El encuentro que nunca fue. El Nuevo Herald ‘entrevista’ a Fidel Castro
Hubo un tiempo en que un periodista podía alcanzar la cima de su carrera si entrevistaba a Fidel Castro, comandante, líder revolucionario y dictador carismático al mismo tiempo. Las carreras de Herbert Matthews, Andrew St. George y Ann Louise Bardach quizá no hubieran sido tan notables sin ese deseado encuentro.
Pero, cada entrevista a Fidel, venía a confirmar lo que ya muchos sabían: que el líder siempre daba la respuesta adecuada según el momento, aunque ello implicase negar todo lo que había declarado antes. Y cada respuesta era siempre una variación sobre dos o tres temas centrales en su discurso: la relación con los Estados Unidos, “el verdadero revolucionario”, la defensa de “la Revolución”.
“El que tiene la opinión pública con él, nunca necesita utilizar ningún otro sistema de gobierno”, dijo Fidel Castro el 17 de abril de 1959 en un almuerzo organizado por la Asociación Estadounidense de Editores de Periódicos, durante su visita a Estados Unidos. A los comensales, el comandante cubano aseguró que tenía “una fe suprema en la opinión pública y en la libertad de prensa”.
Unos meses después, el 27 de noviembre, ante los oyentes reunidos en la Universidad de la Habana, acusó a una “parte considerable” de la prensa de estar “entregada a una campaña de confusionismo y de sabotaje a la Revolución”.
Muchas fueran las entrevistas que concedió Fidel. Ninguna a el Nuevo Herald. Y no hizo falta. En las miles de horas en que habló frente al micrófono, Fidel agotó todas sus respuestas. Solo en 1959, habló tanto como para llenar más de 900 páginas de transcripciones de sus discursos. Podría decirse, sin exagerar, que Fidel gobernó frente al micrófono.
Hurgando en sus propias palabras, el Nuevo Herald seleccionó fragmentos que dejan ver cómo “el Comandante” inflamó, persuadió, torció verdades y construyó otras para “en nombre del pueblo” gobernar sin réplica por más de medio siglo. Esta es la entrevista que nunca fue.
¿Es Fidel comunista?
Aquí se han querido poner las cosas que quien no sea un vendido y un incondicional miserable de los norteamericanos, entonces es un comunista (APLAUSOS); pues yo no soy comunista, ni me vendo a los norteamericanos, ni recibo órdenes de los norteamericanos (APLAUSOS). Hacemos aquí en nuestra patria lo mismo que estarían haciendo en este momento Maceo, Máximo Gómez, Martí y todos los que nos dieron nuestra independencia (15 de enero de 1959).
¿Existe justificación para la “violencia revolucionaria”?
…siempre que se pueda ganar una batalla sin que se derrame la sangre de un mosquito, ganemos la batalla sin derramar la sangre de un mosquito (APLAUSOS). Y cuando no quede más remedio que derramar la sangre de muchos mosquitos, o muchos gusanos, pues entonces derramemos la sangre de los gusanos. Porque si estamos en defensa de la Revolución dispuestos a que se derrame la sangre de los revolucionarios, no vacilaremos en derramar la sangre de nuestros enemigos cuando las circunstancias lo exijan (APLAUSOS) (13 de marzo de 1966).
¿Cómo lidia usted con la prensa extranjera que lo critica?
..Nosotros hace rato que no tenemos gente de la AP allí [en Cuba]. Pero con el tipejo este de la AP los compañeros nuestros arreglaron cuentas (RISAS Y APLAUSOS), ¡y le dieron una buena paliza! (RISAS) La próxima vez tienen que recogerlo por ahí con hormigas en la boca (RISAS), porque no tenemos por qué andarle perdonando a ningún bandido de estos nada. Y nosotros, bueno, no estamos dentro de las leyes esas del imperialismo, ¡y lo ponemos fuera de combate! La única crítica que se les puede hacer a los compañeros es que no le rompieron unas cuantas costillas. Pero en la próxima queda, y no lo va a salvar nada. La impunidad con estos tipejos no va a existir. Nosotros nos encargaremos de que no haya impunidad (2 de julio de 1972, Moscú).
