Cuba

Trump: un gran signo de interrogación para los cubanos de la isla... acompañado de temor

El presidente electo Donald Trump en un evento en Giant Center, en Hershey, Pensilvania, el 15 de diciembre.
El presidente electo Donald Trump en un evento en Giant Center, en Hershey, Pensilvania, el 15 de diciembre. AP

Ahora que los cubanos están ajustándose a vivir sin el ex gobernante Fidel Castro, están tratando además de entender qué podría significar la elección de otro líder mundial, el presidente electo Donald Trump, para sus vidas y para el futuro de las relaciones de EEUU con Cuba.

Pero en el segundo aniversario del anuncio sorpresa hecho el 17 de diciembre del 2014 que Estados Unidos y Cuba planeaban colaborar para normalizar sus difíciles relaciones, hay más preguntas que certezas.

En la semana previa a los funerales de Castro, que se celebraron el 5 de diciembre, cubanos de toda la isla hablaron sobre Trump, el futuro de las relaciones de Cuba con EEUU, y sus preocupaciones sobre el atraso de la economía cubana y sobre el flujo constante de jóvenes que abandona la isla para dirigirse a Estados Unidos.

“Creo que todos los presidentes de EEUU deben estar a cierto nivel para ocupar un puesto tan importante”, dijo Angel Ysern, médico de Santa Clara, abriendo la conversación con un tono diplomático. “Pero después de los pocos años de tranquilidad bajo el presidente Obama, Trump parece un poco agresivo, muy fuerte. Estamos en el siglo XX [sic]. No podemos regresar a la Guerra Fría. Tengo la esperanza de que no perdamos lo que se ha conseguido bajo Obama”.

“Estamos viendo un progreso de verdad que está mejorando la vida de los cubanos ahora mismo”, dijo Ben Rhodes, asesor adjunto de Seguridad Nacional de EEUU y uno de los arquitectos de la política hacia Cuba de la administración de Obama, durante una conferencia de prensa a inicios de esta semana. Pero apuntó que hay “mucho que mejorar en las relaciones entre EEUU y Cuba”.

Para los cubanos en la isla que están tratando de adivinar lo que podrán esperar del próximo presidente estadounidense, la información es limitada. Pero ellos se las han arreglado para hacerse de sus propias opiniones a base de relacionar los reportes de los medios de prensa cubano y de la cadena Telesur de Venezuela sobre las declaraciones y los mensajes de Twitter de Trump, conversaciones con amigos y familiares en Cuba y Estados Unidos, charlas con estadounidenses de visita en Cuba y, en menor grado, acceso a Internet.

El pueblo cubano siempre está listo para lo que venga, pero la población quiere paz y tranquilidad y no agresión por parte de Estados Unidos. Queremos tener una relación mejor

Angel Ysern

médico de Santa Clara

Durante la primera parte de su campaña, Trump no parecía estar opuesto a relacionarse con Cuba, pero dijo que conseguiría un acuerdo mejor que el forjado por el presidente Barack Obama. Pero más recientemente ha hablado sobre la posibilidad de eliminar el proceso de normalización, y a los cubanos les preocupa que las pequeñas mejoras que han resultado de las nuevas relaciones podrían perderse.

En su mensaje más reciente de Twitter sobre Cuba el 28 de noviembre –tres días después de la muerte de Castro– Trump dijo: “Si Cuba no está dispuesta a hacer un mejor acuerdo para el pueblo cubano, los cubanoamericanos y EEUU en general, eliminaré el acuerdo”.

Rhodes dijo que tiene la esperanza de que la nueva administración haga esfuerzos por conseguir mayor participación de negocios de EEUU en la isla, así como más acceso a Internet y más espacio para una sociedad civil independiente en Cuba.

Críticos afirman que Obama ha ido demasiado lejos en seis rondas de cambios regulatorios que han abierto oportunidades de viajes y de comercio de EEUU en la isla.

