Cuba

Cuba permite sacrificar una de cada tres reses, pero hay condiciones

Cuba permitirá a partir de mayo el sacrificio y la venta de una de cada tres vacas si el campesino logra que el ganado crezca, anunció el ministro de agricultura, Ydael Pérez Brito.

“Si crece en tres, mata uno; si aumenta en seis, mata dos, si creció en nueve, mata tres, y así sucesivamente”, explicó el ministro.

Pero “la liberación” de la venta de carne de res, que parece sacada de un manual de la edad media, sólo se podrá dar si el campesino “cumple con el encargo estatal”, dijo el funcionario.

Cuba tiene una economía de corte soviético aunque la crisis del bloque del Este hace 30 años la obligó a realizar algunas aperturas como permitir la inversión privada tutelada por el Estado y entregar tierras en usufructo a los campesinos.

La isla importa cerca de $2,000 millones que pudieran ser producidos en suelo cubano, pero la ineficiencia del monopolio estatal, Acopio, desincentiva a los productores, según economistas y el propio gobierno.

El Estado castiga a algunos de los mejores productores, como fue el caso de un cubanoamericano que se repatrió a la isla y compró cuatro fincas para el desarrollo de la ganadería pero tras un proceso judicial expuesto en televisión nacional se lo quitaron todo.

“Hace falta ser propietario de ganado con tierra, actualizar el control pecuario, alimentar el ganado, darle agua, preocuparse por la reproducción, cuidar el rebaño y que crezca, entonces se puede matar y comercializar la carne de res”, dijo Pérez Brito.

Para vender la carne de res, el productor debe pedir un permiso a la Delegación de la Agricultura de la zona que tiene una semana para responder, pero bajo ningún concepto puede comercializar el producto libremente.

“El productor puede comer carne y darle a la hermana si vive al lado”, dijo Pérez Brito. “Pero lo que no puede es vender en la casa; la parte que vaya a comercializar es en la red especializada aprobada por el Gobierno del municipio”, añadió.

Durante décadas en Cuba ha estado severamente castigado el sacrificio de ganado. El Código Penal contempla sentencias de cuatro a ocho años para quienes maten una vaca y de hasta un año de cárcel para quien compre carne producto de ese sacrificio.

A la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, Cuba tenía más de seis millones de cabezas de ganado, pero el derrumbe de los subsidios soviéticos y el manejo estatal ineficiente ha reducido a la mitad ese número en sesenta años.

A finales de los años 1960, Fidel Castro después de vencer en una sangrienta guerra civil, se concentró en la ganadería. Según el autoproclamado “Ganadero en Jefe”, Cuba produciría más leche que Suiza.

El delirio vacuno de la Revolución llegó a su clímax cuando la vaca Ubre Blanca produjo 109.5 litros de leche en tres ordeños en 1982, entrando en el libro Guinness de los récords. La rumiante, que era tratada con honores, falleció prematuramente. Le fue erigida hasta una estatua de mármol en la Isla de la Juventud. Los sueños de autoabastecerse de leche se fueron con ella.

En 2007, Raúl Castro, sucesor de su hermano en el poder, decía: “Hay que producir leche para que se la pueda tomar todo el que quiera”. En Cuba, este producto, como la mayoría de los de la canasta básica, se encuentra racionado. Los niños pueden recibir leche hasta los siete años y el privilegio se extiende a unos pocos adultos por motivo de enfermedad.

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Esta historia fue publicada originalmente el 29 de abril de 2021, 0:16 p. m. with the headline "Cuba permite sacrificar una de cada tres reses, pero hay condiciones."

Mario J. Pentón
el Nuevo Herald
Cubro asuntos cubanos y locales en el sur de la Florida. Pistas de noticias a mpenton@elnuevoherald.com. También puede buscarme en Facebook y Twitter.
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