¿Habrá elecciones en Cuba tras la salida de Batista?
Dicen que las elecciones, por ejemplo, son difíciles, que se necesitan tales y más cuales trámites. Yo creo que los hombres públicos deben estar en consulta permanente con su pueblo, basta venir aquí y reunirse con 10 000 personas para saber lo que el pueblo quiere (APLAUSOS). Y lo que el pueblo quiere aquí es lo mismo que quiere en Camagüey, y lo que el pueblo quiere en Camagüey es lo mismo que quiere en Holguín, en Santiago de Cuba y en el resto de la isla, porque el pueblo es uno solo, y tiene un solo sentimiento y una sola opinión sobre todas las cuestiones (APLAUSOS). Cuando nosotros queramos saber lo que quiere el pueblo, basta con venir a hablar con el pueblo (6 de enero de 1959).
Entonces, ¿es “el pueblo” el que no quiere elecciones?
…vamos a hacer una prueba, porque alguien dijo que estas manifestaciones obedecían al hecho de que 10 ó 12 se situaban por ahí y eran los que daban ese grito (…) Y voy a hacer nada más que una prueba: voy a preguntar aquí primero quiénes son los que quieren las elecciones. Que levanten la mano los que quieren las elecciones (NO LEVANTAN LAS MANOS). Que levanten la mano los que no estén interesados en elecciones (EL PÚBLICO LEVANTA LAS MANOS).
Y resulta muy curioso que cuando el pueblo no quiere, que cuando el pueblo no está interesado, ahora haya gente hablando de elecciones (…) los que están interesados en elecciones pues serán los que no están aquí, serán los que están jugando canasta o póquer, serán los latifundistas, serán los politiqueros, serán los botelleros, serán los sargentos políticos, serán los aspirantes eternos a cargos electivos; porque, a lo que yo veo, el pueblo, el que se reúne aquí —¡y que son unos cuantos!— no está interesado en elecciones.
Nosotros queremos que cuando las elecciones vengan haya una verdadera carrera administrativa y no se pueda hacer politiquería con los cargos del Estado. Nosotros queremos que cuando las elecciones vengan todo cubano conozca sus derechos y sus deberes, cualquier cubano sepa leer y escribir, para que nadie lo engañe, para que nadie lo confunda. Y cuando hayamos logrado eso, ¡entonces sí se podrán hacer elecciones verdaderamente democráticas! Lo que hay que hablar ahora es de acabar con el desempleo, acabar con el analfabetismo, acabar con la miseria, acabar con la pobreza.
Yo invito a los que quieren elecciones a que nos ayuden a librar primero esa batalla, a que no nos saboteen, a que no le creen obstáculos a la Revolución, porque mientras más pronto avance la Revolución, mientras más rápidamente realice su obra, más pronto podremos hacer esas elecciones que quieren (9 de abril de 1959).
¿Cree Fidel Castro en la democracia?
...nosotros por principio somos demócratas, nosotros por principio somos defensores de la soberanía del pueblo y del derecho del pueblo a elegir a sus gobernantes. ¿Por qué? Porque es una garantía para el pueblo. Cuando el pueblo sepa escoger y sepa elegir, cuando el pueblo no esté pasando hambre, cuando el pueblo vote libremente, escogerá siempre a los mejores.
¿Qué es lo que ocurre? ¡Ah!, antes no había democracia. ¿Qué ha visto el pueblo ahora en los gobernantes? Ve a gobernantes que están a su servicio, ve a gobernantes que viven modestamente, ve a gobernantes que no roban, ve a gobernantes que trabajan, ve a gobernantes que se confunden con el pueblo, que no viven aislados del pueblo, que se juntan con el pueblo, que le tienden su mano, lo mismo al cubano humilde que al cubano rico, lo mismo al cubano blanco que al cubano negro (APLAUSOS). Por primera vez se produce una identificación completa entre gobernantes y pueblo, por primera vez hay una democracia verdadera, por primera vez cualquier ciudadano humilde puede llegar al gobernante a hablar de igual a igual con él, exponerle sus proyectos, exponerle sus ideas, y si no llegan más, es porque resulta materialmente imposible (9 de abril de 1959).
