Cuba

Meses después del paso de Irma Cuba enfrenta crítica escasez de viviendas

Un hombre intenta salvar sus pertenencias de una casa destruida por el huracán Irma en Isabela de Sagua, Cuba, el 11 de septiembre de 2017.
Un hombre intenta salvar sus pertenencias de una casa destruida por el huracán Irma en Isabela de Sagua, Cuba, el 11 de septiembre de 2017. Archivo

La energía eléctrica se restableció rápidamente después de que el huracán Irma pasara a lo largo de la costa norte de Cuba, gran parte del daño causado por las inundaciones en La Habana se eliminó en semanas, y las instalaciones turísticas se abrieron a tiempo para la temporada invernal.

Pero la isla aún muestra profundas cicatrices por el paso de Irma.

Cuatro meses después de que el primer huracán de Categoría 5 que azotara Cuba desde 1932 causó 10 muertes y $13,000 millones en daños, la vivienda sigue siendo la necesidad más crítica, especialmente en las costas de las provincias centrales más afectadas por Irma. Decenas de miles de hogares aún necesitan reparaciones.

En las 72 horas que pasó Irma por Cuba, el huracán también afectó gravemente la agricultura, pero la mayoría de los cultivos se replantaron rápidamente. La zafra azucarera del 2018 ya está en marcha, aunque se espera que el daño a los ingenios azucareros, los campos de caña que se inundaron o quedaron aplastados, una sequía prolongada y las fuertes lluvias recientes traigan como resultado una cosecha decepcionante.

“Cuba se está recuperando, de cierta forma rápidamente. En otras esferas, la recuperación se estaba moviendo fríamente”, dijo Daniel Jiménez, director ejecutivo de la Fundación CubaOne, con sede en Miami, que llevó a la isla a fines de octubre un grupo de 40 jóvenes cubanoamericanos en una misión de ayuda por el huracán.

“La total falta de materiales de construcción para las casas significaba que las personas que perdieron sus hogares no podían esperar a que los materiales de construcción, como el de los techos, estuvieran disponibles antes de mayo del 2018, ocho meses después de la tormenta”, dijo. “Mucha gente prefirió abandonar las ciudades más afectadas cerca de la costa y mudarse con familiares tierra adentro en lugar de reconstruir, dejando vacías vibrantes comunidades pequeñas”.

Granma, el periódico del Partido Comunista de Cuba, publicó recientemente una serie de seis partes sobre los esfuerzos de recuperación 100 días después de que Irma atravesara Cuba a principios de septiembre antes de desviarse al norte, hacia Florida.

Doce provincias sufrieron daños, pero el informe de Granma se centró en La Habana, Villa Clara, Ciego de Ávila, Matanzas, Sancti Spíritus y Camagüey. De las 156,304 viviendas que sufrieron daños que van desde techos total o parcialmente destruidos hasta colapsos totales o parciales en esas seis provincias, quedan por reconstruir más de 111,000, según Granma.

En La Habana, alrededor del 90 por ciento de los hogares dañados han sido reparados, pero 251 familias no han podido regresar a sus casas debido a la gravedad de los daños.

En Camagüey, donde 43,689 hogares resultaron perjudicados, solo el 22 por ciento de las reparaciones habían culminado a fines de diciembre, según el informe de Granma. En Villa Clara, solo el 30 por ciento de las más de 51,000 casas afectadas han sido reconstruidas.

De las 31,540 viviendas dañadas en Ciego de Ávila, las reparaciones se habían completado en 8,750 de ellas a fines de diciembre. Más de 4,200 casas se declararon pérdidas totales, pero solo 232 han sido reemplazadas. Poco más del 69 por ciento de los centros educativos, el 66 por ciento de los centros de salud y el 73.4 por ciento de los negocios dañados en esa provincia han sido reparados.

Cuba ha estado recibiendo ayuda internacional para reemplazar su deteriorado inventario de viviendas.

La Unión Europea contribuyó con 700,000 euros (aproximadamente $842,300) a través del Programa las Naciones Unidas para el Desarrollo de (PNUD), principalmente para ayudar a 8,000 residentes de Yaguajay, en la provincia de Sancti Spíritus, a restaurar sus hogares y sus vidas. La UE espera fortalecer las capacidades locales haciendo hincapié en reparaciones que sean resistentes a los huracanes y en el uso de materiales de construcción producidos localmente.

El Fondo Central de Respuesta a Emergencias de la ONU también contribuyó con $2.5 millones a Cuba, y el PNUD aportó $500,000 para lonas, colchones, módulos de techo y equipos para la producción local de materiales de construcción.

