Colombia

Víctimas del conflicto armado de Colombia exigen garantías de seguridad ante amenazas


Varios de los integrantes del cuarto grupo de víctimas del conflicto armado de Colombia, participan en una conferencia de prensa el domingo, en Cuba.
Varios de los integrantes del cuarto grupo de víctimas del conflicto armado de Colombia, participan en una conferencia de prensa el domingo, en Cuba. EFE

El cuarto grupo de víctimas colombianas que participó en la mesa de los diálogos de paz exigió el domingo “garantías de seguridad” ante las amenazas que están recibiendo en Colombia varios de los afectados que han participado en Cuba en las audiencias con los negociadores del gobierno y las FARC.

“Exigimos al Estado y a los grupos armados garantías de seguridad a nuestro retorno a Colombia. Recalcamos que en nuestro país no hay ni puede haber víctimas de primera y segunda categoría. Todos y todas tenemos los mismos derechos”, indicó esta delegación de afectados en un comunicado conjunto leído en conferencia de prensa en la capital cubana.

Jineth Bedoya, una de las integrantes de este grupo, expresó su preocupación por las amenazas a algunas de la víctimas que han acudido en Cuba en los últimos meses a las comparecencias en la mesa de diálogo y que han aparecido “en listados al parecer promovidos por las llamadas bandas criminales y por otros sectores”.

“El Estado colombiano tiene que brindar todas las garantías para que las 60 personas que han pasado y pasarán por La Habana puedan regresar a sus comunidades, a sus territorios y a sus poblaciones sin acecho e intimidación”, reclamó Bedoya.

En las últimas semanas, se han producido varias denuncias sobre las amenazas de que han sido objeto miembros de los grupos de víctimas del conflicto que están viajando a Cuba para ofrecer su testimonio en las conversaciones de paz que sostienen el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC.

Los negociadores del gobierno y las ARC escucharon el domingo en La Habana los testimonios de este cuarto grupo de afectados, integrado por seis mujeres y seis hombres.

Entre esas víctimas está Bedoya, periodista que fue secuestrada y violada por paramilitares.

“Es muy difícil llegar a expresar este dolor, es muy difícil tener que recordar todo el tema de la violencia sexual”, dijo a la prensa, tras relatar la pesadilla que vivió en el 2000 al ser secuestrada, torturada y violada por paramilitares de ultraderecha.

“Estar en La Habana es una oportunidad histórica no solo para hablar de mi dolor, sino para reconstruir al país”, indicó Bedoya, agregando que “regreso a Colombia con una carga menos como víctima” del conflicto armado de medio siglo.

La periodista expresó que “un proceso de negociación no es fácil y más en un país como Colombia, con tantas heridas”, y afirmó que por entregar su testimonio “tal vez nos van a esperar muchas críticas” en su país.

“Nos miramos y reconocemos como sobrevivientes del conflicto armado colombiano”, dijo por su parte Juan Carlos Villamizar, quien tuvo que marcharse de Colombia hace 12 años tras recibir amenazas de muerte de paramilitares.

Las víctimas pidieron a los negociadores que no descansen hasta alcanzar la paz.

“Algunos sectores no están de acuerdo con este proceso de paz”, dijo Bedoya, quien exhortó a los negociadores a “que no se levanten de la mesa” de diálogo hasta lograr la paz.

El jefe de los negociadores del gobierno de Colombia, Humberto de la Calle, por su parte, afirmó el domingo que la dejación de armas por parte de la guerrilla cuando se llegue a un acuerdo definitivo “es un imperativo” para que no haya “una paz armada”.

“Los colombianos pueden estar seguros de que las FARC no mantendrán sus armas si se llega a un acuerdo (de paz). La dejación es un imperativo que debe conducir a que no haya una paz armada”, indicó De la Calle en una declaración divulgada al cerrarse este domingo el ciclo 30 de los diálogos.

De la Calle insistió en señalar que “una vez firmemos un acuerdo final, las FARC deberán iniciar el proceso de dejar de tener armas en su poder”.

El jefe del equipo de negociadores del gobierno de Juan Manuel Santos recordó además que la dejación de armas “es un concepto que aplica única y exclusivamente a los grupos armados al margen de la ley” con lo cual el Estado, a través de la Fuerza Pública, “ostenta el monopolio legal de las armas y el uso legítimo de la fuerza”.

