Robo de armas en Colombia pudo haber beneficiado a pandillas hatianas, dice presidente
Algunas de las armas robadas en dos bases militares colombianas podrían haber terminado en manos de pandillas armadas en Haití, dijo el presidente colombiano Gustavo Petro al denunciar que contrabandistas de armamento han establecido alianzas con miembros corruptos de las fuerzas armadas de su país.
Tras calificar el robo de armamento como un tema de gravedad, Petro también advirtió que parte del material bélico podría haber terminado en manos de la guerrilla colombiana y otras agrupaciones criminales locales. Además de municiones, entre los suministros faltantes se incluyen explosivos, granadas de mano y misiles antitanque.
Las armas estaban “destinadas a terceros como grupos armados irregulares en Colombia... y probablemente a grupos involucrados en conflictos extranjeros, siendo el más cercano Haití”, dijo Petro el martes desde el palacio presidencial en Bogotá.
“Se han perdido más de un millón de municiones”, afirmó, así como “explosivos, granadas y armas como misiles” de las bases militares de Tolemaida, a 120 kilómetros al suroeste de Bogotá, y de La Guajira, cerca de la frontera norte con Venezuela. “Había redes formadas por gente de las fuerzas militares y civiles dedicadas a un comercio masivo de armas desde hace mucho tiempo”, añadió el presidente.
La desaparición del equipo fue detectada en medio de informes de que contrabandistas extranjeros han estado suministrando armas a pandillas haitianas, alimentando de esa manera la creciente espiral de violencia que azota al país.
En medio de la rebelión por parte de grupos armados que lleva ya dos meses en Haití, las pandillas parecen tener un suministro interminable de municiones, lo que genera dudas sobre su origen.
Los expertos que siguen el tráfico de armas hacia el país también notan la presencia de nuevas armas de alto calibre que están apareciendo en manos de pandillas, lo que genera sospechas sobre si podrían provenir de países distintos a Estados Unidos, la principal fuente de armas ilegales y municiones a Haití.
Petro no precisó si su gobierno tiene pruebas específicas que sugieran que parte del equipo robado fue enviado a Haití, pero señaló que la base de La Guajira está a sólo siete horas en lancha rápida desde la nación caribeña.
El hallazgo fue resultado de inspecciones realizadas a bases militares en el centro y norte del país entre febrero y abril, en las que se constató la falta de municiones y de armas, dijo Petro, quien no reveló el calibre del armamento. Las auditorías también mostraron que faltaban miles de granadas y cargas antitanque, así como 550 cohetes y dos misiles.
En Haití esta semana, grupos armados han atacado hospitales, comisarías de policía y las instalaciones del periódico nacional Le Nouvelliste, mientras continúan fortaleciendo su control sobre la capital, Puerto Príncipe. Ni siquiera las instalaciones de la Prensa Nacional, sede del periódico oficial del gobierno, Le Moniteur, se han salvado de los ataques.
A principios de esta semana, la Oficina del Secretario de Estado de Estados Unidos para la Integración de Personas con Discapacidades dijo que las personas discapacitadas que vivían en el Hogar St. Vincent en el centro de Puerto Príncipe fueron víctimas de un ataque de grupos armados. La casa se encuentra ahora entre varias instalaciones y estructuras gubernamentales en el centro de la capital que han sido blanco de pandillas que han destrozado o saqueado escuelas de formación y la Biblioteca Nacional.
Petro, quien portaba una gorra militar mientras se reunía con periodistas en el palacio presidencial el martes, describió el robo de armamento de Colombia como un acto escandaloso de corrupción que involucra a funcionarios encargados de proteger al Estado.
Las armas desaparecidas fueron detectadas en medio de los esfuerzos de su gobierno por combatir la corrupción. “Uno de los principales objetivos es separar a los miembros de la fuerza pública de cualquier asociación delictiva”, afirmó.