Además de renovar las relaciones diplomáticas y reabrir las respectivas embajadas, Rhodes enumeró lo que considera logros de este acercamiento: un aumento de los viajes de estadounidenses a Cuba en un 75 por ciento; 10 aerolíneas de EEUU con vuelos establecidos con regularidad a varias ciudades cubanas; líneas de cruceros autorizadas a hacer itinerarios en Cuba; un aumento en los intercambios culturales, educacionales y políticos; y 11 acuerdos con Cuba en todo tipo de campos, desde investigaciones sobre el cáncer y medidas contra el narcotráfico a la protección del medioambiente marino y el servicio de correos directo con la isla.

Aun cuando el embargo continúa, nuevas regulaciones han permitido más facilidades a compañías estadounidenses para operar en Cuba en las industrias de hosteles y restaurantes, los viajes, la aviación, las telecomunicaciones, la banca y las tarjetas de crédito. Los acuerdos de negocios se han demorado en concretarse, aunque en semanas recientes los mismos se han acelerado, con la aprobación de Google para instalar servidores que aumenten la velocidad para llegar a productos de Google, y para que múltiples líneas de cruceros puedan hacer paradas en Cuba.

“Queremos tener relaciones de comercio, viajes y tecnología con Estados Unidos”, dijo Ysern, el médico de Santa Clara. “El pueblo cubano siempre está listo para lo que venga, pero la población quiere paz y tranquilidad y no agresión por parte de Estados Unidos. Queremos tener una relación mejor”.

“La revolución seguirá su camino”, dijo Manuel Rondón Medina, promotor cultural retirado de Santiago de Cuba. “Pero somos vecinos cercanos, y no tenemos que estar siempre…”, hizo una pausa, y luego chocó sus puños para indicar una pelea.

“El nuevo gobierno de Estados Unidos debería tener en cuenta el progreso que ha hecho el presidente Obama después de más de 50 años sin relaciones”, dijo.

Eugenia Migalina Ramos, de 72 años, quien vive en Ranchuelo, un pueblecito de Villa Clara, en la zona central de Cuba, donde la vida gira en torno a la industria azucarera y la agricultura, no estaba segura de cuál era el nombre del presidente electo, pero sí había oído hablar de él. “La gente dice que él es malo, y he oído que le va a apretar las tuercas al pueblo cubano”.

“Estoy segura de que él es un fraude. He oído decir que es millonario”, dijo. “Pero no sólo de pan vive el hombre”.

Tania Pérez, quien administra un almacén de vegetales en Ranchuelo, dijo que estaba preocupada sobre el alto número de jóvenes que creen que la solución a sus dificultades económicas es abandonar la isla con la esperanza de llegar a Estados Unidos.

“Los jóvenes que se van lo hacen en busca del sueño americano, y para algunos de ellos el sueño no resulta ser tal”, dijo. “Pero ellos se van debido a los problemas económicos”.

Pies secos, pies mojados y remesas

No está claro si Trump se ocupará de cambiar el tratamiento preferente actual de los inmigrantes cubanos de acuerdo con la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos, pies mojados como parte de su nueva política de inmigración.

Pérez desconfía además de lo que podría traer la presidencia de Trump. “Vi algunos de sus discursos de campaña, y creo que tenían muchas inconsistencias. Tendremos que esperar y ver en enero, para ver si las relaciones con Estados Unidos continúan, ver si la Embajada de EEUU en La Habana continúa operando.

“Tengo la esperanza de que las cosas se resuelvan para el bien de todos. Tenemos muchos familiares allá [en Estados Unidos]”, dijo.

Desde que Obama asumió la presidencia, el límite de $300 cada tres meses a las remesas a familiares cercanos fue eliminado, permitiendo transferencias ilimitadas de dinero a la isla por parte de los cubanoamericanos. El año pasado, las remesas procedentes de Estados Unidos alcanzaron un total de más de $3,000 millones, ayudando a algunas familias a mantenerse a flote financieramente y alimentando los pequeños negocios privados.