“Por eso en ningún caso (el Estado) dejará las armas como resultado de la transición”, recalcó.

De la Calle también resaltó el reconocimiento que hicieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de la responsabilidad que “les cabe por todos y cada uno de sus actos de guerra así como de sus derivaciones” y calificó esa actitud como “un paso importante” aunque “no suficiente”.

La semana pasada, las FARC admitieron que sus acciones han afectado a población civil a lo largo del conflicto colombiano a pesar de que no ha sido “blanco principal ni secundario” de esta guerrilla, y reiteraron que asumirán la responsabilidad que le concierne ante las víctimas.

En otra declaración posterior, la guerrilla negó haber cometido crímenes de lesa humanidad en los más de 50 años que dura el conflicto colombiano.

El próximo ciclo de conversaciones empezará el 18 de noviembre y nueve días después, la mesa escuchará al quinto y último grupo de víctimas, con lo cual se habrá completado la participación de 60 víctimas en la mesa de diálogos entre el gobierno colombiano y el grupo rebelde.

Doce víctimas del conflicto armado colombiano, entre ellos una periodista que fue secuestrada y violada por paramilitares, entregaron este domingo sus dramáticos testimonios a delegados del gobierno y de las FARC en Cuba, a quienes exhortaron a dialogar hasta alcanzar la paz.

“Es muy difícil llegar a expresar este dolor, es muy difícil tener que recordar todo el tema de la violencia sexual”, dijo a la prensa la periodista Jineth Bedoya, tras relatar la pesadilla que vivió en el 2000 al ser secuestrada, torturada y violada por paramilitares de ultraderecha.

“Estar en La Habana es una oportunidad histórica no solo para hablar de mi dolor, sino para reconstruir al país”, indicó Bedoya, agregando que “regreso a Colombia con una carga menos como víctima” del conflicto armado de medio siglo.

La periodista expresó que “un proceso de negociación no es fácil y más en un país como Colombia, con tantas heridas”, y afirmó que por entregar su testimonio “tal vez nos van a esperar muchas críticas” en su país.

“Nos miramos y reconocemos como sobrevivientes del conflicto armado colombiano”, dijo por su parte Juan Carlos Villamizar, quien tuvo que marcharse de Colombia hace 12 años tras recibir amenazas de muerte de paramilitares.

Las víctimas pidieron a los negociadores que no descansen hasta alcanzar la paz.

“Algunos sectores no están de acuerdo con este proceso de paz”, dijo Bedoya, quien exhortó a los negociadores a “que no se levanten de la mesa” de diálogo hasta lograr la paz.

En esta sesión a puertas cerradas los negociadores de ambas partes también vieron un video con el testimonio del guerrillero de las FARC Tulio Murillo, quien no pudo viajar desde Colombia a Cuba con las otras 11 víctimas porque está preso.

Este es el cuarto de cinco grupos de víctimas que viajan a dar sus testimonios a Cuba, cada uno de 12 personas, con el fin de que sus vivencias sean consideradas por los negociadores en la reparación a las víctimas, tema actualmente en discusión.

En las anteriores visitas de las víctimas a La Habana, éstas han llamado a la “reconciliación”, pero han insistido en que debe haber “verdad” y “reparación”, tras un conflicto que ha dejado 220, 000 muertos y 5.3 millones de desplazados.

También relató su experiencia Alberto Tarrache, quien fue reclutado por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) cuando tenía apenas 13 años y se vio forzado a permanecer en ese grupo paramilitar durante cuatro años.

Las AUC se desmovilizaron durante el gobierno del ex presidente Alvaro Uribe (2002-2010), quien ahora es uno de los más duros críticos del proceso de paz con las FARC emprendido por su sucesor, el presidente Juan Manuel Santos.

La ONU, la Universidad Nacional y la Conferencia Episcopal de Colombia fueron los encargados de organizar la delegación de víctimas.

Hasta ahora las FARC y el gobierno han consensuado tres puntos de la agenda: reforma rural, participación política y drogas ilícitas.

Quedan pendientes, además de reparación a las víctimas, el desarme y el mecanismo para refrendar un eventual acuerdo de paz.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de noviembre de 2014, 8:30 p. m. with the headline "Víctimas del conflicto armado de Colombia exigen garantías de seguridad ante amenazas."

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