¿La Revolución ha “vencido” ideológicamente al “imperialismo”?
En la lucha ideológica contra el imperialismo hemos salido victoriosos, a pesar de sus recursos, de su influencia económica, a pesar de sus intentos de penetración, y a pesar de que en Cuba hubo algunas penetraciones en algunos terrenos, de influencia liberal burguesa, parisina, londinense, romana, neoyorquina, les puedo asegurar que todo eso está siendo demolido. Y creo que nuestro país se fortalecerá, en medio de las condiciones en que nuestro país desenvuelve su lucha. Porque hay que decir que nosotros tenemos que emplear películas capitalistas todavía y, bueno, si hay que emplearlas siempre, las empleamos, ¡no vamos a cerrar los cines! Lo importante es tener un pueblo y tener una juventud que cuando vean las expresiones del vicio en el mundo capitalista, las repudien y no las imiten (APLAUSOS) (2 de julio de 1972).
¿Cómo debe educarse a la juventud comunista?
...no se puede concebir la educación en el comunismo sin este concepto de la combinación del trabajo y del estudio. Y si no fuese una necesidad de la economía —y puede llegar el día en que no sea una necesidad de la economía por un gran desarrollo de las fuerzas productivas—, seguiría siendo una necesidad de la docencia. De esta forma, nosotros nos vamos diferenciando del tipo de escuela tradicional en que, como decía, se educaba el burguesito. (25 de abirl de 1971).
¿Qué cree Fidel de los homosexuales?
Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos (RISAS); algunos de ellos con una guitarrita en actitudes “elvispreslianas”, y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre.
Que no confundan la serenidad de la Revolución y la ecuanimidad de la Revolución con debilidades de la Revolución. Porque nuestra sociedad no puede darles cabida a esas degeneraciones (APLAUSOS). La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones. ¿Jovencitos aspirantes a eso? ¡No! “Árbol que creció torcido...”, ya el remedio no es tan fácil. No voy a decir que vayamos a aplicar medidas drásticas contra esos árboles torcidos, pero jovencitos aspirantes, ¡no!
Hay unas cuantas teorías, yo no soy científico, no soy un técnico en esa materia (RISAS), pero sí observé siempre una cosa: que el campo no daba ese subproducto. Siempre observé eso, y siempre lo tengo muy presente.
Estoy seguro de que independientemente de cualquier teoría y de las investigaciones de la medicina, entiendo que hay mucho de ambiente, mucho de ambiente y de reblandecimiento en ese problema. Pero todos son parientes: el lumpencito, el vago, el elvispresliano, el “pitusa” (RISAS) (13 de marzo de 1963).
¿Y de los que se van de Cuba?
El imperialismo trata de hacer propaganda con los que se van; eso es, sencillamente, para sorprender a los incautos fuera de Cuba. Los que se van de Cuba son, sencillamente, los que no se pueden adaptar a una revolución que ha acabado con el parasitismo. ¿A dónde van los mosquitos? ¡A donde hay pantano! ¿A dónde van las larvas y los gusanos? ¡A donde hay pudrición! (APLAUSOS.) (26 de julio de 1961).
¿Pero quiénes creen que se introdujeron y alojaron en la embajada de Perú? ¿Que eran intelectuales, artistas o técnicos, ingenieros? ¿Qué creían, qué creían ellos que se había alojado allí? Creían que era propaganda de nosotros, creían que estábamos cometiendo una injusticia y estábamos llamando a los “pobrecitos disidentes”, lumpen. Y ese fue el tipo de elemento que constituía la inmensa mayoría de los que se alojaron en la embajada de Perú. Claro, algunos de ellos llevaban familia, no vamos a decir que un niño sea un lumpen, es una desgracia que un niño sea hijo de un lumpen, es una terrible desgracia. Pero la inmensa mayoría de la gente que estaba allí era de ese tipo: lumpen. Algún flojito como dijo alguien (RISAS), algún descarado que estaba tapadito. Ustedes lo saben, los Comités [de Defensa de la Revolución] saben eso bien, mejor que nadie, saben que alguna gente de esa se coló también, que por cierto, son los que producen más irritación, los simuladores. (1ro de mayo de 1980)
¿Es bienvenido el turismo estadounidense en la isla?
