Colombia

Colombia enfrenta elecciones presidenciales en un escenario de violencia creciente

Un guardia armado toma medidas de seguridad durante un mitin político del candidato presidencial de derecha de Colombia, Abelardo de la Espriella —en representación del movimiento Defensores de la Patria—, en el barrio Restrepo de Bogotá, Colombia, el 8 de mayo de 2026.
Un guardia armado toma medidas de seguridad durante un mitin político del candidato presidencial de derecha de Colombia, Abelardo de la Espriella —en representación del movimiento Defensores de la Patria—, en el barrio Restrepo de Bogotá, Colombia, el 8 de mayo de 2026. Anadolu via Getty Images

Los colombianos acudirán a las urnas este domingo para participar en las elecciones presidenciales en medio de un contexto de violencia creciente que se ha convertido en una de las principales fracturas de la contienda.

Un hombre que se hace llamar “El Tigre”, una mujer que promete gobernar con “mano de hierro” y un exacadémico que defiende el diálogo por encima de la fuerza están entre los principales aspirantes en la contienda, cada uno ofreciendo respuestas muy distintas a la creciente crisis de seguridad del país.

Durante el último año, ataques como el asesinato de un periodista, el atentado contra un autobús que dejó al menos 21 personas muertas y el atentado contra el candidato presidencial Miguel Uribe han evidenciado el aumento de la violencia en todo el país. El uso de drones en ataques se ha vuelto cada vez más frecuente, mientras que el reclutamiento infantil también se ha consolidado como una preocupación importante.

Pero aunque la violencia en sí representa un enorme desafío, la manera de contenerla está dividiendo tanto a votantes como a candidatos.

“Las elecciones se dan en un contexto de polarización”, le dijo al Herald, Jorge Mantilla, un politólogo especializado en conflictos y seguridad. “Representan dos visiones completamente opuestas, al menos en el papel de la política de seguridad que debería tener el país.”

Estas visiones contrapuestas se dividen, en términos generales, entre la negociación con grupos armados y el retorno a una estrategia de seguridad de línea dura liderada por las fuerzas militares.

Las promesas incumplidas de la ‘Paz Total’

El presidente Gustavo Petro llegó al poder en 2022 con la promesa de la “Paz Total”, su política insignia que buscaba negociar con los grupos armados, apostando a que el diálogo podría reducir la violencia de manera más efectiva que la fuerza militar.

Cuatro años después, tras negociaciones estancadas, ceses al fuego rotos y violencia persistente, la política sigue siendo profundamente cuestionada. Mientras el gobierno sostiene que aún es un proceso inconcluso, los críticos aseguran que no solo no produjo mejoras medibles en seguridad, sino que además contribuyó al aumento de la violencia.

Según la Fundación Ideas para la Paz (FIP), un centro de pensamiento con sede en Bogotá, el número de integrantes de grupos armados se ha más que duplicado desde que Petro asumió el poder en 2022, alcanzando un estimado de 27.000 miembros.

Estos combatientes pertenecen a guerrillas como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las extintas FARC, así como a organizaciones criminales como el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), también conocido como el Clan del Golfo.

Los territorios disputados por estos grupos —muchas veces enfrentados entre sí— se han multiplicado, mientras que el cultivo de coca, el tráfico de cocaína, la minería ilegal y las redes de extorsión también se han expandido.

El impacto sobre la población civil ha sido devastador: al menos 965 personas murieron o resultaron heridas por artefactos explosivos en 2025, mientras que 235.619 fueron desplazadas por el conflicto, los peores niveles de violencia registrados en una década.

“Hay un consenso de que la Paz Total no funcionó,” dijo Mantilla. “Ahora bien, si bien hay un consenso sobre eso, la gran brecha política está en las razones por las que no funcionó.”

Candidatos con visiones enfrentadas

De los 14 candidatos en contienda, tres son los favoritos.

Esta combinación de imágenes, creada el 14 de mayo de 2026, muestra al candidato presidencial de Colombia por el partido gobernante Pacto Histórico, Iván Cepeda, pronunciando un discurso durante una manifestación del Primero de Mayo con motivo del Día Internacional de los Trabajadores en Bogotá, el 1 de mayo de 2026; a la candidata presidencial de Colombia Paloma Valencia, del partido Centro Democrático, hablando durante un acto de campaña en Rionegro, departamento de Antioquia, Colombia, el 13 de abril de 2026; y al candidato presidencial colombiano por el movimiento político Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, gesticulando durante un acto de campaña en Medellín, Colombia, el 28 de enero de 2026. Colombia celebrará elecciones presidenciales el 31 de mayo.
Esta combinación de imágenes, creada el 14 de mayo de 2026, muestra al candidato presidencial de Colombia por el partido gobernante Pacto Histórico, Iván Cepeda, pronunciando un discurso durante una manifestación del Primero de Mayo con motivo del Día Internacional de los Trabajadores en Bogotá, el 1 de mayo de 2026; a la candidata presidencial de Colombia Paloma Valencia, del partido Centro Democrático, hablando durante un acto de campaña en Rionegro, departamento de Antioquia, Colombia, el 13 de abril de 2026; y al candidato presidencial colombiano por el movimiento político Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, gesticulando durante un acto de campaña en Medellín, Colombia, el 28 de enero de 2026. Colombia celebrará elecciones presidenciales el 31 de mayo. RAUL ARBOLEDA, JAIME SALDARRIAGA AFP via Getty Images

Aunque Petro no puede buscar la reelección por temas constitucionales, el senador Iván Cepeda promete continuar con la agenda de izquierda del presidente como candidato del oficialista Pacto Histórico.