A pesar de estar en aprietos financieros, Venezuela también ha ayudado con la recuperación de las viviendas cubanas. El general Ramón Espinosa Martín, jefe del Ejército Oriental, visitó recientemente Nuevitas, donde se espera que la primera de las 50 “petrocasas” donadas por el gobierno venezolano esté lista en febrero.

Después de algunos desastres naturales, Cuba ha rechazado la ayuda de organizaciones con sede en Estados Unidos. Pero tras el paso de Irma, Catholic Relief Services, con sede en Baltimore, y Caritas, su socio cubano, ayudaron a 7,000 personas en la isla con alimentos preparados y kits de higiene.

CubaOne recaudó $75,000 en ayuda por el huracán, incluida una donación de $10,000 de Major Lazer, el trío de música electrónica.

La fundación le entregó un colchón nuevo a una mujer de 89 años que durante semanas había dormido en uno que estaba mojado, llevó por vía aérea suministros que iban desde ropa de bebé hasta vitaminas, y trabajó con iglesias locales y organizaciones no gubernamentales en las reconstrucciones en las provincias de Villa Clara, Ciego de Ávila y Camagüey.

Lo que más impresionó a los voluntarios, dijo Jiménez, fue la disposición de los cubanos a ayudarse mutuamente. “Muchos no pidieron nada para ellos, sino que nos pidieron que chequeáramos a otros en la comunidad: la madre embarazada, el vecino anciano (...) siempre pidieron para otros”, dijo. “Una mujer con condiciones médicas graves y que había perdido toda su casa respondió [que ella quería] ‘sólo tu amor y tus oraciones’ ”.

La informal “ayuda de maleta” de los cubanoamericanos, las cajas de alimentos de las tiendas en internet y las remesas también han ayudado con los esfuerzos de recuperación.

Pero la vida sigue siendo difícil para los cubanos en ciudades como Esmeralda, Sierra de Cubitas, Nuevitas, Bolivia, Isabela de Sagua, Primero de Enero y Caibarién.

Está claro que la limpieza de La Habana y la puesta en marcha de restaurantes, hoteles y otras atracciones turísticas eran una prioridad del gobierno, y brigadas de trabajo y militares entraron en acción, asegurándose de que no solo se repararan los hoteles sino también las carreteras, puentes y aeropuertos necesarios para llegar a ellos. La mayoría de los hoteles y servicios privados de alojamiento de la capital se reabrieron en cuestión de semanas.

Granma informó que los 18 hoteles en Jardín del Rey, un archipiélago turístico frente a las costas al norte de Ciego de Ávila y Camagüey, están abiertos, al igual que el puerto deportivo y el delfinario de Cayo Guillermo, cuyos seis delfines fueron transportados a un lugar seguro en Cienfuegos cuando los vientos de 160 millas por hora llegaron a la costa norte. Granma informó que 7,400 de los 8,028 hoteles en el archipiélago están listos para los huéspedes.

Un turista de Oshawa, Canadá, que publicó una reseña en TripAdvisor después de una visita reciente al complejo Pullman Cayo Coco, informó que “se reconstruyeron los edificios (...) no hay indicios de la tormenta. Hubo algunos daños al terreno aún evidentes, pero los encargados del mantenimiento estaban ocupados sembrando nuevas plantas”.

Otro huésped canadiense que visitó el lugar durante la Navidad le dio al complejo una calificación sobresaliente, pero dijo que la mayoría de las máquinas en el gimnasio no se podían usar debido al daño causado por el huracán.

Otros huéspedes se quejaron de los árboles caídos y la falta de variedad en las frutas y verduras que se sirven en los hoteles de Jardines del Rey.

Los huéspedes en los centros turísticos costeros cubanos tienden a ser canadienses y europeos porque la ley de Estados Unidos no permite viajar a la isla a los estadounidenses cuyo único propósito es el turismo. Los viajeros estadounidenses tienden a quedarse en La Habana y otras ciudades cubanas, donde es más fácil participar en los viajes e intercambios con los cubanos que exige la ley de Estados Unidos.

A pesar de perder semanas en septiembre y octubre mientras la industria del turismo se arreglaba después de Irma, el gobierno cubano dijo haber recibido un número récord de estadounidenses en el 2017.

Cuba informó que 619,523 viajeros estadounidenses visitaron la isla en el 2017, más del doble de la cifra del 2016, y los cubanoamericanos añadieron otras 453,905 visitas. A pesar del récord, esos números comenzaron a desacelerarse en los últimos meses del año después de que la administración Trump emitiera nuevas regulaciones comerciales y de viaje más restrictivas, y el Departamento de Estado emitió una advertencia de viaje para Cuba.

Siga a Mimi Whitefield en Twitter: @HeraldMimi.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de enero de 2018, 0:13 p. m. with the headline "Meses después del paso de Irma Cuba enfrenta crítica escasez de viviendas."

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