Las nuevas facilidades para los viajes entre Estados Unidos y Cuba también han ayudado a aumentar las remesas.

A los cubanos les preocupa que si la administración de Trump deshace el proceso de normalización, la continuidad de las remesas podría desaparecer. “Los vuelos y las remesas son muy importantes para nosotros”, dijo Ysern.

Cuando se anunció el acercamiento hace dos años, los cubanos tenían la esperanza de que una nueva relación con Estados Unidos podría estimular con rapidez su atribulada economía, y muchos afirmaron que se sentían decepcionados de que no se hayan implementado cambios más drásticos.

No obstante, aquellos que trabajan en las industrias de hoteles y restaurantes, o aquellos cuyo trabajo les permite interactuar con compañías o visitantes estadounidenses dijeron que las nuevas relaciones han hecho que las cosas sean distintas.

A principios de este mes, un grupo de más de 100 propietarios de negocios privados cubanos enviaron una carta a Trump urgiéndolo a seguir construyendo sobre la base de la apertura de Obama y a hacer más: “Tenemos plena confianza en que usted, como hombre de negocios de éxito, comprenda la importancia de los vínculos económicos entre las naciones. Los negocios pequeños tienen el potencial de impulsar el crecimiento económico en Cuba así como de importantes socios de la comunidad empresarial de EEUU.

“Medidas adicionales para incrementar los viajes, el comercio y las inversiones, incluyendo la colaboración con el Congreso de EEUU para levantar el embargo, beneficiará a nuestras compañías”, dijeron.

Entre los firmantes hay dueños de restaurantes, hostales, estudios de diseño, fabricantes de ropa, planeadores de eventos, taxistas, operadores de un servicio de autos clásicos y otros negocios particulares de servicios.

Cuatro de los cuentapropistas viajaron recientemente a Washington para participar en una conferencia de prensa con una coalición bipartidista de legisladores, líderes empresariales y otros activistas a favor de la eliminación del embargo.

Julia de la Rosa y su esposo Silvio Ortega han estado renovando lenta y paulatinamente durante más de 20 años una mansión construida en 1938, y la han convertido en La Rosa de Ortega, un hostal en La Víbora, en las afueras de La Habana, con elegantes habitaciones y su piscina propia.

Desde que el servicio de Airbnb, con sede en San Francisco, lanzó su propio servicio de reservaciones para estancias en casas de Cuba en abril del 2015, De la Rosa dijo que el negocio de la pareja ha crecido drásticamente, y que ellos han aumentado el número de empleados a 17.

“Tengo la esperanza de que el presidente electo Trump reconozca lo mucho que estos cambios nos han ayudado. No queremos ir atrás; no queremos centrarnos en nuestras diferencias”, dijo De la Rosa en la conferencia de prensa. “Queremos mejorar nuestras relaciones con Estados Unidos, y pensar en el futuro, y en lo que nuestros dos países pueden lograr conjuntamente”.

Manrique Nistal Bello, quien alquila dos cuartos de su casa cerca del Parque Céspedes en Santiago, no estuvo entre los firmantes de la carta, pero él también abriga la esperanza de que el lado empresarial de Trump sea el que salga a la superficie en lo que se refiere a la política hacia Cuba.

“En mi opinión, y de acuerdo con mi experiencia en la vida, yo diría que Trump será un buen negociador. El hará cosas a beneficio de Estados Unidos”, dijo. “Pero es un hombre de negocios, y no creo que eso incluya acabar con los viajes y con todo lo que se ha hecho bajo Obama”.

Siga a Mimi Whitefield on Twitter: @HeraldMimi

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de diciembre de 2016, 1:47 p. m. with the headline "Trump: un gran signo de interrogación para los cubanos de la isla... acompañado de temor."

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