Cuba

Con muerte de Castro, ¿cambiará la postura de Trump hacia Cuba?

El presidente electo Donald Trump no se apresuraría a revertir las relaciones con Cuba, señalan los expertos.
El presidente electo Donald Trump no se apresuraría a revertir las relaciones con Cuba, señalan los expertos. AP

La muerte de Fidel Castro pudiera ofrecer al presidente electo Donald Trump una oportunidad para retractarse de la promesa que hizo a los electores del sur de la Florida de echar atrás el acercamiento estadounidense a Cuba.

Aunque el sábado condenó a Castro, calificándolo de “dictador brutal”, Trump también habló de un nuevo comienzo para el pueblo cubano hacia “la prosperidad y la libertad”.

“Aunque Cuba sigue siendo una isla totalitaria, mi esperanza es que hoy comience a alejarse de los horrores que ha tenido que soportar durante demasiado tiempo, y hacia un futuro en que el maravilloso pueblo cubano finalmente viva en la libertad que tanto merece”, dijo Trump.

Y a pesar de que su hermano Raúl sigue al mando del gobierno en la isla, el impacto sicológico de la muerte de Fidel no puede pasarse por alto, dijeron expertos que han pasado años estudiando la dinámica de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su muerte puede restar fuerza a los críticos más fuertes del acercamiento estadounidense a Cuba, a la vez que elimina a quien algunos analistas creen que fue el principal opositor a las reformas implementadas por Raúl Castro.

Expertos en temas cubanos como William LeoGrande, de la American University, dicen que el fallecimiento de Fidel Castro puede ofrecer a Trump una oportunidad para una postura anterior, cuando apoyaba las relaciones con la isla.

“Es más fácil afinar una promesa de campaña cuando los acontecimientos cambian de esta manera”, dijo LeoGrande, coautor del libro Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations between Washington and Havana. “No hay un momento más trascendental para las relaciones entre Estados y Cuba que la muerte de Fidel Castro”.

Trump incorporó a uno de los críticos más duros de las políticas de Obama hacia Cuba, Mauricio Claver-Carone, director ejecutivo del comité de acción política U.S.-Cuba Democracy, a su equipo de transición, pero también nombró como asesora adjunta de Seguridad Nacional a Kathleen Troia “KT” McFarland, quien ha respaldado públicamente las relaciones con Cuba.

“Debemos tomar medidas para asegurar que Cuba no se convierta en un títere de China o Rusia, desde donde pueda amenazar la seguridad de Estados Unidos con una presencia militar”, escribió McFarland en una columna publicada en el 2014 por Fox News.

Aunque Cuba sigue siendo una isla totalitaria, mi esperanza es que comience a alejarse de los horrores que ha tenido que soportar durante demasiado tiempo, y hacia un futuro en que el pueblo cubano viva en libertad

Donald Trump

presidente electo

Pronosticar la próxima medida de Trump no es fácil. Al igual que otras políticas, los puntos de vista de Trump sobre Cuba cambiaron a lo largo de los meses a medida que la campaña se caldeó. Durante las primarias republicanas, dijo repetidas veces que apoyaba la idea de reanudar las relaciones diplomáticas con Cuba, pero criticó a Obama por no conseguir un mejor acuerdo para Estados Unidos.

Fue durante las elecciones generales, cuando el voto en la Florida estaba en juego, que Trump asumió una línea más dura. Durante un viaje en septiembre a Miami, prometió a la tradicionalmente conservadora población cubanoamericana que echaría atrás el acercamiento de Obama con Cuba a menos que el gobierno de la isla liberara a los presos políticos y restaurara las libertades religiosas y políticas.

“Todas las concesiones que Barack Obama ha hecho al régimen de Castro fueron por orden ejecutiva, lo que significa que el próximo presidente puede echarlas atrás, y eso es lo que haré a menos que el régimen de Castro acepte nuestras demandas”, dijo Trump en una actividad de campaña. “No mis exigencias, nuestras exigencias”.

Pero a Trump no le será fácil revertir las políticas de Obama. La Casa Blanca ha tratado activamente de derribar suficientes barreras comerciales para que revertir la situación sea difícil, aunque no imposible.

El gobierno alivió las restricciones de viajes, eliminó los límites a las remesas y reanudó el correo directo. El mes pasado, anunció una sexta ronda de cambios normativos que incluyeron permitir a los estadounidenses traer de la isla mayores cantidades de habanos y ron.

Trump pudiera cerrar la embajada y reanudar las restricciones a los viajes. Pero sería más difícil eliminar algunas de las iniciativas comerciales que se han implementado. Una línea de cruceros de Miami ha comenzado a tocar en puertos cubanos y varias aerolíneas estadounidenses ya comenzaron su servicio regular a la isla.

Pero todavía hay divisiones sobre el acercamiento, evidenciadas en los comunicados de Trump y Obama por el fallecimiento de Castro.

El tono de Trump fue belicoso, y calificó a Castro de “un dictador brutal que oprimió a su pueblo durante casi seis décadas”.

