Muere en Miami poeta disidente Raúl Rivero, cronista de una Cuba que oculta el oficialismo
El poeta, periodista independiente, disidente y ex preso político cubano Raúl Rivero falleció este sábado 6 de noviembre en Miami en el Hospital Baptist de Kendall, donde estuvo ingresado desde el viernes por problemas cardiorrespiratorios a consecuencia de un enfisema pulmonar. Tenía 75 años.
Rivero (Morón, Ciego de Ávila, 1945) fue uno de los escritores disidentes más respetados de la isla, firmante de la Carta a los Intelectuales, dirigida a Fidel Castro en 1991, en la que se le pedía al régimen la liberación de los presos de conciencia. Dos años antes había abandonado la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Integrante de las primeras hornadas de periodistas graduados después de 1959, Rivero fue fundador de la revista literaria El Caimán Barbudo en 1966, corresponsal de la agencia Prensa Latina en Moscú, entre 1973 y 1976. A su regreso a Cuba se encargó del servicio de ciencia y cultura de la agencia.
En 1995, fundó la agencia independiente de los medios cubanos Cuba Press, una semilla que germinó en una sólida prensa independiente que hoy reporta desde Cuba lo que ignoran y ocultan los medios oficiales.
En el 2003, durante la llamada Primavera Negra en la que el gobierno impuso largas condenas a 75 disidentes y opositores, Rivero fue condenado a 20 años de prisión acusado de actividades subversivas. Después de pasar año y medio encarcelado enfrentando graves problemas de salud, fue liberado con una licencia extrapenal en noviembre del 2004, gracias a la solidaridad y la presión internacional, especialmente de España, el primer país al que viajó como exiliado.
Ese mismo año, recibió el Premio Mundial de la Libertad de Prensa Unesco - Guillermo Cano.
“En el resurgir del periodismo independiente cubano, Raúl aportó algo muy importante, al retomar la crónica de corta respiración, en la que, con 300 o 400 palabras, te contaba una Habana real, que la gente sabía que existía, y que la prensa y la literatura oficial se encargaban de ocultar”, dijo el periodista y poeta Luis Felipe Rojas, también participante del movimiento de periodistas independientes en la isla.
Rojas, que visitó a Rivero un par de veces en su casa de La Habana y en Miami se lo encontró en tertulias, lo recuerda “enclaustrado en su mundo personal”
Era poco accesible a la gente que él no quería, pero cuando abría esa puerta, el mundo entero entraba a su vida, tanto en Cuba como aquí”, dijo Rojas.
El salto de Rivero de las editoriales controladas por el oficialismo a escribir de frente y al mismo tiempo “mantener ese aliento de la poesía y seguir comprometido con lo que pensaba lo salvan de todo lo demás”, dijo Rojas, apuntando que aunque no era de la generación de Rivero, la poesía estableció un puente entre ellos.
“Hoy tengo que tomarme un Cuba Libre por Raúl, que se fue sin ver a Cuba Libre”, dijo Rojas.
Rivero, que fue columnista de El Nuevo Herald, mostró su confianza en los disidentes, opositores y periodistas que luchan en la isla. Aun muchos están encarcelados después de las protestas del 11 de julio en la isla, y los que siguen en la calle, son perseguidos constantemente por la policía política.
“Los hombres y mujeres que trabajan por la libertad dentro de la isla no integran una tribu de guerreros sin ideas que aman la violencia. Han demostrado que pueden tener y tienen respeto por las ilusiones de cambio que albergue cualquier otro compatriota viva donde viva”, dijo Rivero en una columna titulada Los que tocan la tierra.
Junto al escritor Jesús Díaz, fallecido en Madrid en el 2002, fundó la revista Encuentro de la Cultura Cubana, en 1996, y el diario digital Encuentro en la red, en el 2000, el núcleo de donde se desgajó el periódico en línea Diario de Cuba.
“Estuvo en Diario de Cuba incluso antes de su nacimiento. Participó de su diseño, de la idea. Nada lo entusiasmaba más que el periodismo y la poesía”, dijo el director de la publicación, Pablo Díaz Espí.
A su salida de Cuba, Rivero trabajó como colaborador en el periódico El Mundo, de España. Vivió en ese país una década y luego se estableció en Miami.
A Rivero lo sobreviven su esposa Blanca Reyes, una de las fundadoras de las Damas de Blanco, y sus hijas Cristina, Yenny y la actriz María Karla “Maka” Rivero Veloz, esta última hija de la actriz Coralita Veloz.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de noviembre de 2021, 1:38 p. m..