Cuba

Artista plástico viaja a Cuba sin permiso del gobierno


Aldito Menéndez
Aldito Menéndez Foto de cortesía

Desafiando una prohibición de las autoridades cubanas, el artista plástico Aldito Menéndez abordará el martes un vuelo en Madrid rumbo a la isla con la intención de participar en un festival internacional en Camagüey

Horas antes de viajar, Menéndez concedió una entrevista para el Nuevo Herald. Su viaje no sería noticia si los cubanos pudiesen entrar y salir de su país libremente, como está consignado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El artista solicitó la actualización de su DIE (permiso de entrada a los residentes en el exterior) y la embajada cubana en España, nación donde reside, le notificó que su DIE estaba anulado. Al preguntarle a la cónsul las razones, ella le contestó que “no tenía por qué darle explicaciones”, pero le informó que la cancelación se emitió en diciembre del 2013.

Menéndez, quien se identifica como Maldito, es nieto e hijo de dos reconocidos pintores cubanos. Los tres se llaman Aldo Menéndez. Maldito protagonizó el movimiento de Artecalle en la Habana de 1988 y 1989, en el cual los artistas hacían obras pintadas en las calles de la ciudad. Estuvo detenido y luego amenazado, hasta que decidió en 1991 exilarse en España, cuando tenía 20 años.

Su viaje a Cuba en estos momentos se debe a una invitación que le hicieran para participar en el Festival Internacional Vive Alterno Cervantino (FIVAC) en Camagüey, entre el 31 de marzo y el 4 de abril. El gobierno no lo quiere dentro de Cuba, pero Maldito se va a tomar su derecho y viaja hacia la isla amparado por su pasaporte cubano en regla.

“Ahora, cuando llegue al aeropuerto José Martí ya es otra historia. No sé lo que me espera y si acabaré entrando a mi país o deportado o preso”, dice Menéndez. “En ese sentido, debo decir que mi objetivo al concursar en el FIVAC no es ganar ningún premio. Lo que quiero es tomarle el pulso a la libertad de expresión y al estado del arte de la isla. Hasta ahora el test va fatal, pero podría mejorar un poco si me dejan entrar a Cuba sin demasiados atropellos”.

Maldito Menéndez había estado por última vez en Cuba en el 2013, cuando fue a proyectar el vídeo Cómo explicar Internet a un castor muerto en el espacio independiente Cristo Salvador.

Días después “fui detenido, junto a Otari Oliva y Gorki Águila y un montón de gente más que intentamos acceder a la sede de Estado de SATS, donde se celebraba un encuentro sobre derechos humanos al que estaba invitado para presentar la campaña que organicé por el libre acceso a internet en Cuba y recoger firmas para la misma”, explicó Menéndez. Estuvo arrestado un par de días y fue de los últimos en ser puesto en libertad.

“Mandy (hay un video en Youtube donde sale ese tipo), el oficial que atendía la redada, me amenazó con detenerme de nuevo si volvía a casa de [Antonio] Rodiles y me dijo que habían estado a punto de deportarme. Por eso no me extraña que enviaran la orden de anulación del DIE al consulado, inmediatamente después de mi regreso a España”, señaló.

Aldito Menéndez les escribió a los organizadores del FIVAC informándoles de que llegaba a Camagüey el 1ro de abril, si lo dejaban pasar. Pero en sus planes está quedarse hasta mayo para coincidir con la próxima edición de la Bienal de la Habana.

“Pretendo quedarme hasta la Bienal y hacer algunas obras en esas fechas, dentro de la ciudad. Desde luego, no estoy invitado a la Bienal y sé que soy un artista maldito en mi propio país, por lo que trataré de que mis actos sean evidentemente artísticos y no puedan considerarse como una provocación política abierta. Habrá que hilar fino, porque en Cuba te encierran por cualquier cosa y yo lo que quiero es hacer mi obra, no que me lo impidan como a Tania [Bruguera]”, aclaró Menéndez.

Este intento de querer entrar a su país natal, que solo en Cuba podría llamársele un “acto de desobediencia”, concuerda con la antesala de la 12 Bienal de la Habana el próximo mes de mayo. El pasado diciembre, la artista cubana radicada en Nueva York, Tania Bruguera, viajó a Cuba para hacer su performance El susurro de Tatlin #6 en la Plaza de la Revolución, donde le abriría el micrófono por un minuto a todo el que quisiera hablar; la detuvieron en pocos días 3 veces. A Bruguera, contrariamente, le retuvieron su pasaporte y no la dejan regresar a su casa en Nueva York.

En repudio a la represión al arte y a Bruguera, ya varios artistas importantes latinoamericanos invitados a la Bienal renunciaron a asistir. Algunos también se solidarizan con el grafitero Danilo Maldonado, conocido como El Sexto, quien está preso desde diciembre por haber pintado sobre dos cerdos los nombres de Fidel y Raúl, como parte de un performance.

Entre los que han declinado participar están el historiador de arte argentino radicado en Perú Gustavo Buntinx, la artista guatemalteca Regina Galindo, el puertorriqueño Jesús Bubu Negrón y el dominicano conocido como El Karmadavis

Este intento de Aldito Menéndez de entrar a Cuba coincide también con la nueva política de acercamiento entre Estados Unidos y el régimen de la Habana. Sobre el tema Menéndez dice:

“Hace años que pienso que el levantamiento del embargo económico es la única solución para Cuba. La invasión cultural. La luz de la modernidad y la transparencia entrando a raudales por las ventanas, antes cubiertas por pesadas cortinas, iluminando vida y esperanza allí donde solo queda polvo y oscuridad. Cuba es una secta y todos los cubanos somos sus víctimas. Algunos escapamos y con los años logramos liberarnos del todo, pero los que viven dentro están totalmente sometidos, como esclavos y necesitan que el mundo los mire para que no puedan seguir alienando a los cubanos impunemente, generación tras generación”.

A Menéndez su osadía puede costarle caro. Una de las opciones sería que ignoren lo que ha pasado y lo dejen entrar, para aplacar los ánimos de rechazo a la Bienal de la Habana que se propaga entre los artistas y asistentes internacionales al evento. La segunda, que literalmente no le dejen pasar la puerta de inmigración en el aeropuerto. Y una tercera, la de un calabozo en una prisión cubana, de la cual Menéndez ya probó una pequeña dosis.

“Las horas en aquella celda fueron una experiencia tremenda. Te encierran como vacuna, para que te hagas una idea de cómo sería estar preso de verdad. La mayoría se asusta cuando lo encierran y no vuelven a tentar la suerte; es lo natural”, cuenta Maldito. “Pero algunos nos hacemos la idea, la sufrimos mentalmente en toda su extensión y después también nos imaginamos la Cuba futura, libre y alegre, y pensamos que vale la pena arriesgarse y volver a las ruinas deprimentes de la Isla, a poner nuestro granito de arena en la reconstrucción de su cultura”.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de marzo de 2015, 8:25 p. m. with the headline "Artista plástico viaja a Cuba sin permiso del gobierno."

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