Cuba

Uno de los actos finales de Obama: Suspensión de la disposición legal de Helms-Burton

Antes de dejar el cargo, el ex presidente Barack Obama suspendió la disposición legal de la Ley Helms-Burton durante seis meses. De lo contrario, propiedades como el Puerto de Santiago, mostradas aquí, podrían ser atrapadas en posibles demandas.
Antes de dejar el cargo, el ex presidente Barack Obama suspendió la disposición legal de la Ley Helms-Burton durante seis meses. De lo contrario, propiedades como el Puerto de Santiago, mostradas aquí, podrían ser atrapadas en posibles demandas. mwhitefield@MiamiHerald.com

En el último mes en que ocupó su cargo, el ex presidente Barack Obama se adelantó a lo que podría haber sido una de las primeras medidas del presidente Donald Trump con relación a Cuba: él suspendió una sección de la Ley Helms-Burton que permite a los ex propietarios de propiedades comerciales que fueran intervenidas por el gobierno cubano presentar demandas judiciales en contra de las compañías extranjeras que “trafiquen” con esos activos confiscados.

El presidente Bill Clinton firmó la Ley Helms-Burton — la cual entre otras impone condiciones estrictas que tendrán que ser cumplidas por Cuba antes de que el embargo de Estados Unidos a la isla sea levantado — en 1996, poco después de que Cuba derribara dos aviones de los Hermanos al Rescate, lo cual resultó en la muerte de cuatro pilotos del sur de la Florida.

Pero nadie ha presentado jamás demanda alguna debido a que todos los presidentes estadounidenses desde entonce han suspendido rutinariamente la cláusula de las demandas cada seis meses. La causa de la suspensión ha sido el temor de que permitir la presentación de las demandas judiciales alienaría a importantes socios comerciales tales como Canadá y países de la Unión Europea cuyos ciudadanos han invertido en Cuba. Opositores de la Sección III de Helms-Burton sostienen que la misma viola tratados internacionales debido a que trata de imponer castigos a compañías extranjeras por negocios llevados a cabo fuera de las fronteras de Estados Unidos.

El 4 de enero, el ex secretario de Estado John Kerry notificó al Congreso que Obama había suspendido la cláusula de las demandas judiciales por otros seis meses, medida que entraría en efecto el 1 de febrero. Esa fue la fecha en que expiró la anterior suspensión de seis meses de Obama.

Robert Muse, un abogado de Washington, dijo que un presidente puede rescindir tal suspensión en cualquier momento, siempre y cuando informe a las comisiones parlamentarias apropiadas “que hacerlo acelerará la transición a la democracia en Cuba”.

“Trump no tiene que esperar seis meses; Él puede hacerlo mañana”, dijo Muse.

El gobierno de Trump también podría hacer otros cambios en la política estadounidense hacia Cuba.

Sean Spicer, secretario de prensa de la Casa Blanca, dijo recientemente en conferencia de prensa que una “revisión plena de todas las medidas de Estados Unidos hacia Cuba” estaba en curso. “El presidente se ha comprometido a mantener una agenda para asegurar los derechos humanos para todos los ciudadanos en todo el mundo. Y, a medida que pasemos revista a nuestras medidas con respecto a Cuba, eso estará en primer plano de nuestras discusiones”, dijo Spicer.

Durante la presidencia de Obama hubo un acercamiento a Cuba que incluyó la reapertura de las embajadas respectivas por parte de ambos países, la firma de 22 acuerdos sobre temas de interés mutuo, la reanudación de una programación regular de servicios de aerolíneas comerciales y cruceros a Cuba, y una apertura limitada comercial y de viajes a la isla.

Trump ha dicho en diversas oportunidades que conseguiría un acuerdo mejor que los de Obama, o que tal vez podría considerar la suspensión de la apertura a menos de que Cuba haga ciertas concesiones.

La Sección III de Helms-Burton fue diseñada para tener un efecto preventivo con respecto a la inversión extranjera en Cuba. Si el presidente no llevara a cabo las suspensiones, eso permitiría la preparación de demandas judiciales en los tribunales federales de EEUU contra aquellos que utilicen, por ejemplo, propiedades turísticas, operaciones de minería o puertos marítimos en Cuba sobre cuya propiedad existan reclamaciones previas.

“Existen personas que afirman tener reclamaciones accionables en relación con el Aeropuerto Internacional José Martí y con el puerto de Santiago de Cuba”, dijo John Kavulich, presidente del Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba (U.S.-Cuba Trade & Economic Council). “Aerolíneas radicadas tanto en Estados Unidos como en otros países podrían ver sus activos embargados si no evitan la República de Cuba. Los barcos de carga y los de cruceros de pasajeros podrían evitar hacer paradas y descargar [en Santiago] por temor a procedimientos legales tanto costosos como prolongados”.

Cuba corteja activamente la inversión extranjera, y afirma necesitar inversiones extranjeras de alrededor de $2,500 millones al año para alcanzar su meta de un crecimiento económico anual del 7 por ciento. Desde que la nueva ley cubana de inversiones extranjeras entrara en vigor en el 2014, solamente ha atraído alrededor de $1,300 millones por concepto de inversiones.

Siga a Mimi Whitefield en Twitter: @HeraldMimi

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de febrero de 2017, 1:55 p. m. with the headline "Uno de los actos finales de Obama: Suspensión de la disposición legal de Helms-Burton."

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