Cuba dice que dos de sus vacunas son efectivas contra el COVID-19. Pero, ¿dónde están los datos?
Cuba ha informado que sus vacunas contra el coronavirus Soberana 02 y Abdala, dos de cinco candidatos vacunales, han mostrado un alto índice de eficiencia contra el COVID-19, a medida que la apuesta de la isla por una solución nacional a la pandemia comienza a dar sus frutos.
BioCubaFarma, la compañía farmacéutica estatal, informó el lunes a última hora que la vacuna de tres dosis Abdala tenía un índice de eficacia de 92.28% en la fase III de los ensayos clínicos, mientras que el estatal Instituto Finlay de Vacunas dijo que su Soberana 02 había completado los ensayos de fase III con un índice de eficacia de 62% después de dos de tres inyecciones recomendadas. Las vacunas ya se están administrando incluso antes de recibir la certificación de las autoridades locales, después que un aumento en la cantidad de casos llevó al gobierno a lanzar una intervención de emergencia el mes pasado.
El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel celebró el logro en las redes sociales, elogiando a la comunidad científica de Cuba por su sacrificio ante los desafíos planteados por el embargo estadounidense.
“El éxito de Soberana 02 y Abdala es de ustedes. Hace trece meses pedí a nuestros científicos que nos dieran una respuesta soberana al COVID-19. No nos dieron una, nos dieron cinco. Dos ya son vacunas y vamos por más”, escribió en Twitter, agregando el hashtag #CubaSalvaVidas. “Esa victoria solo es comparable al tamaño de nuestros sacrificios”.
Cuba tiene cinco candidatos vacunales en diferentes etapas de los ensayos, ya que optó por producir sus propias vacunas en lugar de verse obligada a competir con los países más ricos por las que se venden en el mercado internacional. Desde el principio, Díaz-Canel dijo que garantizar la soberanía de la nación era el objetivo principal de producir una vacuna de cosecha propia, tanto que el primer candidato se llamó Soberana. Abdala recibió ese nombre en honor a un poema del héroe de la independencia José Martí, y un tercer candidato se llama Mambisa, como se llamó a los insurrectos del siglo XIX en la lucha contra el dominio español.
Aunque la isla tiene una industria biotecnológica establecida y produjo la primera vacuna contra la meningitis B del mundo, por ejemplo, algunos dicen que la politización de su programa de vacunas contra el COVID-19 y la falta de transparencia e información sobre los ensayos son motivo de preocupación. Cuba no ha proporcionado ninguna información sobre sus vacunas a la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar de que Díaz-Canel dijo que la isla vendería sus vacunas a países latinoamericanos. Argentina, México, Venezuela, Bolivia y Vietnam, entre otros países, han expresado interés en comprar vacunas cubanas, e Irán comenzó la producción de Soberana como parte de ensayos clínicos. La isla se comprometió a producir 100 millones de vacunas este año, pero no ha definido un calendario de producción.
“Hay muchas preguntas sin respuesta sobre el programa de vacunas de Cuba, y el hecho de que ni los laboratorios ni el gobierno hayan compartido mucha información hace que me pregunte si estas cifras de eficacia son reales”, dijo Andy Gómez, académico cubano y ex investigador principal del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami.
“Si las vacunas son tan buenas, ¿por qué no compartir los datos con el mundo?” La OMS estableció un sistema de seguimiento de vacunas contra el COVID-19 para recopilar información detallada sobre cada candidato en desarrollo mediante el seguimiento como parte de un esfuerzo de la comunidad científica mundial para compartir datos y facilitar la aprobación a nivel mundial. Cuba aparece en la lista con tres dosis de Soberana, 01, 02 y Plus, y Abdala, pero la tabla de la OMS dice: “A la espera de información sobre estrategia y plazos para su presentación”.
Los detalles sobre los candidatos vacunales que se están probando son escasos en el sistema de registro de ensayos del Ministerio de Salud de Cuba, pero la información proporcionada hasta ahora muestra que todos están basados en proteínas, en la que se usa un tipo de proteína para inducir anticuerpos neutralizantes, básicamente enseñar al sistema inmunológico a combatir el virus.
La tecnología se ha usado previamente en otras vacunas. Son más fáciles y baratas de producir, y eso debe haber sido una consideración clave para la isla, que enfrenta a una grave crisis que está afecta su capacidad para comprar materiales. Tanto la vacuna Soberana como la Abdala requieren tres dosis, pero las autoridades cubanas dijeron que Soberana protege contra casos graves y de muerte después de solo dos dosis.
La tasa de eficacia de 62% de Soberana está por encima del umbral de 50% requerido para la aprobación por parte de las autoridades normativas y agencias de salud de todo el mundo, incluida la OMS. La tasa de 92% de Abdala la haría casi tan efectivo como el 95% de Pfizer-BioNTech durante los ensayos clínicos más avanzados. Pero Abdala requiere tres dosis, y no está claro qué tan rápido Cuba podrá producir las vacunas mientras se apura a inmunizar al menos al 70% de su población para el finales de este verano.
La negativa a comprar otras vacunas para inocular a su población mientras desarrollaba la suya propia puso a Cuba en una posición vulnerable después que reabrió sus fronteras al turismo a fines de noviembre. Hasta entonces, la isla había tenido un desempeño notablemente bueno en el control de la transmisión a través de estrictas medidas de confinamiento y una estrategia de prevención eficiente liderada por su sistema de salud pública. En un país de 11 millones de habitantes, el año pasado se registraron menos de 12,500 casos.
Pero a medida que los turistas comenzaron a llegar de nuevo a la isla a principios de este año, trayendo dinero en efectivo muy necesario y ayudando a reavivar el moribundo sector turístico, también llegaron nuevas y más contagiosas variantes del COVID-19. Cuba enfrenta ahora el peor brote de COVID-19 desde el inicio de la pandemia, con 1,561 nuevos contagios reportados el lunes, la cifra diaria más alta durante la pandemia. Hasta el momento se han confirmado casi 170,000 casos, al tiempo que 1,170 personas han fallecido, según datos del Ministerio de Salud Pública.
Cuba y República Dominicana están impulsando la mayoría de los nuevos casos en el Caribe, y la tasa de infecciones en Cuba se está desacelerando ligeramente en La Habana, donde las autoridades dicen que dos millones de personas han recibido al menos una inyección de una de las vacunas.
La Organización Panamericana de la Salud advirtió que la pandemia no disminuirá si estos países no amplían la vacunación, pero Cuba no ha aceptado donaciones de vacunas que se espera que lleguen a los países de América Latina y el Caribe del Grupo de los Siete. Los líderes de estas naciones ricas han prometido 1,000 millones de dosis de vacunas contra el COVID para los países necesitados de todo el mundo.
“Cuba tiene experiencia en biotecnología, así que esperemos que puedan producir estas vacunas, y esperemos que funcionen’‘, dijo Gómez.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de junio de 2021, 7:00 a. m. with the headline "Cuba dice que dos de sus vacunas son efectivas contra el COVID-19. Pero, ¿dónde están los datos?."