Los imperialistas no tendrán ningún chance ni de penetrar ni de volver a establecer sus fueros allí [en Cuba]. El turismo yanki nosotros creemos que pasará largo tiempo hasta que algunos “virtuosos” yankis vayan a pasar las vacaciones en Cuba. ¡Y tendrán que ser virtuosos! (APLAUSOS) Porque burgueses, cabareteros, delincuentes, jugadores y “prostituarios”[sic], no queremos en Cuba (RISAS Y APLAUSOS). Y si van con sus extravagancias y sus confusiones no los queremos en Cuba (APLAUSOS). Digamos que en Cuba aceptamos a los jóvenes de la Brigada Venceremos que van a cortar caña; y todo el que vaya a trabajar junto con nosotros allí, lo recibimos. De turismo, ¡nada! (2 de julio de 1972, Moscú).
¿Pero cambió de opinión cinco años después?
El país tiene que abrir cada vez más las puertas al mundo, las relaciones con el mundo serán progresivamente mayores. Y tienen que serlo, porque el mundo tiende cada vez más a la comunicación, al contacto... Pero que nadie se imagine aquí jamás un turismo de juegos, de casino, de prostitución, o cosas por el estilo, ¡porque primero nos morimos de hambre hasta el último ciudadano de este país (APLAUSOS) antes que consentir ninguna violación de esa índole a la moral de nuestro pueblo, a la ética de nuestra Revolución!
(…) De modo que se pueda decir que si alguien se vende aquí, ese no pertenece a la estirpe de nuestro pueblo, ese no es cubano (APLAUSOS) (28 de septiembre de 1977).
¿Y el turismo no podría generar prostitución en la isla? ¿Qué puede hacer el gobierno al respecto?
…los rezagos del pasado que puedan intentar revivir aquí hay que erradicarlos (APLAUSOS), ¡erradicarlos! Y cada familia debe saber que si por irresponsabilidad suya o por cualquier razón que sea, hubiera jóvenes que se dejaran arrastrar a la idea de la prostitución, estas deberán ser sencillamente recluidas donde haya que recluirlas, y rehabilitadas (APLAUSOS). Combatir con el máximo de energías cualquier intento de resucitar tales vicios.
Si nuestra ciudadanía observa que por un muelle, por un puerto o por un hotel donde vienen visitantes extranjeros se aparece una jovencita que ha abandonado los estudios e intenta practicar la prostitución, es lógico que se sienta indignada; porque eso atenta contra la moral de la Revolución (28 de septiembre de 1977).
¿Qué significa el poder para Fidel Castro?
Ser revolucionario es …dedicar su vida a la causa de los pueblos …Como el poder para nosotros no ha significado un baño de rosas ni un paseo, como para nosotros el poder no significa riquezas, ni somos hombres que nos dejamos arrastrar por ningún género de vanidad, sino que para nosotros el poder es sacrificio, más sacrificio, porque ahora estamos luchando más que cuando estábamos en la Sierra Maestra…No vamos a aburguesarnos ni a burocratizarnos en el poder (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES); no vamos a acostumbrarnos a la vida cómoda, ni a la buena comida, ni a la buena ropa, ni a las buenas cosas. (Venezuela, 23 de enero de 1959).
¿Deberán rendirle los cubanos “culto” a su personalidad tras su muerte?
Siempre he creído que los fundadores de un proceso revolucionario socialista adquieren ante sus conciudadanos tal autoridad y ascendencia, tales y tan poderosos medios de poder, que el uso irrestricto de esa autoridad, ese prestigio y esos medios puede llevar a graves errores e increíbles abusos de poder. Pienso por ello y he pensado siempre, que cualesquiera que sean los méritos individuales de cualquier hombre, toda manifestación de culto a la personalidad debe ser radicalmente evitada… (2 de diciembre de 1976)
Puede seguir a Nora Gámez Torres en Twitter por @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de noviembre de 2016, 5:34 a. m. with the headline "El encuentro que nunca fue. El Nuevo Herald ‘entrevista’ a Fidel Castro."