Cepeda no solo apoya la Paz Total, sino que además es uno de los principales arquitectos de esta política y no quiere abandonarla.

“La izquierda colombiana ha adoptado la paz como algo esencial. Y prácticamente ha dicho no a todo lo relacionado con la violencia política”, declaró al Heral, Yezid Arteta, un antiguo miembro de las FARC que forma parte de los equipos de negociación de paz del Gobierno.

Arteta atribuye gran parte de la violencia posterior al acuerdo de paz de 2016 a la fragmentación de los actores armados debido a la débil implementación del acuerdo. En este contexto, grupos nuevos y antiguos operan más en competencia que bajo jerarquías, impulsados cada vez más por el control de economías ilícitas que por ideologías.

“Todos los procesos de paz son largos, es que esto no es como tomarse un vaso de agua. Y todos los procesos han sido así. A veces se avanza, a veces se retrocede” dijo Arteta.

Sus adversarios discrepan de manera tajante. Abelardo de la Espriella, abogado de extrema derecha, ha prometido restaurar la seguridad mediante la fuerza militar, al igual que Paloma Valencia, del partido Centro Democrático.

Ambos prometen poner fin a las negociaciones, responsabilizando el enfoque de Petro por debilitar al Estado y fortalecer a los grupos armados.

“La paz total termina conmigo. Comenzará la seguridad total”, declaró Valencia a Reuters la semana pasada. Se compromete a reforzar las fuerzas armadas y a aumentar el gasto en defensa para gobernar con “mano de hierro” y “dar caza” a los grupos armados ilegales de Colombia “como si fueran ratas”.

El estratega político Rubén Erazo señala que la campaña de Valencia está profundamente anclada en el legado político del expresidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010). Su presidencia estuvo asociada con una agenda de seguridad de línea dura y con su papel en el Plan Colombia, una iniciativa respaldada por Estados Unidos que proporcionó asistencia militar y económica para combatir a grupos armados y el narcotráfico a comienzos de los años 2000.

Valencia ha sugerido anteriormente que le gustaría nombrar a Uribe como ministro de Defensa en caso de ganar las elecciones.

Sin embargo, Erazo considera que la influencia de Uribe está disminuyendo:

“Uribe tiene mucha edad, se encuentra políticamente desgastado y se le considera cada vez más parte de la vieja derecha”.

En cambio, Abelardo de la Espriella, abogado y outsider político de extrema derecha, ha superado a Valencia en las encuestas como candidato antisistema.

Promete ejecutar una ofensiva contundente contra los grupos armados bajo su movimiento “Defensores de la Patria”, además de proponer una expansión masiva del sistema penitenciario, estrategia que ha generado comparaciones con la política de seguridad del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

“En estos momentos, los colombianos ven a Abelardo como un representante de los mismos valores intransigentes, pero de una forma más moderna y emotiva”, afirmó Erazo.

Erazo sostiene que la seguridad en la campaña se ha convertido menos en un debate de políticas públicas y más en una cuestión de desempeño político. Considera que de la Espriella ha capitalizado esta dinámica construyendo una campaña basada fuertemente en el simbolismo y el atractivo emocional.

El presidente colombiano Gustavo Petro presenta el fusil Jaguar, una nueva arma de fuego de desarrollo nacional, durante un evento oficial de defensa que destaca la modernización militar y las capacidades de seguridad nacional en Soacha, Colombia. 8 de mayo de 2026.
El presidente colombiano Gustavo Petro presenta el fusil Jaguar, una nueva arma de fuego de desarrollo nacional, durante un evento oficial de defensa que destaca la modernización militar y las capacidades de seguridad nacional en Soacha, Colombia. 8 de mayo de 2026. Long Visual Press Ovidio Gonzalez/Colombian Presid

Apodado como “El Tigre”, y los artículos promocionales asociados funcionan, según él, como una metáfora central de fuerza y protección.

Pero de la Espriella toma elementos no solo de políticas públicas, sino también de estilos políticos internacionales.

“Toma elementos de Javier Milei en Argentina, por ejemplo la actitud confrontativa hacia los medios, y también como Donald Trump,” dijo Erazo, añadiendo que De la Espriella también se inspira en Bukele, no solo en materia de política de seguridad, sino incluso en el aspecto estético.

Al hacerlo, el candidato se asocia con estas figuras y se posiciona como un aliado de Trump. Analistas consideran que la Casa Blanca favorecería a un candidato de derecha y que una victoria de Valencia o de la Espriella probablemente implicaría un retorno a una cooperación más estrecha con Washington en materia de seguridad, luego del deterioro de las relaciones bajo el gobierno de Gustavo Petro.

Si ningún candidato obtiene más del 50 % de los votos este domingo 31 de mayo, los dos aspirantes más votados volverán a enfrentarse en una segunda vuelta el 21 de junio.

En última instancia, las elecciones se han convertido tanto en un referendo sobre la política de seguridad como sobre la visión política que los votantes consideran más capaz de enfrentar la crisis. Quien gane heredará un panorama de seguridad cada vez más fragmentado y complejo, así como un electorado más dividido que nunca.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de mayo de 2026, 3:18 p. m. with the headline "Colombia enfrenta elecciones presidenciales en un escenario de violencia creciente."

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