Juró que no cedería ante Trump, pero la inminente ruina de Colombia obligó a Petro a dar marcha atrás
El presidente colombiano, Gustavo Petro, le pidió al presidente Donald Trump que se sentara con él y hablara con él mientras tomaba un vaso de whisky, lo llamó racista declarado en publicaciones confusas en las redes sociales y declaró que nunca cedería ante la presión de Washington, incluso si las sanciones económicas con que lo amenazaban conducían a su derrocamiento.
“Puede con su fuerza económica y su soberbia intentar dar un golpe de estado… Pero yo muero en mi ley, resistí la tortura y lo resisto a usted,” dijo el domingo el otrora guerrillero convertido en jefe de Estado en su cuenta X en respuesta al anuncio de Trump de que impondría un arancel punitivo del 25% a todos los productos colombianos. “Me matarás, pero sobreviviré en mi pueblo, que es antes del tuyo, en las Américas. Somos pueblos de los vientos, las montañas, del mar Caribe y de la libertad.”
Y sin embargo, el domingo por la noche, después de horas de fanfarronería por la Internet, Petro dio marcha atrás. Los prospectos de una guerra comercial con Estados Unidos eran simplemente demasiado aterradores para asumirlos.
Exponiéndose de inmediato a la burla pública, el presidente izquierdista se tragó su orgullo y permitió que su Ministerio de Relaciones Exteriores anunciara sin grandes ceremonias que, después de todo, Colombia permitirá el aterrizaje de los vuelos estadounidenses transportando inmigrantes colombianos deportados. Fue la negativa de Petro a recibir esos vuelos el detonante del dramático, aunque breve, impasse diplomático.
“El gobierno de Colombia ha aceptado todos los términos del presidente Trump”, dijo la Casa Blanca en la noche del domingo, antes de anunciar que la decisión de introducir aranceles punitivos quedaba en suspenso.
El hecho de que funcionarios diplomáticos y líderes empresariales frenéticos lograran convencer a Petro de que se alejara del abismo al que se había acercado pone de relieve hasta qué punto la economía colombiana depende de las exportaciones a Estados Unidos.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia. El comercio entre los dos países alcanzó casi $40,000 millones en el 2020, basando del lado colombiano primeramente en las exportaciones colombianas de petróleo, café y flores.
Colombia también recibe una importante ayuda estadounidense. En 2023, recibió $90 millones en asistencia de seguridad y más de $1,500 millones para apoyar un acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla conocida como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Estados Unidos ha proporcionado otros $958 millones para ayudar a Colombia a lidiar con la afluencia de migrantes de la vecina Venezuela.
En reacción a los acontecimientos del domingo, los representantes de las principales industrias exportadoras de Colombia dijeron a los medios locales que una guerra comercial habría tenido consecuencias devastadoras para la economía local y habría provocado la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo.
“Acabamos de pasar por una pesadilla, una pesadilla enorme”, dijo Augusto Solano, presidente de la asociación colombiana de exportadores de flores, Asocolflores, en una entrevista radial. “Estamos en medio de nuestra temporada de exportación y si hubiéramos tenido alguna interrupción en la cadena de logística, las repercusiones para nosotros hubieran sido devastadoras”.
Faltando pocos días para el día de los enamorados y pocas semanas para el Día de la Madre en Estados Unidos, los exportadores de flores colombianos estaban siendo amenazados con un arancel punitivo en el peor momento, en una situación que potencialmente pudo haber tenido perjudiciales ramificaciones en Miami.
La industria de las flores de Colombia es responsable de cientos de empleos en el sur de Florida, el principal punto de entrada de sus productos a Estados Unidos. Un arancel del 25% a las importaciones, que Trump dijo que aumentaría al 50% en una semana, habría obligado a los mayoristas estadounidenses a recurrir a flores de otros países, lo que potencialmente dejaría que toneladas de envíos de flores se pudrieran.
Las expresiones de preocupación de Solano fueron compartidas el lunes en la mañana por otros empresarios y líderes industriales, así como por ex funcionarios diplomáticos, quienes consideraron como irresponsable la forma arrogante con que se trataba -y potencialmente arruinaba- el sustento económico de Colombia a través de las redes sociales.
“La verdad es que uno mira hacia atrás a ayer (domingo) y ve que fue uno de los días más absurdos y ridículos de la historia de nuestro país”, dijo el ex ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, ex embajador de Colombia en Estados Unidos en otra entrevista de radio. “Nuestro país estaba siendo empujado a un problema de una gravedad inusual por la falta de responsabilidad, la falta de cuidado, la ausencia de diplomacia y por no pensar en el impacto que tendría en las personas sino para promover ideologías”.
La crisis diplomática comenzó el domingo por la mañana después de que Petro anunciara a través de las redes sociales que había negado la entrada a Colombia a dos vuelos militares estadounidenses que transportaban a ciudadanos colombianos deportados.
“Un migrante no es un criminal y debe ser tratado con la dignidad que merece un ser humano”, dijo Petro. “Por eso devolví los aviones militares estadounidenses que transportaban migrantes colombianos”.
La reacción de Trump llegó pocas horas después a través de su cuenta TruthSocial: Estados Unidos impondría inmediatamente un arancel del 25% a todos los productos colombianos (que aumentaría al 50% en una semana) y cerraría la sección de visas en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá.
“Acabo de recibir información de que a dos vuelos de repatriación de Estados Unidos, con una gran cantidad de delincuentes ilegales, no se les permitió aterrizar en Colombia”, escribió Trump. “La negación de estos vuelos por parte de Petro ha puesto en peligro la seguridad nacional y la seguridad pública de Estados Unidos, por lo que he ordenado a mi administración que tome de inmediato las siguientes medidas de represalia urgentes y decisivas”.
Trump también dijo que Estados Unidos estaba imponiendo una prohibición de viaje inmediata y la revocación de visas a “los funcionarios del gobierno colombiano y a todos los aliados y partidarios”.
Petro respondió primero ofreciendo su propio avión presidencial para recoger a los migrantes en Estados Unidos. Luego contraatacó, imponiendo un arancel del 25% a todas las importaciones estadounidenses, con su propia advertencia: “Nunca nos dominarán... Si conocen a alguien que es terco, soy yo, punto”.
Al anunciar que su administración también impondría sanciones bancarias y financieras a Colombia, Trump advirtió que podría seguir un tratamiento aún más duro: “Estas medidas son solo el comienzo. ¡No permitiremos que el gobierno colombiano viole sus obligaciones legales con respecto a la aceptación y el regreso de los criminales que forzaron a ingresar a Estados Unidos!”.
La decisión de Colombia de permitir que los vuelos ingresen al país parece haber desactivado las tensiones por ahora.
Sin embargo Petro volvió a salir en las redes sociales y en comentarios que pudieran ser nuevas causa de irritación en Washington, criticó la política de inmigración de Trump.
“La solución a la migración ilegal… no es simplemente deportar pueblos y criminalizarlos. Es actuar sobre las verdaderas causas de la migración. El diferencial de riqueza y las causas de la pobreza latinoamericana. Quiten los spreads a la deuda latinoamericana y verán como Latinoamérica crece y deja de expulsar su población”, escribió Petro en su cuenta X.
“En relaciones internacionales debemos tener claro un principio; podemos llegar a acuerdos provechosos para los pueblos, podemos discutir libremente en las mesas diplomáticas, disentir si es el caso, pero jamás podemos aceptar que se nos impongan condiciones”, agregó. “La diplomacia no es para subordinar pueblos o arrodillarlos. La diplomacia debe ser franca y libre, pero siempre entre iguales”.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de enero de 2025, 6:40 p. m..