Cuba

Elecciones en Cuba tuvieron participación más baja en cuatro décadas

La participación en las elecciones del domingo en Cuba podría parecer muy alta en casi cualquier otro lugar del mundo. Pero en un país que ha estado bajo el comunismo por casi seis décadas, una participación de casi el 86% es en realidad la más baja en la historia reciente.

Con el 85.94% de participación, los comicios municipales del domingo tienen el récord de la participación más baja desde que Fidel Castro restaurara las elecciones en 1976.

Otro 8.19% de los votos fueron anulados o dejados en blanco, según cifras preliminares ofrecidas en la tarde del lunes por la presidenta de la Comisión Nacional Electoral (CNE), Alina Balseiro. En total participaron aproximadamente 7.6 millones de personas.

A las 5 de la tarde del domingo, había votado el 82.5% de los más de 8.8 millones de votantes registrados. La CNE decidió extender hasta las 7:00 p.m., una hora más de lo previsto, el cierre de los colegios en todo el país debido a “intensas lluvias en algunos territorios del centro y el oriente del país”, según reportó el diario oficial Granma.

Un participación que casi roza el 86% es muy alta para los estándares en democracias occidentales pero no para los resultados reportados por los gobiernos de los hermanos Castro. Según el Anuario Estadístico de Cuba, durante las décadas del 80 y 90 del siglo pasado, la participación fluctuaba entre un 97% y 98%, y durante la década del 2000, llegó a bajar ligeramente a un 95.8% en el 2002.

A partir del 2010, las primeras elecciones con Raúl Castro nombrado oficialmente como presidente, el porcentaje de participación comenzó a descender desde un 95.9% ese año, hasta un 90% en las pasadas elecciones del 2015. Ese año, por primeras vez dos provincias occidentales y el municipio especial Isla de la Juventud, reportaron participaciones menores al 90% —la más baja en La Habana, con un 84.9%.

Las cifras reales de participación este año podrían ser menores, según opositores que han cuestionado las estadísticas oficiales que produce la CNE, designada por el Consejo de Estado.

“La confiabilidad [de las cifras oficiales] para mí es nula. Es iluso creer que van a contabilizar decentemente lo que está ocurriendo”, comentó el opositor Antonio Rodiles. Al mismo tiempo, dijo, la participación en las elecciones en Cuba es usualmente alta porque “las personas saben que es un teatro pero a la vez saben que si no vas a votar te marcan porque tienen los registros”.

Entre las “prácticas típicas” para presionar a los votantes se incluyen ir a las casas de los votantes para averiguar por qué la persona no ha acudido a los comicios, dijo Rodiles. “Muchas veces usan a niños, los llamados pioneros, quienes también llevan las boletas a las casas” de votantes con algún impedimento para trasladarse.

“En Santiago de Cuba el nivel de participación fue bien bajo”, dijo José Daniel Ferrer, el coordinador general de la opositora Unión Patriótica de Cuba, en un video publicado el domingo. “En horas de la tarde, los militantes del Partido [Comunista] andaban desesperados buscando casa por casa a electores que se negaban a asistir a las urnas”.

Asambleas Municipales

El domingo se celebraron votaciones para elegir a 12,515 delegados que integrarán las 168 Asambleas Municipales del Poder Popular, el órgano local de gobierno. Esta es la primera fase de los comicios generales que concluirán en febrero del 2018 con el nombramiento de un nuevo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. El gobierno había pospuesto la fecha de la votación casi un mes, debido a los estragos provocados por el huracán Irma.

Los resultados de las elecciones municipales indican que el sucesor de Castro, quien anunció que su retiro será en febrero del 2018, heredará un país diferente al que solían gobernar el actual líder y su hermano, el fallecido Fidel Castro. Una foto en Granma, mostró a Raúl Castro votando en la mañana, pero las declaraciones a la prensa local y extranjera fueron ofrecidas por su posible sucesor, el vicepresidente Miguel Díaz-Canel, un acto que en sí mismo refuerza la percepción de que es el más visible candidato para el cambio generacional en el gobierno.

En el futuro, “habrá presidentes en Cuba siempre defendiendo la Revolución y serán compañeros que saldrán del pueblo, los elegirá el pueblo”, comentó Díaz-Canel a la prensa, sin hacer referencia directa a su posible nombramiento como sucesor de Castro.

“¿La gente viene obligada a votar por algo o viene asumiendo un compromiso, asumiendo una necesidad de expresión en la continuidad? Yo creo en la continuidad [del sistema socialista] y estoy seguro que vamos a tener siempre continuidad”, recalcó.

Elecciones y Fidel

Como en otros años, el gobierno realizó una intensa campaña para llevar a los cubanos a las urnas, con pancartas, anuncios de televisión e “información ligando el proceso de votación con el continuismo del régimen”, mencionó Rodiles. Las elecciones tuvieron lugar un día después del primer aniversario de la muerte de Fidel Castro y la prensa estatal vinculó a ambos eventos.

Al mismo tiempo, las autoridades impidieron que más de un centenar de opositores asociados a la campaña #Otro18 se postularan como candidatos independientes. La plataforma independiente Ciudadanos Observadores de Procesos Electorales (Cope), también ligada a #Otro18, indicó que el proceso electoral transcurrió con normalidad aunque algunos “incidentes” dañaron “la transparencia del proceso”. Según la organización, las autoridades impidieron que ocho de sus observadores supervisaran el escrutinio de las boletas y que unos 20 electores en varias provincias pudieran votar.

“Se reporta asimismo que en al menos un colegio electoral, en la Circunscripción 149, del reparto Veguita de Galo, en la Ciudad de Santiago de Cuba, se le indujo el voto a un grupo de electores de la tercera edad, con el propósito de favorecer a uno de los dos candidatos a votar, para disgusto de la mayoría de los electores”, indica una nota informativa enviada por esa organización.

Según el comunicado, COPE habría desplegado más de 270 observadores desplegados en 13 de las 15 provincias en la isla e insistió en que la información que maneja “proviene de colegios electorales efectivamente observados con información contrastable”.

Cuba no permite la participación de observadores internacionales en las elecciones.

En Santiago de Cuba, Ferrer denunció que varios de los activistas de UNPACU fueron detenidos el domingo en la mañana para impedir que participaran en el recuento de los votos. La activista Rosa María Payá alegó acosos similares a promotores de Cuba Decide, una campaña para la realización de un plebiscito sobre el sistema político que debe imperar en la isla.

Durante semanas, Payá, junto a Ferrer y otros activistas, hicieron campaña en las redes sociales para que los cubanos anularan la boleta o escribieran palabras como “Cuba Decide” y “plebiscito”. El domingo, varios se presentaron en distintos colegios electorales para solicitar formalmente que se incluyeran todos los votos anulados o en blanco en el conteo total de los votos necesarios para elegir al delegado —actualmente solo se calcula la mayoría necesaria a partir de los votos válidos.

Todas las peticiones fueron denegadas.

“En el día de hoy quedó demostrada la farsa electoral cubana”, dijo Payá en un video desde La Habana. “Quedó demostrado que el régimen tiene miedo de contar con la voluntad de todos los cubanos”.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2017, 6:15 p. m. with the headline "Elecciones en Cuba tuvieron participación más baja en cuatro décadas."

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