Puerto Obaldía, puerta a Centroamérica de cubanos en busca del sueño americano
Ataviado con una camiseta y un pantalón de baño, el cubano José González camina bajo una humedad insoportable por las rudimentarias calles de Puerto Obaldía, una pequeña localidad selvática en el caribe panameño fronteriza con Colombia, donde espera retomar su larga travesía hacia Estados Unidos.
González, un informático de 25 años de Santa Clara, donde está enterrado el mítico Ernesto “Che” Guevara, decidió abandonar su país en busca del “sueño americano”.
Diecisiete veces en los últimos diez años ha intentado salir de Cuba, sin éxito. Ahora busca llegar a Estados Unidos a través de una ruta muy larga pero relativamente nueva y menos conocida que la de los balseros que cruzan el estrecho de La Florida.
Si logra culminar el viaje, habrá pasado por ocho países: Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México.
“Voy a Miami a trabajar, para ayudar a mi familia en Cuba para que tenga un mejor futuro. Creo que ese es el sueño de todo cubano”, dice González a la AFP.
Como él, 4.129 cubanos han pasado entre enero y abril de 2015 por Puerto Obaldía, y otros 114 por otras zonas selváticas, según el Servicio de Migración de Panamá.
En el viaje invierten hasta 10.000 dólares, incluyendo el pago a traficantes de personas y el soborno a policías.
La ruta inicia en Ecuador, país al que llegan en vuelo directo desde La Habana y al que desde hace un año pueden ingresar libremente y permanecer 90 días.
De allí pasan clandestinamente a Colombia, país tan exigente con los cubanos en materia migratoria que requiere incluso visa de tránsito.
“Cada vez que entras en Colombia te roban, te estafan y te maltratan. En el camino nos raptaron, nos tuvieron en una casa que no nos dejaban hablar con nadie y se llevaron mi dinero”, relata José Sosa, quien llegó herido a Panamá.
Los cubanos bordean toda la costa del Pacífico colombiano hacia el norte, para pasar al caribeño Golfo de Urabá. En viejas embarcaciones desde Turbo o Necoclí (Colombia) llegan hasta Capurganá, en la frontera con Panamá.
“Hubo un momento que la lancha se estaba partiendo con un mar muy picado. No hicieron ni real caso y le dieron más duro. Pensé que en esas dos horas me iba a morir. Cuando llegamos al final, preguntaron, ¿estamos todos?”, rememora González.
Migración Colombia ha detectado alrededor de 1.600 migrantes irregulares este año, en su mayoría de nacionalidad cubana, indicó una fuente de ese organismo a la AFP.
Pero los que arriban a Capurganá están ya cerca del oasis. A través de trochas pasan a La Miel, el primer poblado panameño, donde se entregan al Servicio Nacional de Fronteras (Senafront).
Los agentes policiales, que nunca detienen a los cubanos pese a entrar de manera irregular en Panamá, a veces les dan comida, asistencia médica a los que llegan heridos y a algunos hasta les permiten dormir en el cuartel.
“La atención en Panamá es de las mejores. Desde que llegas no te faltan al respeto, te atienden super bien, te llevan al médico si vienes estropeado, te toman una foto y te dicen que puedes andar por el pueblo”, refiere González.
Las autoridades migratorias les conceden un salvoconducto para estar tres días en el país, tiempo suficiente para alcanzar la frontera con Costa Rica y seguir su periplo.
Allí comenzará un viaje muy peligroso y más conocido, que dese hace años transitan miles de centroamericanos y cuyo último tramo es el difícil paso por México.
Libán Castro, quien era cocinero en un restaurante de La Habana, desconfía de los coyotes por lo que ha escuchado, pero sabe que depende de ellos. “México, todo el mundo me ha dicho que no me atreva a cruzarlo solo”, admitió.
La mayoría viaja con lo imprescindible en una mochila, donde no faltan fotos familiares. Muchos no conocen la ducha por días porque las pensiones están llenas, aunque algunos vecinos de Puerto Obaldía alquilan sus casas con piso de tierra.
“Desde el primer día he tenido miedo. La travesía nunca la imaginé que fuera así porque nunca me dijeron la realidad”, comenta a la AFP Adriana Ruíz, que viaja junto a su novio.
Pero González está ilusionado: “En Miami me espera mi padre con un Cadillac de 2005”, dice orgulloso.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de mayo de 2015, 11:28 a. m. with the headline "Puerto Obaldía, puerta a Centroamérica de cubanos en busca del sueño americano."