de ellos de mano de la fuerza pública.
El elevado grado de violencia registrado está generando alarma entre organizaciones internacionales que velan por los derechos humanos, algunos de los cuales expresaron el miércoles preocupación sobre el excesivo uso de la fuerza.
“Lo que podemos decir claramente es que hemos recibido informes, y tenemos testigos, (de) un uso excesivo de la fuerza por parte de los oficiales de seguridad, del uso de municiones letales y de golpizas a manifestantes además de detenciones”, dijo Marta Hurtado, portavoz de la Alta Comisionada de las Naciones para Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
La voz de alarma también fue recogida por Human Rights Watch.
“Estamos alarmados antes las denuncias que estamos recibiendo de abuso policial y violencia de vándalos en Colombia. La situación se está saliendo de las manos. Es urgente que el gobierno colombiano adopte medidas para bajar las tensiones, desescalar la situación y proteger los derechos humanos”, dijo José Miguel Vivanco, director para las Americas de la organización.
También hay denuncias de que actos de violencia han sido cometidas contra las autoridades.
Una turba incendió el martes una estación policial en Bogotá con 10 agentes dentro que a duras penas lograron escapar de las llamas. Los ataques contra la policía también impactaron otros 15 puestos de la institución, los cuales fueron blanco de vándalos en acciones que la alcaldesa de la ciudad, Claudia López, calificó de “brutal”.
“Trataron de quemarlos vivos”, dijo López en su cuenta de Twitter al reportar el ataque contra la estación policial en el sur de Bogotá. “Las escenas de dolor, rabia y violencia que vimos anoche son inadmisibles. Pero, ¿Primero acorralar, luego encerrar, luego incendiar, contemplar a seres humanos quemándose y cuando logran salir además correr tras de ellos a golpearlos? ¿Qué es eso? Toda violencia debe parar ya!”
La alcaldesa reportó que al menos 15 instalaciones policiales fueron atacadas. Hay “policías abaleados” y “heridos con arma blanca”. Los enfrentamientos dejaron un saldo de 30 civiles y 16 agentes heridos.
Ante la violencia desbordada, López pidió al ministro de defensa, Diego Molano, que la fuerza pública “ayude a custodiar” los centros de detención de la policía donde hay 2,825 personas detenidas para “evitar que pongan en riesgo la vida de los privados de la libertad”.
Hablando sobre los ataques a las estaciones de policía, Duque dijo en la mañana del miércoles que los ataques vandálicos están siendo perpetrados por agrupaciones terroristas que aprovechan los legítimos reclamos de las organizaciones sociales para emprender actos de violencia.
“Nos duele los ataques a los CAI (estaciones policiales), donde hemos visto a nuestros policías ser víctimas viles de actos de cobardía y de intimidación (…) La amenaza vandálica que enfrentamos consiste de una organización criminal que se esconde de legítimas aspiraciones sociales para desestabilizar a la sociedad”, declaró.
El presidente anuncio que las autoridades han realizado hasta el momento 553 arrestos, 538 de ellos bajo situación de flagrancia y ofreció una recompensa de 10 millones de pesos por información que conduzcan a los arrestos de las personas detrás de los actos vandálicos.
Según la fiscalía, la violencia está siendo incitada por elementos disidentes de las FARC que se apartaron del acuerdo de paz firmado en el 2016, así como del ELN y del narcotráfico, aunque no han prestado evidencias al público.
Las manifestaciones comenzaron el 28 de abril en protestas de un proyecto de reforma tributaria introducida por el gobierno. Duque luego retiró el proyecto en vista del fuerte rechazo popular pero las manifestaciones continuaron en vista del acumulado malestar de vastos sectores de la población hacia las políticas económicas del gobierno.
El analista colombiano Sergio Guzmán dijo que las protestas actuales son una extensión de las protestas vistas en noviembre del 2019, cuando el gobierno tuvo que declarar toques de queda en todas las ciudades para contener la violencia.
En esa oportunidad, Duque logró contener las protestas convocando un diálogo nacional, que eventualmente fue dejado de lado cuando la pandemia del coronavirus comenzó a acaparar la atención nacional. Pero el malestar continuó acumulándose hasta que fue detonado por la propuesta de reforma tributaria.
“La protesta en realidad no comienza por los detalles de la reforma tributaria, no se trata de un rechazo a algún porcentaje, es que había una angustia una frustración represada de más de un año y medio frente al gobierno y la reforma tributaria solo termina siendo el detonante a eso”, explicó Guzmán.
Actualmente, las manifestaciones están siendo alimentadas por un cúmulo de quejas sociales contra el gobierno, que van desde el incumplimiento de los acuerdos de paz con la guerrilla hasta y la desigualdad de clases hasta la falta de atención del gobierno, el fracaso en emprender una reforma policial o de emprender un proceso de diálogo con todos los sectores, dijo.
En un intento por tratar de calmar las aguas Duque ha enviado mensajes de que está dispuesto a comenzar a dialogar con líderes de la oposición y de la sociedad civil y anunció que su gobierno sostendrá once reuniones en los próximos días con ellos y con representantes de las cortes, el Congreso, organismos de control y la fiscalía, pero los encuentros hasta el momento no incluyen a los líderes de las protestas.
Pero la población mantiene dudas sobre la verdadera disposición del gobierno a dialogar por el simple hecho de que el presidente había convocado un proceso de conversación nacional en el marco de las protestas del 2019 que terminó abandonando poco después con la aparición de la pandemia, dijo Guzmán.
El gobierno de Duque también está siendo castigado por los efectos de la pandemia, agregó el y economista colombiano Carlos Julio Manzano, al explicar que el COVID empujó la economía colombiana dentro de una dura recesión, que ha carecido de una adecuada respuesta del gobierno.
Manzano dijo que las manifestaciones están siendo alentadas por sectores de la oposición que buscan debilitar aún más la escasa popularidad del gobierno de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
“Por supuesto que gobierno desacreditado, desmejorado y decaído es más fácil de derrotar que a un gobierno fuerte y consistente en sus políticas, de modo que no hay la menor duda que la mano de la oposición está detrás de las protestas”, dijo Manzano.
“Pero yo creo esto se les salió de las manos a todos los sectores porque lo que vimos es que los vándalos se aprovecharon de estas circunstancias y han generado los enfrentamientos con la policía”, agregó.
Evan Ellis, profesor de investigación para América Latina del War College del Ejército de Estados Unidos, dijo que la pandemia está acentuando las presiones sociales en la mayoría de los países de la región, auspiciando el tipo de jornada de protestas que padece actualmente Colombia.
“Lo que está haciendo el coronavirus es empeorando todas las presiones sobre el tejido social de todos los países y si uno mira a América Latina uno se va a encontrar con situación de protesta tras protesta”, dijo Ellis, quien viene estudiando el impacto político de la pandemia en la región.
“En el caso de Colombia, la reformar tributaria solo fue el fósforo que incendió a un país inundado con gasolina. Y hay que entender que hay mucha gasolina acumulada en toda la región”, agregó.
Este artículo fue complementado con los servicios cablegráficos de el Nuevo Herald.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de mayo de 2021, 2:09 p. m. with the headline "Colombianos salen a protestar después de semana de terror con al menos 24 muertos."