En Cayo Hueso, el legado cubano sobrevive en el Instituto San Carlos
Uno es el icónico edificio en Ybor City, Tampa, donde José Martí se retrató junto a tabaqueros cubanos que lo apoyaron para iniciar la guerra independentista a fines del siglo XIX. El otro está en Cayo Hueso, y en él se le rindió homenaje y se aprobaron las bases de su Partido Revolucionario Cubano. Solo uno de ellos, sin embargo, está dedicado a conservar el patrimonio cubano en Estados Unidos.
“Iglesia de la Cienciología” dice un cartel en el edificio en Tampa, donde una pequeña tarja recuerda a los visitantes que la escalera es la misma en la que José Martí se tomó la foto con los tabaqueros en 1893. Muy diferente es el Instituto San Carlos en Cayo Hueso, cuya fachada simboliza la República de Cuba y la visión que de esta tenía Martí, según explicó su presidente, el abogado de Miami, Rafael Peñalver.
Todo en el interior recuerda a un santuario. Fotos de próceres cubanos, esculturas de Martí y Félix Varela, documentos originales con las bases del Partido Revolucionario Cubano fundado por Martí, objetos usados durante las guerras de independencia y fotos de “mambises” se encuentran por todo el edificio.
“Incluso Fidel Castro vino aquí a San Carlos en el 56 y pidió hablar desde el balcón”, mencionó Peñalver. “La junta directiva se lo negó y él convocó a una concentración en Stock Island al día siguiente. Fueron 12 personas. Y salió de aquí endemonionado pero juró que volvería aquí a hablar del balcón del San Carlos”, lo que nunca sucedió pues Castro falleció a los 90 años el pasado noviembre.
La historia del Instituto es sorprendente y su permanencia hoy como museo es un testimonio de “la tenacidad del pueblo cubano en la búsqueda de la libertad”, señaló Peñalver.
Fundado por exiliados cubanos en 1871 como centro educativo –bilingüe e interracial– y convertido en lugar de encuentro de las más importantes figuras políticas cubanas involucradas en los esfuerzos independentistas, fue reconstruido varias veces: un fuego lo convirtió en cenizas en 1886 y luego un huracán dañó el edificio, que ya se encontraba en la sede actual de la calle Duval, en el centro de Cayo Hueso. Las calamidades continuaron azotando el San Carlos, que cerró en 1973 por falta de recursos y estuvo a punto de ser demolido o reconstruido como un teatro, si no hubiera sido porque Peñalver y otros prominentes exiliados cubanos se empeñaron en su rescate, con el apoyo de fondos estatales y donaciones.
Para una de las reconstrucciones, tras el huracán de 1919, el gobierno de Cuba donó $80,000 (una suma equivalente a $1.1 millones en el 2016, según el Departamento de Trabajo de EEUU) y a cambio se le dio participación en el Instituto, lo que dio pie a que en 1994, “un grupo apoyado por el gobierno cubano se apoderara del edificio por dos semanas”, comentó el abogado.
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países podría darle impulso al reclamo del gobierno cubano sobre el edificio, que alberga, además, los registros del antiguo consulado cubano en esa ciudad.
“El sueño mío es que algún día una república de Cuba democrática y libre pueda volver a tomar este espacio”, comentó el abogado quien dice haber evitado entrar en una batalla legal con el gobierno de la isla. “Veo nuestro rol solamente como el de cuidadores, para asegurarnos de que la herencia cubana se mantenga. Yo no quiero ser el que le quite a Cuba este espacio. Esto pertenece al pueblo cubano”, subrayó.
Mientras tanto el edificio se mantiene abierto los fines de semana y cuando está sesionando algún evento, lo que ayuda con los gastos pues actualmente el Instituto sobrevive gracias a donaciones, el alquiler del inmueble para actividades como el Key West Literary Seminar y el arrendamiento de su parqueo.
Pero para este abogado cubanoamericano, quien no recibe salario alguno por la labor relacionada con el Instituto, se trata de “una obra de amor porque se mantenga el sueño del San Carlos. No te imaginas la cantidad de cubanos que vienen aquí y se sientan solo a contemplar la bandera, algunos con lágrimas en los ojos”.
Nora Gámez Torres: @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de enero de 2017, 11:04 a. m. with the headline "En Cayo Hueso, el legado cubano sobrevive en el Instituto San Carlos."