Cuba

Estos cubanoamericanos escucharon los comentarios de Bernie Sanders sobre Castro. No se ofendieron

Cuando Sergio Rodríguez Sr., un ex preso político cubano de 78 años, escuchó al candidato presidencial Bernie Sanders afirmar que es “simplemente injusto decir que todo fue malo” con la revolución de Fidel Castro, su reacción no fue indignarse.

En cambio, pensó que Sanders, el candidato que apoya en la elección presidencial de 2020, tenía razón.

“Lo que dijo Bernie en este caso fue verídico”, dijo. “La clase desposeída de Cuba de la que yo vengo a principios de la revolución tuvo muchas ventajas”.

Para Rodríguez, las críticas a Sanders por parte de muchos de sus compatriotas y de legisladores locales equivalen a una postura política “oportunista”.

“No me sorprendieron para nada los comentarios que hicieron”, dijo. “Se trata de una generación de cubanos vieja, vieja como yo, que se instaló en Miami mayormente y que tienen otra mentalidad, completamente distinta. No evolucionan”.

Rodríguez entiende que es inusual —dado que más del 75 por ciento de los adultos mayores cubanoamericanos son republicanos— que alguien como él respalde a Sanders. De hecho, dice que recientemente tuvo una discusión con un amigo después de haberle confesado su apoyo al senador de Vermont y a los comentarios hechos en “60 Minutes”.

Pero Rodríguez dice que no está interesado en recibir lecciones sobre los peligros del comunismo autoritario.

“Yo estuve allí encerrado por luchar contra el comunismo”, dijo.

Cuando era muy joven en Cuba, Rodríguez se unió al Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), que buscaba luchar contra el comunismo y restaurar la democracia en la isla. El grupo no fue exitoso. Rodríguez fue capturado, acusado de conspiración y terminó pasando 17 años en la cárcel en Cuba. Recuperó su libertad y llegó a Miami a principios del año 1980, después de que maniobras diplomáticas del gobierno del ex presidente Jimmy Carter ayudaran a acelerar la liberación de más de 3,000 prisioneros políticos.

El hijo de 34 años de Rodríguez, que también se llama Sergio y que también apoya a Sanders, dice que está orgulloso de la capacidad de su padre de reconocer tanto los aspectos negativos como los más positivos del legado de Castro, a pesar del trauma con el que sigue lidiando como ex prisionero.

“Mi padre realmente perdió su libertad”, dijo Sergio. “Pero incluso él no tiene esa reacción emocional, esa mente cerrada que la mayoría de la comunidad cubana en el exilio tiene [cuando se trata de la política estadounidense sobre Cuba]. Obviamente no apoya a Castro, pero aún así nunca pudo encajar en la comunidad cubanoamericana aquí. (...) Tiene una perspectiva matizada y no cargada de emoción. Es capaz de reconocer algo del bien que surgió de la revolución cubana“.

Según Sergio, una perspectiva matizada es precisamente lo que Bernie Sanders exhibió durante su entrevista en “60 Minutes”.

“Pensé que era sentido común. No me ofendí en absoluto, porque hizo la clara distinción de que Castro y su régimen violaron los derechos humanos, y que no hay libertad en Cuba, ni libertad de expresión. Pero mucha gente salió de la pobreza extrema y pudo comer, aprender a leer e ir a la escuela”, dijo.

“No es en blanco y negro. Hay mucho gris “.

Fue el tema de la lectura y, específicamente, el elogio de Sanders a un programa de alfabetización de más de 50 años que provocó la controversia.

“Cuando Fidel Castro llegó al cargo, ¿saben lo que hizo? Creó un programa de alfabetización masivo ”, dijo el senador de Vermont. “¿Acaso eso es algo malo? ¿Aunque Fidel Castro lo haya hecho?”

Los comentarios llevaron a una examinación del legado del programa de alfabetización. Los encargados de verificar los datos sostuvieron que la iniciativa, que fue llevada a cabo por cientos de miles de jóvenes maestros voluntarios, ayudó a reducir al 3.9% la tasa de analfabetismo en Cuba en 1961, cuando en 1959 era de 23.6%. Los críticos señalaron que los materiales usados en la enseñanza estaban repletos de propaganda gubernamental.

Para Andy Vila, un estudiante de FIU que se mudó a los Estados Unidos desde Cuba en 2004, el tema “es bastante personal”.

“Crecí con las historias de mis abuelas que son maestras y que estuvieron involucradas en el programa de alfabetización”, dijo. Su trabajo “ayudó a educar a la gente pobre en Cuba que no sabían leer (...) saber eso me hace feliz y me llena de orgullo”.

Vila dice que no se identifica con los ofendidos por los comentarios de Sanders.

“Entiendo que muchos piensan que todos los cubanos se están volviendo locos por esto, pero para aquellos de nosotros que somos inmigrantes recientes, y para aquellos de nosotros que éramos pobres antes de la revolución, no miramos la situación de la misma manera”, dijo. “No apoyariamos a Bernie si fuera un socialista autoritario, pero esa no es su posición. Para mi familia, él solo estaba hablando del programa de alfabetización, no estaba hablando de las cosas malas que Castro hizo, algo que ya ha denunciado”.

En un comunicado, la campaña de Sanders rechazó la idea que los comentarios del senador en “60 Minutes” podrían considerarse un elogio para Castro.

“Sen. Sanders ha criticado clara y sistemáticamente el autoritarismo de Fidel Castro y ha condenado sus abusos contra los derechos humanos. Él simplemente se hizo eco del reconocimiento del presidente Obama al hecho de que Cuba tuvo ciertos progresos, especialmente en el tema de la educación”, dijo el director de comunicaciones de Sanders, Mike Casca.

Sergio Rodriguez Sr. (a la derecha) con su hijo Sergio. El duo apoya a Bernie Sanders en la primaria presidencial demócrata en 2020.
Sergio Rodriguez Sr. (a la derecha) con su hijo Sergio. El duo apoya a Bernie Sanders en la primaria presidencial demócrata en 2020. Courtesy of the Rodriguez family.

HACIENDO POLÍTICA CON EL TRAUMA

Al igual que Rodríguez, el abuelo de Carlos Calzadilla-Palacio también fue prisionero político en los años 60 en Cuba, pasando tres meses en la cárcel cuando era adolescente por haber repartido folletos críticos del gobierno de Castro.

Ahora en su último año en el John Jay College de Nueva York, Calzadilla-Palacio creció en Miami con sus padres, quienes abandonaron Cuba a principios de la década de 1990. Como partidario de Bernie Sanders, Calzadilla-Palacio está en desacuerdo con la mordaz respuesta que han recibido los comentarios del senador, una posición que desarrolló en un artículo de opinión en el sitio digital Latino Rebels.

“Parece que la mayoría de las personas que hablan sobre este tema en los medios no son cubanoamericanos y la mayoría de estos políticos no son cubanoamericanos. Simplemente no tienen una conexión personal con el asunto. Están hablando por nosotros”, dijo.

Calzadilla-Palacio dijo que invocar el sufrimiento de los presos políticos y las características autoritarias del gobierno de Castro para criticar a Sanders le pareció “realmente hiriente (...) y tan poco sincero”.

“Se siente como que la gente está usando el sufrimiento de mi abuelo, usando a la comunidad cubanoamericana para su propia agenda política”. Al conocer la experiencia de su abuelo, Calzadilla-Palacio dice que nunca apoyaría a un candidato que entorpecería el proceso democrático y señala que Sanders ha condenado el autoritarismo “una y otra vez”.

“Ese es mi compromiso con la democracia, escuchar las historias de mi abuelo y aprender de ellas que lo importante es proteger los derechos políticos y civiles. Por eso duele cuando la gente usa ese dolor con fines políticos“.

Añadió: “Tenemos que entender y darnos cuenta de que Bernie no es Castro y que es ridículo hacer esa comparación”.

CONVERSACIONES EN FAMILIAS CUBANOAMERICANAS

Cuando Gabriel Hernández, de 21 años, estudiante de la Universidad Estatal de Mississippi, escuchó la entrevista de “60 Minutes” de Sanders, supo que los comentarios del senador iban a irritar a sus parientes cubanoamericanos.

“Mi primer pensamiento fue: ‘¿Qué locura va a causar esto en mi familia?’”

“Para que te hagas una idea, recientemente me vinieron a visitar algunos miembros de mi familia cubana y unos de los primeros temas de conversación fue la elección de 2020”, dijo. “Asumieron que votaría por Donald Trump como ellos. Y fui honesto sobre mi apoyo a Bernie Sanders y eso no salió bien. Básicamente lo interpretaron como una bofetada”.

