Cuba

Primo de esposa de Fidel Castro es fugitivo en Costa Rica por deudas de pensión alimentaria


De 70 años y necesitado de un bastón para caminar, Jorge Pita y Soto del Valle es cubano de nacimiento y nacionalizado estadounidense.
De 70 años y necesitado de un bastón para caminar, Jorge Pita y Soto del Valle es cubano de nacimiento y nacionalizado estadounidense. Foto de cortesía

Por línea materna, es primo segundo de Delia Soto del Valle, esposa del ex gobernante cubano Fidel Castro. Por decisión de sus progenitores, y como parte de la “Operación Pedro Pan” que sacó de Cuba a más de 14,000 menores para impedir su adoctrinamiento comunista, en abril de 1962 fue enviado en avión de La Habana a Estados Unidos. Por convicción personal, se enlistó en el ejército estadounidense y combatió de 1967 a 1969 en Vietnam. Por amor, se casó en 1970 con una venezolana sobrina de Carlos Andrés Pérez, el fallecido ex presidente de Venezuela.

Por su trabajo en administración de negocios, finanzas y mercadeo, se vinculó a artistas como los cubanoamericanos Gloria y Emilio Estefan, el español Julio Iglesias y el brasileño Roberto Carlos.

Por avatares de la vida, hoy vive en la clandestinidad en Costa Rica y huye a diario de una persecución policial, porque adeuda unos $42,000 a su segunda esposa por la pensión alimentaria que debe entregar a ella y a su hija, mientras el débito sigue creciendo.

De 70 años y necesitado de un bastón para caminar, Jorge Pita y Soto del Valle, cubano de nacimiento y nacionalizado estadounidense, está harto de moverse por las principales ciudades del sur y del oeste de territorio costarricense, con sigilo pero con desasosiego, para buscar refugio momentáneo en casas de amistades.

Por eso, cada vez que escucha una sirena, reacciona con temor y recuerda que es un fugitivo en Costa Rica, tras permanecer encarcelado en dos periodos en La Reforma, el principal presidio costarricense, junto a narcotraficantes, asesinos, ladrones y otros delincuentes. Primero estuvo preso 48 días en febrero y marzo del 2014 y luego seis meses, de octubre del 2014 a abril del 2015.

“Cuando oigo una sirena, enseguida me pongo muy nervioso, intranquilo”, dijo Pita a el Nuevo Herald. “Me trato de esconder: vivo con mucha angustia, ansiedad, entre amigos pero huyendo”, afirmó, al mencionar comunidades del litoral costarricense sobre el Océano Pacífico en las que se oculta. “Vengo a San José (la capital) de vez en cuando, pero me mantengo entre amigos que me dan casa y comida. Evito salir a la calle. Cuando veo a un policía, o cruzo la calle o me oculto en algún lugar para no llamar la atención”.

Tras enviudar en el 2004 de su primera esposa, la venezolana Belén Margarita Pérez Rodríguez, se casó en el 2006 en Caracas con la también venezolana Elizabeth María Oriol, de quien se separó en julio de 2013 en Costa Rica. La pareja, cuya única hija, Alexia Raquel, nació en el 2007 en Costa Rica tras un proceso de fertilización “in-vitro”, vivió en suelo costarricense del 2006 al 2008 y después de establecerse temporalmente en Miami y Barcelona, retornó a esta nación centroamericana en el 2011.

LA SEPARACIÓN

Pita se separó en julio de 2013 de Oriol, quien un mes después presentó una demanda ante el Juzgado de Pensión Alimentaria de Santa Ana, municipio en el oeste de San José, para reclamar un pago mensual de aproximadamente $15,000 al mes. El juzgado fijó primero una pensión provisional de unos $7,500 y luego de una apelación, la estableció en unos $6,900, monto en el que se mantiene pese a los reiterados reclamos.

A inicios del 2014, y como parte del litigio, sus automóviles y otros bienes, cuentas bancarias y empresas le fueron embargados y se quedó sin fuente de recursos económicos. Sin trabajo, buscado por la policía y desesperado por la ausencia de su hija, Pita está atrapado en un círculo vicioso.

La legislación costarricense puntualiza que el periodo máximo de prisión por morosidad en la pensión alimentaria es de seis meses. No obstante, si la persona tampoco paga, al siguiente mes vuelve a ser encarcelado.

“Estoy con una angustia increíble, una incertidumbre, me han quitado todos mis bienes”, narró Pita. “El peor sufrimiento tampoco es haber perdido mis propiedades, es que no me dejan ver a mi hija” desde octubre del 2013.

Sin éxito, el Nuevo Herald intentó obtener una versión sobre estos hechos por parte de Oriol por medio de su abogado, Gustavo Koutsouris Canales. Insistentes llamados a la oficina de Koutsouris nunca fueron respondidos.

La deuda de Pita ya es mayor a los $42,000, ya que no ha podido pagar desde febrero del 2014. Pero la ley costarricense determina que el apremio corporal solo se puede pedir por los seis meses inmediatos anteriores.

Durante su primer encarcelamiento, Pita conoció en prisión a un indígena costarricense originario de una zona del sureste de Costa Rica. Al salir de la cárcel, se refugió en esa región en la casa de los parientes del hombre, pero “algún sapo me delató” y fue descubierto en ese escondite por la policía y encarcelado por seis meses.

“Don Jorge es un adulto mayor, enfermo, despojado de sus bienes y está en una situación de vulnerabilidad que nuestro sistema judicial tampoco está abordando de manera adecuada”, adujo el abogado costarricense Arselio Hernández, defensor de Pita, en declaraciones a el Nuevo Herald.

La entrevista con Pita se realizó en el despacho de Hernández, quien recordó que cuando su cliente cumpla 71 años, la ley le dejará exento de la amenaza de cárcel. Pero mientras tanto, el acoso persiste.

Luego de contar que en La Reforma sufrió una lesión en el oído porque se le introdujo una cucaracha, afirmó: “No quiero volver a prisión”.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de mayo de 2015, 7:40 p. m. with the headline "Primo de esposa de Fidel Castro es fugitivo en Costa Rica por deudas de pensión alimentaria."

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