“El legado de Fidel Castro es de pelotones de fusilamiento, robo, grandes sufrimientos, pobreza y la negación de los derechos humanos fundamentales”, expresó la declaración, que señaló específicamente el apoyo recibido por Trump de los cubanoamericanos, incluida la Asociación de Veteranos de la Brigada 2506, cuyos miembros combatieron en la fallida invasión de Bahía de Cochinos.

Por su parte, Obama ofreció sus condolencias a la familia Castro y extendió “una mano de amistad” al pueblo de Cuba.

El dictador ha muerto, pero la dictadura, no. Hay algo que queda claro, la historia no absolverá a Fidel Castro; lo recordará como un dictador que sometió a su pueblo a la miseria

Marco Rubio

senador

“Sabemos que este es un momento de fuertes emociones para los cubanos –en Cuba y en Estados Unidos– que recuerdan las innumerables formas en que Fidel Castro cambió el curso de vidas individuales, de familias y de la nación cubana”, expresó Obama.

Pero no juzgó el legado de Castro.

“La historia juzgará el enorme impacto de esta figura singular sobre el pueblo y el mundo que lo rodea”, expresó el comunicado.

El senador Marco Rubio, republicano por la Florida, criticó fuertemente a Obama por emitir “una declaración patética por la muerte del dictador” que no menciona a los que mató y encarceló.

“El dictador ha muerto, pero la dictadura no”, dijo Rubio. “Hay algo que queda claro, la historia no absolverá a Fidel Castro; lo recordará como un dictador asesino y macabro que sometió a su propio pueblo a la miseria y el sufrimiento”.

La representante federal Ileana Ros-Lehtinen, republicana por Miami, dijo que la realidad es que la transición comunista en Cuba ocurrió hace años.

“Así que no esperen cambios con la muerte de Fidel”, escribió en Twitter.

El representante federal Mario Díaz-Balart, republicano por el sur de la Florida, escribió en su cuenta de Facebook que espera que la muerte de Castro ofrezca una nueva esperanza “de que el pueblo cubano finalmente sea libre”.

“Hoy ha muerto un tirano”, escribió el sábado temprano. “Ahora tenemos que trabajar más duro para dar libertad, derechos básicos y elecciones multipartidistas libres para el pueblo cubano”.

Los que inundaron La Pequeña Habana desde las primeras horas del sábado ilustraron el símbolo personal que era Fidel Castro para muchos cubanoamericanos, quienes lo responsabilizaban de haberse adueñado del país y de obligarlos a exiliarse.

LeoGrande dijo que no piensa que la animosidad será tan grande hacia el gobierno cubano.

Trump también pudiera repensar la manera en que echar atrás las relaciones con Cuba pudiera afectar las relaciones con otros líderes latinoamericanos. El acercamiento allanó el camino para mejorar los lazos con el resto de América Latina, que en lo fundamental se opuso al embargo estadounidense a la isla. Varios países amenazaron con boicotear la Cumbre de las Américas del 2015 en Panamá a menos que invitaran a Cuba. También ayudó a Estados Unidos a conseguir apoyo para hacer frente a otros líderes antinorteamericanos, como el gobernante venezolano Nicolás Maduro.

La muerte de Fidel Castro también puede ser una oportunidad para Raúl Castro, quien ha dicho que planea abandonar el poder cuando concluya su período en el 2018. Fidel Castro nunca se opuso públicamente a la decisión de su hermano de reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, pero tampoco la apoyó con entusiasmo. Los seguidores de Fidel Castro también parecieron ser un obstáculos para los esfuerzos de reforma de Raúl Castro.

Después del histórico viaje de Obama a Cuba en marzo, Fidel Castro respondió con una larga carta en la que hizo un recuento de la historia de agresiones de EEUU contra Cuba.

“No necesitamos que el imperio nos envíe ningún presidente”, dijo Fidel.

Raúl Castro parecía discrepar en ese punto con su hermano y quienes lo seguían, dijo Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano. Shifter considera que la muerte de Fidel le permitirá a Raúl moverse sin esa oposición.

Shifter añadió que si bien Trump no buscará activamente profundizar las relaciones con Cuba, tampoco se apresurará a revertirlas.

Observó que mientras la comunidad cubana exiliada de Miami permanece divida en cuanto al deshielo y nuevas oportunidades de negocios y viajes, los cambios son populares en el resto del país, en especial entre las compañías y granjeros que ven a Cuba como un nuevo mercado. Algunos republicanos, como el senador Jeff Flake, de Arizona, y los representantes Reid Ribble, de Wisconsin, y Tom Emmer, de Minnesota, acompañaron a Obama en el viaje a Cuba.

“La pregunta es si ahora con la muerte de Fidel, tendrá Raúl más espacio para aperturas”, dijo Shifter. “Eso es lo que Washington estará observando.”

Anita Kumar contribuyó a este reportaje.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2016, 3:14 p. m. with the headline "Con muerte de Castro, ¿cambiará la postura de Trump hacia Cuba?."

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