Para Hernández, el alboroto sobre los comentarios acerca de Cuba, y las posteriores comparaciones que los críticos trazaron entre las ideologías políticas de Sanders y Castro, fue una oportunidad para comenzar una conversación sobre una palabra profundamente vilipendiada en su familia: el socialismo.

“Me han hablado sobre el socialismo desde que era un niño, pero nunca tuvimos un diálogo profundo al respecto. Así que me alegré de que esto finalmente se mencionara en público”, dijo. “Antes, era como el elefante en la sala”.

La cuestión es que se hace una asociación automática entre socialismo y autoritarismo.

“Es casi como si hubiera tenido que evitar la palabra. Solía pensar que si explicaba bien las distinciones entre socialismo y socialismo democrático y comunismo, estarían más abiertos al tema”, dijo Hernández. “Pero todavía igualan al socialismo con un régimen totalitario y autoritario. Y es difícil lograr que se arme una conversación”.

Calzadilla-Palacio sabe de primera mano lo difícil que es cerrar las brechas generacionales dentro de las familias cubanoamericanas, especialmente cuando los puntos de vista políticos de los familiares mayores, como él y Hernández reconocen rápidamente, están basados en recuerdos traumáticos.

“Puedes preguntarle a cualquier joven cubanoamericano que creció en Florida, el problema con Castro y Cuba es algo que obviamente es inevitable. Mencionas cualquier reforma social o cualquier idea y la reacción es ‘Oh, eso es comunismo, eso es comunismo’”, dijo. “Como jóvenes cubanoamericanos, entendemos que cuando alguien como Bernie habla del socialismo democrático, está hablando de un estado benefactor democrático. No se trata del espeluznante comunismo de Castro. ... Y creo que nuestra perspectiva es compartida por mucha gente, pero no se nos escucha“.

A medida que aumentan las preocupaciones sobre la capacidad de Sanders de ganarse a los votantes hispanos, incluidos los cubanoamericanos, en todo el estado de Florida, Calzadilla-Palacio sostiene que hay una diversidad política subestimada en su comunidad.

“Creo que es muy importante reconocer que los cubanoamericanos no son monolíticos. Muchos de nosotros tenemos nuestros propios puntos de vista políticos y no están formados únicamente por el monstruo rojo, por esta mentalidad de la guerra fría”, dijo.

Al igual que Hernández, Calzadilla-Palacio cree que toda la atención que recibieron los recientes comentarios de Sanders sobre Cuba podría ayudar a allanar el camino para una discusión política más abierta.

“Ya veremos. Esto ya está comenzando a cambiar un poco la conversación y espero que pueda afectar el discurso tanto como sea posible”, dijo. “Muchos jóvenes en la comunidad cubanoamericana temen hablar de esta manera por miedo a ser etiquetados como comunistas y ya no podemos tener miedo a eso. Necesitamos defender lo que creemos”.

Según Vila, estudiante de FIU, hay otro tema al que se le debe prestar atención: las divisiones raciales y de clase dentro del electorado cubanoamericano.

“No es solo una división generacional. Muchos de los cubanos que están aquí dicen que los cubanos que vienen ahora no son igual que ellos. Básicamente, lo que creo que están tratando de decir es que los cubanos que vienen aquí ahora son de clase más baja”, dijo Vila. “La diáspora cubana es diversa y continúa cambiando cada año”.

Para Rodríguez, el ex preso político de 78 años, existe una característica similar en su oposición a Castro y su apoyo a Sanders.

“Yo pertenecí a un movimiento anti-castrista. En aquel entonces nadamos contra la corriente porque era indiscutible que los comunistas tenían un arraigo fuerte en la población. Y ahora sigo nadando contra la corriente con Sanders“, dijo. “Es así, mi amigo”.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de marzo de 2020, 8:00 a. m. with the headline "Estos cubanoamericanos escucharon los comentarios de Bernie Sanders sobre Castro. No se ofendieron."

Lautaro Grinspan
Miami Herald
Lautaro Grinspan is a bilingual reporter at the Miami Herald and el Nuevo Herald. He is also a Report for America corps member. Lautaro Grinspan es un periodista bilingüe de el Nuevo Herald y del Miami Herald, así como miembro de Report for America.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA