Cuba

La empresa de tractores a la que el gobierno cubano le cerró la puerta en las narices

Saul Berenthal, cofundador de Cleber, en su espacio de exhibición de la Feria Comercial de La Habana.
Saul Berenthal, cofundador de Cleber, en su espacio de exhibición de la Feria Comercial de La Habana. mwhitefield@MiamiHerald.com

Cuando el presidente Barack Obama visitó Cuba en marzo, dijo que una pequeña compañía de Alabama que fabrica tractores “sería la primera empresa estadounidense en construir una fábrica aquí en más de 50 años”.

Resulta que Obama se adelantó a los acontecimientos, porque Cleber, con sede en Paint Rock, Alabama, que tenía autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros y del Departamento de Comercio para hacer realidad su sueño de ensamblar tractores pequeños en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, necesitaba la aprobación del gobierno cubano.

Después de meses de anticipación y pocos días antes de que la compañía participara en la Feria Internacional de La Habana, una enorme muestra comercial que ha atraído a exhibidores de 73 países, Cleber finalmente recibió la respuesta: No.

Fue una decepción para un proyecto de gran visibilidad que se dijo era un ejemplo potencial de cómo avanzaba para ambas partes el acercamiento entre los dos países iniciado el 17 de diciembre del 2014.

“No nos vamos a dar por vencidos. Esto es a largo plazo”, dijo Saul Berenthal, cofundador de la empresa con Horace Clemmons, mientras atendía a los asistentes en el quiosco de Cleber de la feria habanera. “Entendemos el proceso”.

Pero la compañía ha decidido cambiar de estrategia.

En vez cifrar sus esperanzas en ensamblar en la zona del Mariel sus tractores Oggún –el nombre del dios del hierro, las herramientas y las armas en la santería–, Cleber ha comenzado a fabricarlos en Alabama y piensa poder exportarlos a Cuba y a otros países.

Las autoridades cubanas “nos dijeron que Mariel no era el lugar adecuado”, dijo Berenthal. “Nos alentaron a trabajar con el Ministerio de Agricultura y otras entidades interesadas en importar los tractores”.

En la feria, que concluyó el viernes, Berenthal dijo: “Personas del Ministerio de Agricultura y empresas de importación y exportación ya ha venido a vernos”.

Para Cleber ha sido un viaje largo.

Berenthal, quien nació en La Habana y llegó a Estados Unidos en 1960, y Clemmons, crearon la compañía poco después de que el acercamiento fuera anunciado. La compañía demoró ocho meses y medio en recibir una licencia del gobierno federal estadounidense para comenzar su proyecto en Cuba. Después de varias visitas a la isla para reunirse con funcionarios cubanos, Cleber presentó su propuesta definitiva a las autoridades de la isla el 30 de junio, y comenzó la espera.

“Es lamentable que se haya demorado tanto”, dijo John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council. “El gobierno cubano estaba estudiando seriamente la propuesta, o identificó algún valor político en no contestar durante tanto tiempo.

El gobierno cubano estaba estudiando seriamente la propuesta, o identificó algún valor político en no contestar durante tanto tiempo

John Kavulich

U.S.-Cuba Trade and Economic Council

“Creo que los puntos de vista tuvieron que ver algo que ver con esto”, dijo Kavulich. “Si Cuba le daba luz verde a Cleber, quizás le preocupaba que sería una señal de que aceptaba las normas y estatutos estadounidenses que permiten a empresas estadounidenses de algunos sectores buscar oportunidades en Cuba aunque el embargo sigue en vigor”.

Pero Cleber insiste en que no se ha dado por vencida. “Este [revés] no significa que no haremos nada más. Significa que estamos reevaluando y desarrollando otras estrategias”, dijo Berenthal. “Los estadounidenses no nos damos por vencidos”.

Cleber también tiene otra posibilidad de negocios en Cuba. La compañía recibió recientemente una licencia del gobierno estadounidense que le permite vender al gobierno cubano una amplia gama de componentes y materiales norteamericanos para la construcción y la agricultura. En la feria ya mostraba catálogos de algunas de sus nuevas ofertas.

Los estadounidenses nunca nos damos por vencidos

Saul Berenthal

cofundador de Cleber

Estados Unidos aclaró recientemente que, aunque en este momento no se pueden financiar las exportaciones de alimentos a la isla, las exportaciones de equipos agrícolas están permitidas. “Eso nos coloca a la par con el resto del mundo en términos de financiamiento”, dijo Berenthal. “Eso no significa que tengamos una solución al problema bancario”.

Aunque el gobierno del presidente Obama ha permitido el uso del dólar en las transacciones financieras con Cuba a través de terceros, muchos bancos estadounidenses se muestran reacios a manejar negocios con Cuba. Las instituciones financieras operadas por el gobierno cubano tampoco pueden tener cuentas de corresponsal en instituciones financieras en Estados Unidos, lo que dificulta los pagos.

Algunos bancos tampoco saben cómo interpretar los cambios normativos y no quieren incurrir en el riesgo de errores y multas potenciales.

Otro revés para el proyecto de los tractores de Cleber puede haber sido de naturaleza competitiva. Cuba está importando equipos agrícolas de Japón, la India, China, Bielorrusia, que ofrecen créditos y garantías de exportación, dijo Kavulich.

Pero Berenthal todavía tiene esperanzas de que si sus negocios de exportaciones a la isla sale bien, quizás más tarde el tractor Oggún, una maquinaria sencilla diseñada para la agricultura en pequeña escala, pueda ensamblarse en la isla, aunque no sea en Mariel.

La zona especial de desarrollo económico, ubicada unas 30 millas al oeste de La Habana, prefiere atraer inversión extranjera en proyectos limpios y sustentables con potencial de exportación, y tiene preferencia por compañías que ofrecen innovación tecnológica y procesos de exportación eficientes.

En este momento en Mariel hay 15 proyectos en diferentes etapas de desarrollo y Cuba ofrece oportunidades de inversión extranjera para otros 24 proyectos en Mariel.

Entre los emprendimientos conjuntos que se ubicarán en Mariel está BrasCuba, una colaboración entre Cuba y Brasil que fabrica cigarrillos Popular, Cohiba y H. Upmann. Cuando la nueva fábrica de tecnología de punta esté lista, BrasCuba podrá producir cuatro veces más cigarrillos que ahora.

Berenthal dijo que su tractor, que usa componentes ampliamente disponibles, tiene el potencial de ayudar a los cubanos.

“Yo quería hacer algo que pudiera unir a los pueblos”, dijo, “y pienso que es el mejor vehículo que he podido encontrar”.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de noviembre de 2016, 5:49 p. m. with the headline "La empresa de tractores a la que el gobierno cubano le cerró la puerta en las narices ."

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