Cuba

El viaje de una joven cubanoamericana a Cuba

Una vista del malecón habanero captada por De la Peña en su viaje a Cuba.
Una vista del malecón habanero captada por De la Peña en su viaje a Cuba.

Cincuenta y dos años después de que mi padre y su familia huyeran de Cuba y del recién establecido régimen de Castro, visité el país en que él nació.

Toda mi vida había estado escuchando historias sobre Cuba: sobre el régimen de los hermanos Castro, las duras condiciones de vida que padecen los habitantes del país, y el extenso comunismo que afecta a todas y cada una de las personas que viven en la isla.

De modo que podrán imaginar mi vacilación cuando me inscribí para este viaje de servicio particular, auspiciado por Rustic Pathways, un grupo que organiza programas de viajes y servicios para estudiantes y familias.

Ya han transcurrido semanas desde mi regreso de Cuba, pero todavía encuentro que simplemente no puedo dejar de pensar en ella. No puedo dejar de pensar sobre las dos semanas increíbles que pasé en un hermoso país con personas maravillosas.

Las sorpresas de Cuba empezaron a golpearme en el mismo instante en que me bajé del avión y entré al aeropuerto. Era una instalación pequeña y anticuada, con un centro de reclamo de equipajes que se tomó por lo menos una hora para dar una sola vuelta.

A partir de ese momento, tuve una idea bastante clara de lo subdesarrollada y anticuada que iba a ser Cuba. Y a lo largo de las dos semanas todo me demostró que tenía razón. Los cubanos manejaban carros antiguos y desgastados; la ropa se tiende a secar al aire libre porque no hay secadoras, y sólo se encuentra aparatos de aire acondicionado en los lugares más lujosos de la isla.

De la misma manera que los avances tecnológicos escasean en Cuba, los negocios privados son todavía más escasos. Siempre he pensado que el sector privado era un derecho, pero ahora me doy cuenta que la capacidad de ser un empresario de verdadero éxito es uno de los muchos privilegios de vivir en Estados Unidos.

El objetivo de este viaje no sólo era aprender sobre la cultura y las tradiciones cubanas, sino también participar en un programa de Innovation in Action (Innovación en Acción). Pusimos nuestros límites a prueba, y nos obligamos a ejercer el pensamiento crítico y a hacer sesiones de lluvia de ideas en busca de soluciones a los problemas del mundo real que enfrenta Cuba. Además, el viaje tuvo un componente de servicio en que ayudamos a los campesinos y trabajadores forestales a proteger y preservar la selva tropical.

Antes de ir a Cuba, investigué varios viajes de servicio diferentes en países subdesarrollados. Pero este viaje en particular se destacó de una manera especial porque era el primero que se ofrecía, y no eran muchos los que sabían de su existencia. Tuve el privilegio de ser parte del grupo de pionero de sólo 15 jóvenes (de los cuales yo era la única persona cubanoamericana y floridana) en experimentar este viaje maravilloso.

Charco azul

Nuestra primera parada en Cuba fue Charco Azul, un albergue ecológico pequeño y hermoso situado en las afueras de Artemisa. Hicimos allí una breve estancia de cuatro días, y pudimos ver la Cuba que no se ha desarrollado ni cambiado en más de 60 años. Los múltiples sitios de conservación, los ranchos caballares y las bellas cascadas naturales que visitamos me permitieron desarrollar la empatía con lo que me rodeaba.

Un componente esencial de mi viaje de servicio fue participar en los talleres de Innovation In Action con los lugareños. En uno de nuestros talleres, un lugareño me explicó múltiples aspectos del sistema económico y de gobierno del país desde la perspectiva cubana. Dijo que, aunque Cuba tiene un partido comunista, no se considera un estado comunista sino un estado socialista. Eso se debe a que el gobierno cubano se centra en la sociedad, no en los individuos, dijo.

Admitió que nada es perfecto, pero insistió en que el sistema cubano tenía éxito. Por mi parte, vi las deficiencias de su versión de los hechos, por haber crecido en un ambiente completamente distinto donde las opiniones son valoradas y se anima a los individuos a que se dediquen a lo que más les interesa. Vi las deficiencias de las explicaciones de este hombre conjuntamente con las faltas del país mismo, y me resultaron increíblemente frustrantes.

Nuestro siguiente taller tuvo lugar en Ranchón Jarico, un albergue ecológico cerca de Trinidad. Está rodeado de hermosos bosques y montañas, que pudimos explorar durante la semana de nuestra estancia allí. Participamos en un proyecto de reforestación, e hicimos una excursión de ocho millas de subida a una montaña, algo que yo no había hecho nunca. Además, pudimos hablar con un grupo de nuestros homólogos cubanos.

Debido a la barrera del lenguaje, los adolescentes eran bastante tímidos al inicio, pero su timidez se vio vencida pronto tras un divertido juego de béisbol y algunas lecciones de salsa. Los tres días que pasé en Charco Azul, conjuntamente con la semana que pasé en Ranchón Jarico, me permitieron entender y apreciar la naturaleza y la cultura de Cuba como la ven los muchachos de mi edad del país.

Nuestra parada final fue La Habana.

Esta bella ciudad antigua no tenía nada que ver con lo que yo esperaba. Nunca pensé que esa ciudad me gustaría ni la mitad de lo que me gustó. Después de casi dos veces aprendiendo sobre la cultura cubana y conociendo a los cubanos, me sentí inmersa de verdad en los ratos que pasé sentada en el Malecón o caminando por las calles de la Habana Vieja. He visitado muchas ciudades en mi vida, pero el carácter único de La Habana hizo de ella una de mis ciudades favoritas.

Allí aprendí a entrar en todo tipo de situaciones con la mente abierta. Aprendí que es posible vivir en circunstancias difíciles, incluyendo la pobreza y la opresión. Aprendí asimismo a bailar salsa y a sembrar matas de café. Y, lo más importante de todo, aprendí que la democracia que tenemos aquí en Estados Unidos es única y debe ser apreciada.

Sofía de la Peña se crió en Miami.

Mantengase conectado: Suscríbase a nuestro boletín informativo

Twitter @InCubaToday

Facebook @incubatoday

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de septiembre de 2016, 8:09 p. m. with the headline "El viaje de una joven cubanoamericana a Cuba."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA