Cuba

Muchos que dedicaron sus vidas a Fidel Castro salen a las calles para un tributo final

Cubanos esperan el paso de las cenizas de Fidel Castro fuera de Ranchuelo, Cuba.
Cubanos esperan el paso de las cenizas de Fidel Castro fuera de Ranchuelo, Cuba. adiaz@miamiherald.com

El recorrido de las cenizas de Fidel Castro por Cuba ha sacado a las calles a quienes lo apoyaron en vida y quieren darle un último adiós.

Con un brazo levantado, sosteniendo en una mano una pequeña bandera cubana y con la otra acunando una hoja de palmera y flores que había arrancado del jardín de su vecina, Eugenia Migalina Ramos Cobos esperó pacientemente por la llegada de la caravana.

A pesar de tener 72 años en los cayos, Ramos dijo que perseveraría hasta que las cenizas de Castro pasaran en un convoy militar.

“Estoy cumpliendo mi deber con mi comandante”, dijo. “Si me canso de este brazo, levanto el otro, pero estar cansado no importa, no me importa.”

Las cenizas de Castro están viajando unos 600 kilómetros a través de la isla desde La Habana, donde su muerte a los 90 años fue anunciada el viernes, hasta Santiago de Cuba, conocida como la cuna de la Revolución Cubana.

La llamada “Caravana de la Libertad” salió de Santa Clara temprano en la mañana del jueves hacia Ciego de Ávila y Camagüey. Antes del amanecer, cientos de vecinos, algunos en silla de ruedas o andadores, comenzaron a reunirse en la esquina de Colón y Central, donde dobló el convoy a las 7:20 de la mañana.

Las cenizas de Castro pasaron la noche en el Mausoleo del Che Guevara en Santa Clara, donde están enterrados los restos de Guevara y otros 16 que lucharon y murieron con él en Bolivia. La tumba secreta de Guevara en la sierra boliviana no fue descubierta hasta años después de su muerte, y sus restos no fueron devueltos a Cuba hasta 1998.

Santa Clara también fue el sitio de una de las batallas más decisivas en los últimos días de la confrontación con el ejército del dictador Fulgencio Batista. Guevara y un grupo de guerrilleros descarrilaron un tren militar blindado lleno de soldados y armas, y luego tomaron la ciudad.

En la ruta hacia Santiago, donde se celebrará el funeral de Castro el domingo por la mañana, la caravana pasa por algunos de los lugares más importantes para la historia de la revolución cubana, provocando el recuento de viejas historias de esa época.

Durante casi medio siglo, el carismático líder estuvo en el centro de la vida política de la nación y de la vida cotidiana de los cubanos, quienes constantemente estaban expuestos a su presencia y sus discursos en los medios estatales, los libros escolares o los actos de masas. Poco se movía en el país sin su consentimiento y los niños desde pequeños aprendía a adorarlo como un miembro de la familia.

Desde los 15 años, Ramos dice que ya estaba ayudando al Movimiento 26 de Julio, nombrado así por el ataque fallido el 26 de julio de 1953 al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Decenas de participantes en el ataque fueron capturados, torturados y asesinados. Fidel y su hermano menor, Raúl Castro, fueron hechos prisioneros.

En la prisión, un joven abogado Fidel Castro, escribió su alegato de defensa “La Historia me Absolverá”. Algunos de los carteles que muchas personas mantenían en alto mientras esperaban las cenizas de Castro en Ranchuelo, recordaban sus famosas palabras: “Condenadme, no importa. La historia me absolverá”.

Cuando era apenas una niña, Ramos vivía cerca del cuartel en Santiago.

“Yo podía escuchar los gritos por la noche cuando les sacaban las uñas y los torturaban”, dijo Ramos. Después, su familia apoyó a los rebeldes, guardándoles medicinas, ropa y zapatos que eran transportados a las bases de los rebeldes en las montañas de la Sierra Maestra.

“Vendí bonos para el movimiento y, a los 15 años, estaba lanzando cócteles molotov”, dijo Ramos, quien estuvo cuatro horas esperando para ver pasar la caravana.

Violeta Mena, de San Juan de los Yeras, había estado esperando casi tanto como Ramos. Llegó a las 3:30 p.m. del miércoles. “Es realmente muy poco tiempo el que le estamos dedicando. Fidel merece mucho más”, dijo Mena mientras ella y un grupo de personas agitaban pequeñas banderas cubanas y gritaban “¡Venceremos!”.

Muchos de los hombres de la multitud parecían haber venido directamente de trabajar en el central azucarero cercano. Otros lucían sombreros de paja. De vez en cuando pasaba un jinete a caballo o se escuchaba un gallo cantando al fondo.

Artemio Jiménez Ruiz cargaba a su nieta de cuatro años, Daily, mientras esperaba pacientemente. “¿Dónde está Fidel?”, le preguntó a la niña. “En mi corazón”, respondió.

“Desde que era muy pequeña le enseñamos sobre los líderes revolucionarios”, dijo Jiménez.

Pero cuando anochecía, las cenizas de Castro aún no habían llegado.

Alrededor de las 6 de la mañana, pasó una camioneta con una mujer anunciando con un micrófono que la caravana pronto estaría a la vista. “Fidel está con nosotros”, gritó. Después guió a la multitud con cantos de “Yo soy Fidel, Yo soy Fidel”, y les advirtió “mantener el orden y disciplina. Fidel estará aquí dentro de quince minutos a media hora”.

Pero fue una falsa alarma y finalmente los que habían estado de pie todo el día se deslizaron al suelo o se sentaron en la acera para esperar la caravana. Algunos escuchaban Radio Rebelde, transmitido desde grandes altavoces instalados en la camioneta y que estaba dando informes minuciosos del progreso de la caravana.

A las 7:40 p.m., un jeep militar y un camión lleno de periodistas aparecieron a la vista y la gente se puso de pie.

Luego pasó otro jeep con cuatro generales, seguido por un jeep de escoltas militares. En la parte trasera había un remolque con un pequeño ataúd cubierto con la bandera cubana y rodeado de flores blancas. Eran los restos de Fidel Castro Ruz.

Luego, con la misma rapidez con que llegó, el remolque desapareció y la multitud se quedó contemplando una Cuba sin Fidel Castro.

La reportera Nora Gámez Torres contribuyó a esta historia

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2016, 1:38 p. m. with the headline "Muchos que dedicaron sus vidas a Fidel Castro salen a las calles para un tributo final."

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