Cuba

Informe: Ex director de campaña de Trump viajó a Cuba a reunirse con “hijo de Castro”

A principios de enero de 2017, cuando el gobierno cubano buscaba información sobre el recién electo presidente Donald Trump, su ex director de campaña Paul Manafort viajó a la isla para supuestamente reunirse con el “hijo de Castro”, según un informe del Senado.

De acuerdo con el recién publicado reporte del Comité de Inteligencia del Senado sobre la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales del 2016, Manafort dijo al FBI que la reunión fue organizada por Brad Zackson, quien fuera el agente exclusivo de las propiedades del difunto padre de Trump, Fred Trump.

Manafort dejó la campaña de Trump en agosto del 2016, sumido en un escándalo por su trabajo encubierto como cabildero de un partido político pro-ruso en Ucrania. Como resultado de la investigación judicial llevada a cabo por Robert Mueller sobre los vínculos de la campaña de Trump con Rusia, Manafort fue sentenciado a más de siete años de cárcel por fraude fiscal y bancario. Actualmente, está cumpliendo su condena en prisión domiciliaria.

Pero a principios de enero del 2017, Manafort aún no sabía que estaba siendo investigado por el FBI.

Apenas unos días antes de la inauguración de Trump como presidente, el 15 de enero del 2017, Manafort contactó a Kathleen T. McFarland, a punto de ser confirmada como asesora adjunta de seguridad nacional en la nueva administración, indica el informe de Mueller.

“Tengo información importante que quiero compartir que recogí en mi viajes durante el último mes,” escribió Manafort, quien le dijo al FBI que el correo electrónico, nunca contestado por McFarland, tenía que ver con Cuba.

El informe del Senado agrega que según declaraciones de Manafort al FBI, el correo estaba relacionado “con un esfuerzo que Manafort emprendió con Brad Zackson, quien había organizado una reunión entre Manafort y ‘el hijo de Castro’ en La Habana”. El informe hace referencia a una fuente que aparece tachada en el documento “que muestra a Manafort y Zackson en la misma reserva de vuelo a La Habana”.

Una frase del informe de Mueller ofrece el único detalle sobre la posible fecha del viaje: “El 8 de enero de 2017, horas después de regresar a Estados Unidos de un viaje a Cuba, Manafort voló a Madrid, España”.

No queda claro si el encuentro con uno de los Castro tuvo lugar ni cuáles fueron las intenciones de Manafort al viajar a un país bajo un embargo estadounidense. Ni los abogados de Manafort ni Zackson contestaron a preguntas enviadas por el Miami Herald. Pero el reporte de Mueller señala que Manafort le dijo al FBI que tras la victoria de Trump, prefirió no aceptar un trabajo en el nuevo gobierno y “monetizar su posición en la campaña para generar negocios dada su familiaridad y relación con Trump”.

“Manafort parecía seguir ese plan, mientras viajaba al Medio Oriente, Cuba, Corea del Sur, Japón y China y se le pagó para explicar lo que implicaría una presidencia de Trump,” añade el informe.

El momento parece haber sido propicio para el viaje, pues tras la elección de Trump, y preocupados por cómo quedaría el frágil deshielo promovido por Barack Obama, los funcionarios cubanos comenzaron a comunicarse discretamente con sus contactos en Estados Unidos para comprender qué podría hacer el nuevo presidente en relación a Cuba y cómo llegar hasta él.

El reporte del Comité de Inteligencia no aclara la identidad del “hijo de Castro”, pero es probable que se trate del coronel Alejandro Castro Espín, el hijo del ex gobernante Raúl Castro. Castro Espín estuvo a cargo de las negociaciones secretas con la administración de Obama para intercambiar presos y restablecer las relaciones diplomáticas.

El coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, expresa sus condolencias a su primo Antonio Castro Soto del Valle, hijo de Fidel Castro, en la Plaza de la Revolución en La Habana, el 28 de noviembre de 2016, después de la muerte de Fidel.
El coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, expresa sus condolencias a su primo Antonio Castro Soto del Valle, hijo de Fidel Castro, en la Plaza de la Revolución en La Habana, el 28 de noviembre de 2016, después de la muerte de Fidel. STR AFP/Getty Images

Los hijos de Fidel Castro, fallecido en 2016, no tienen tanta influencia política, aunque Antonio Castro es conocido por su estilo de vida lujoso y conexiones con el extranjero.

A fines de 2016, Castro Espín parecía ser el hombre con el que los estadounidenses debían hablar. Su padre, Raúl Castro, lo había puesto al frente de una nebulosa Comisión de Defensa y Seguridad Nacional como cobertura para los diálogos secretos y desde la que controlaba los servicios de contrainteligencia cubanos. Pese a su retórica pública “anti imperialista”, Castro-Espín había incluso cenado cerdo asado en La Habana con el entonces director de la Agencia Central de Inteligencia, John O. Brennan, quien viajó a Cuba en el 2015, según un reportaje publicado en The New Yorker.

Pero tras el escándalo de los supuestos ataques a diplomáticos estadounidenses en La Habana, Castro Espín desapareció de la vida pública y la Comisión parece haber sido desmantelada. Los incidentes, que provocaron múltiples trastornos de salud a una veintena de agentes de inteligencia, diplomáticos y sus familiares, comenzaron después de la elección de Trump en noviembre del 2016.

Se desconoce si Manafort quería que el gobierno de la isla le pagara para trabajar como su intermediario o cerrar un trato de bienes raíces, como sugiere la presencia de Zackson, a pesar de las prohibiciones del embargo.

Esto último no sería del todo sorprendente. Incluso el presidente Trump, quien ha desmantelado la política de acercamiento a Cuba desde la Casa Blanca, exploró anteriormente oportunidades comerciales en la isla caribeña.

Jason Greenblatt, el vicepresidente ejecutivo y jefe del equipo legal de Trump Organization, y quien luego se convirtió en asesor especial de Trump en la Casa Blanca, viajó a Cuba entre el 2012 y el 2013 para estudiar la posibilidad de construir un campo de golf, según reportó Bloomberg. Un correo obtenido por el Nuevo Herald indicó que el Ministerio de Turismo de Cuba invitó a Greenblatt a la Feria Internacional de La Habana 2016, celebrada en octubre de ese año.

Y según Miguel Fluxà, director ejecutivo del Grupo Iberostar, una importante cadena española que gestiona varios hoteles en Cuba, la Organización Trump estaba estudiando la posibilidad de establecer hoteles en la isla mientras Trump era candidato presidencial en 2016.

Después de que el Nuevo Herald publicara esta historia, la campaña de Biden emitió una declaración condenando a Trump y a “su círculo íntimo” por “ponerse ellos en primer lugar”.

“Esta noticia es inquietante, pero no sorprendente. A Donald Trump y sus compinches les encanta hablar duro cuando se trata de Cuba y otras dictaduras, sin dejar de participar en la corrupción, la hipocresía y, sobre todo, la voluntad de anteponer el beneficio personal a los intereses nacionales de Estados Unidos ”, dijo la campaña. “No se deje engañar, a la Administración Trump no le importa responsabilizar a los regímenes cubano o venezolano, y no están tratando de mejorar las cosas para los cubanos o venezolanos, solo quieren aprovechar la situación para fines personales y ganancia política“.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2020, 1:49 p. m. with the headline "Informe: Ex director de campaña de Trump viajó a Cuba a reunirse con “hijo de Castro”."

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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