Colombia

Visiones opuestas en Colombia: optimismo en exterior y cansancio en casa

El artista colombiano Franco trabaja en un mural en Bogotá.
El artista colombiano Franco trabaja en un mural en Bogotá. AP

Comoquiera que se mida Colombia se encamina a un año estelar. Se espera que firme un tratado de paz que podría poner fin al conflicto civil más antiguo del hemisferio, que tenga la economía con mayor crecimiento de la región y reciba dos visitas de alto perfil, la del Papa Francisco y la del presidente Barack Obama. Y para coronar todo, incluso aspira a un Oscar.

Pero al hablar con la gente de la calle, el estado de ánimo es decididamente agrio. Las billeteras se han visto afectadas por la devaluación monetaria y una inflación agobiante. Y la sequía relacionada con El Niño amenaza con escasez de agua y electricidad.

En ese sentido, es probable que Colombia tenga un año destacado y a la vez decepcionante. Y cualquiera que sea el sentimiento que encabece el balance, podría tener profundas repercusiones para el presidente Juan Manuel Santos.

¿Al fin la paz?

Dejando a un lado cualquier complicación de último minuto, éste será el año en que el gobierno firme un tratado de paz con el mayor grupo guerrillero del país y ponga fin a un conflicto de medio siglo que ha costado más de 200,000 vidas.

Santos envió este mes a su equipo negociador de regreso a La Habana (donde las conversaciones tienen lugar desde el 2013) con órdenes de no desmayar hasta que se afinen los últimos detalles. La administración estableció un plazo hasta el 23 de marzo para un pacto, incluso cuando las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han dicho que podría demorar más.

Sin importar el momento en que se produzca, un tratado de paz podría poner fin al enfrentamiento más antiguo y sangriento del hemisferio.

“Si alcanzamos la paz, será el año más espectacular en la historia del país”, dijo Santos recientemente al diario El Tiempo.

El que Colombia, por mucho tiempo sinónimo de drogas y baños de sangre, pase la página, la ha convertido en una especie de causa célebre en un planeta necesitado de buenas noticias.

“Estamos en un mundo con muchos conflictos”, dijo la semana pasada el presidente del Banco Mundial, Jim Yong, durante una visita oficial, “Pero el proceso de paz aquí es muy importante, es un modelo para todo el mundo”.

Recientemente el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó al proceso colombiano de paz como una prioridad para el 2016. El proceso de paz también fue citado en el Mensaje sobre el Estado de la Unión del presidente Obama, y el Papa Francisco lo menciona frecuentemente en sus oraciones. (Tanto Obama como el Papa Francisco han indicado que pueden visitar este país andino en los próximos meses, aunque todavía no se han establecido fechas).

Y a pesar de todo, el gobierno no siente aprecio por esto.

Mientras limpiaba rosas en su florería en Bogotá, Marta Chacón dijo que el 2016 parece “un desastre terrible”.

“Todos los precios suben y van a aumentar de nuevo los impuestos, ¿y todo para qué?”, preguntó. “Todo para que puedan subsidiar a las guerrillas en La Habana”.

Para ella la paz va a ser costosa, mientras el gobierno ayuda a unos 7,000 ex combatientes a encontrar su lugar en la sociedad y resarce a las víctimas del conflicto.

De acuerdo con una encuesta de diciembre de IPSOS Napoleón Franco, sólo un 38 por ciento de la población se muestra optimista con el proceso de paz y sólo un 37 por ciento está de acuerdo con la forma en que se manejan las negociaciones.

“Todos están a favor de que Colombia alcance la paz”, dijo Javier Restrepo, director de opinión pública de IPSOS, “Pero no todos están de acuerdo en una solución negociada”.

Como sugiere Chacón, hay disgusto con las concesiones que el gobierno hará para lograr un trato, particularmente en un momento en que toda la región siente los problemas económicos derivados de la caída del petróleo y las materias primas.

Entre esas concesiones está la ausencia de tiempo de prisión para los guerrilleros que cooperen y digan la verdad, y una puerta abierta para las FARC para que participen en la política.

De acuerdo con la encuesta de IPSOS, el 91 por ciento dice que las FARC deben cumplir tiempo de prisión y el 78 por ciento opina que no se les debe permitir tener cargos públicos.

Parte del problema podría ser el éxito de las conversaciones hasta ahora, dijo Sandra Borda, decana de Ciencias Políticas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá. Hay una sensación creciente de que la paz, que una vez parecía inalcanzable, podría ser ahora inevitable.

Así que mientras la comunidad internacional se ve animada por la posibilidad de la paz, muchos colombianos se han dedicado a centrarse en problemas que afectan su vida diaria, como la pérdida del poder adquisitivo y el crimen arraigado en las calles.

“El gobierno ha armado una muy exitosa estrategia internacional, pero ha fallado en unirla a la realidad local”, dijo Borda. “Las personas comienzan a reconocer que un país en paz aún tiene muchos problemas por resolver”.

¿Arriesgado referendo?

La irritación nacional podría tener un verdadero impacto en el proceso mismo. La administración ha dicho que una vez que se finalice el trato, lo presentará al país en un referendo, una idea con la que las FARC no están de acuerdo

Eso podría ser arriesgado para una administración que ha visto bajar sus índices de aprobación. Cuando Santos asumió el cargo en el 2010, la confianza en el gobierno era del 55 por ciento. En el 2015, esa cifra había bajado a un 27 por ciento, de acuerdo con una encuesta de Gallup.

IPSOS dice que la aprobación de Santos es casi de un 34 por ciento.

“No sé si hay muchos lugares en el mundo donde un gobierno impopular haya conseguido que se aprueben sus propuestas” por medio de un referendo, dijo Restrepo. “Hay un riesgo muy grande de que un referendo sobre el proceso de paz se convierta en uno sobre el desempeño del gobierno”.

Para complicar las cosas, el proceso tiene algunos poderosos detractores. Por ejemplo, el ex presidente Alvaro Uribe indudablemente hará campaña contra un trato que cree que hace demasiadas concesiones.

Alejo Vargas, un profesor de la Universidad Nacional de Bogotá y director del grupo de estudio que sigue el proceso de paz, dijo que Uribe, que actualmente es senador, ya tuvo su oportunidad para descarrilar el proceso de paz.

Durante las elecciones presidenciales del 2014, que giraron ejn torno a las conversaciones de paz, Santos derrotó al candidato de Uribe, Oscar Iván Zuluaga, por casi un millón de votos.

Desde entonces, Uribe ha atacado las negociaciones en la prensa y los medios sociales, pero Vargas no lo ve influyendo en el sentimiento nacional.

“La realidad es que los tweets de Uribe no tienen mucho impacto”, dijo Vargas. “En la misma forma en que Santos ganó la reelección con un claro mandato para poner fin al conflicto, también ganaría un referendo hipotético por un largo margen”.

La administración reclama que el pesimismo no tiene mérito.

Recientemente, el ministro colombiano de Finanzas, Mauricio Cárdenas, dijo que la economía crecerá este año un 3.2 por ciento y que la industria y la manufactura subirán un 7.5 por ciento gracias a la devaluación de la moneda.

Esa tasa de crecimiento “es extraordinaria en este ambiente internacional”, dijo Cárdenas. “Estaremos en primer lugar de todas las economías latinoamericanas”.

Y Santos ha dicho que la paz traería grandes dividendos en forma de un aumento de la inversión extranjera, el desarrollo agrícola y el turismo.

Sin embargo, Chacón no cree en ello. Ella dice que Colombia le recuerda cada vez más a los países vecinos famosos por su caos. Agregó que hace dos años, robaron y vaciaron su nueva casa y que el gobierno roba todos los días por medio de los impuestos, los malos servicios públicos y la corrupción.

“No puedo esperar el día en que podamos sacar de cuajo a esta administración”, dijo Chacón. “Nos están convirtiendo en Venezuela”.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de enero de 2016, 9:23 p. m. with the headline "Visiones opuestas en Colombia: optimismo en exterior y cansancio en casa."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA