Performance de Hamlet Lavastida en Miami: los billetes que no pudieron llegar a la calle en Cuba
En julio el artista cubano Hamlet Lavastida estaba preso en Villa Marista, el cuartel de la policía política en La Habana, encerrado en una celda de 2 x 2 metros juntos a dos personas más, con la luz encendida las 24 horas del día, sometido a interrogatorios constantes.
Fuera de Cuba, en la Feria ARCO de Madrid, sus colegas del mundo artístico presentaron un performance que pedía su liberación y que se inspiraba en la idea que llevó a Lavastida a la cárcel: poner en circulación en Cuba billetes acuñados con acrónimos y frases relativas al Movimiento San Isidro y a la protesta del 27 de noviembre del 2020, en la que 500 artistas se plantaron frente a la sede del ministerio de Cultura en Cuba exigiendo el respeto a la libertad de expresión.
Hoy Lavastida está en Alemania después del destierro forzado que le impulso el régimen cubano luego de retenerlo tres meses en Villa Marista y revisarle su computadora y chats privados sin probarle ningún delito.
Pero el artista tampoco está libre, está atrapado en un limbo migratorio, sin un estatus legal que le permita salir de Alemania y mucho menos asistir en persona a su performance ‘El billetaje quemando la calle/Bills Burning the Street’, que se presenta en la feria de arte Untitled, en Miami Beach hasta el viernes 3 de diciembre.
Sobre una mesa a la entrada de Untitled están los cuños que resumen casi dos años de disidencia artística en Cuba, los símbolos del Movimiento San Isidro (MSI) y de la protesta del 27 de noviembre (27N), que expusieron en ARCO los artistas Marco Castillo, Leandro Feal, Kiko Faxas y Reynier Leyva Novo “EL Chino Novo” en nombre de Lavastida. Entonces también incluyeron un cuño que pedía su liberación: “Free Hamlet”.
También están en Miami los cuños diseñados por Lavastida desde su destierro en Alemania, que reflejan los acontecimientos derivados de esa protesta de artistas del 27N, que se convirtió en clamor popular con las manifestaciones en toda Cuba el 11 de julio (11J). También hay un cuño con la respuesta del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel a las peticiones de cambio de los cubanos: “La orden de combate está dada”, y otro cuño con una rosa, el símbolo de la marcha popular que el proyecto Archipiélago convocó para el 15 de noviembre y que el régimen sofocó con actos de repudio a activistas y arrestos a los que se vistieron de ropa blanca, incluyendo a menores de edad.
Para Lavastida el performance de Miami es una manera de devolver el gesto de sus colegas artistas que presentaron su caso al mundo cuando estaba preso, y ahora “visibilizar” la situación de otros artistas que están encarcelados en Cuba, como Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, y el rapero Maykel Osorbo, uno de los compositores del tema Patria y Vida, premiado en los Grammy Latinos.
“Es una manera cultural y artística de recordar que en Cuba existen centenares de presos políticos que han pertenecido a estos movimientos artísticos”, dijo Lavastida a el Nuevo Herald vía Zoom desde Berlín, indicando que considera que no solo tiene una “responsabilidad con sus amigos artistas, sino con las personas anónimas encarceladas por marchar el 11 de julio”.
El peligro de ser arrestado al regresar a Cuba
La idea de marcar billetes de alta denominación en Cuba con mensajes para viralizar los nuevos movimientos artísticos disidentes, Lavastida la compartió con colegas artistas en un chat de propuestas para seguir las acciones después de la protesta del 27N. La conversación fue interceptada por la Seguridad del Estado, y su contenido divulgado en una programa de la televisión cubana que conduce el periodista oficialista Humberto López.
A su regreso a Cuba de una residencia en Alemania, en junio, Lavastida fue arrestado en el aeropuerto y conducido a Villa Marista solo por esta idea.
“Ellos lograron muy poco, solo un gran escarmiento para toda la comunidad artística”, dice Reynier Leyva Novo, sobre los resultados de la detención de Lavastida.
“EL Chino Novo”, amigo de la Lavastida desde los 12 años y también uno de los artistas que estuvieron presentes el 27N, analiza que la detención de Lavastida es diferente a la de otros creadores perseguidos y arrestados por la Seguridad del Estado anteriormente, como el poeta Heberto Padilla, cuyo encarcelamiento en Villa Marista en 1971 provocó el rechazo de una parte de la comunidad artística internacional que aun apoyaba al proceso cubano.
“A Hamlet lo meten preso por una idea que no se llegó a consumar, que la proyectó fuera de Cuba. Eso es un escarmiento no para los que están ahí, es un escarmiento para que todo el que está fuera de Cuba sepa, que si entra, que si se pronuncia, que si tiene una actitud o un pronunciamiento político que vaya en contra de la dictadura en Cuba, puede caer en esa situación”, dice Leyva Novo, que el lunes explicaba al público que asistió al performance en la feria Untitled el significado de los cuños y la situación de los artistas y de los derechos fundamentales conculcados en la isla.
“El problema de Hamlet no se queda en el mundo del arte, no se queda cerrado en un performance”, añade Leyva Novo. “Esto habla de todas esas relaciones de los cubanos que están en todas partes del mundo y que tienen, por supuesto, espacio y libertad de expresar lo que quieran, y que las leyes represivas que existen dentro de la isla te pueden tocar una vez que pisen el territorio”.
Para un país como Cuba, que recibe un gran porcentaje de sus ingresos financieros de cubanos que viven fuera de la isla y que regresan a ver a sus familiares, este peligro de ser arrestados a su regreso a la isla por un comentario contra el régimen cubano expresado en un foro público en el exterior va a tener “implicaciones económicas” para el gobierno, señala Leyva Novo.
“Las personas normalmente han sentido miedo de regresar a Cuba después de algún tiempo por “X” motivos. Si ahora, por ejemplo pusiste o compartiste algo en las redes sociales, ellos tiene un motivo real según sus leyes arbitrarias para procesarte”, precisó Leyva Novo.
Decretos que penalizan a artistas en Cuba
La artista, escritora y crítica de arte Coco Fusco, que coordinó con la feria Untitled la presentación del performance en Miami, y que se ocupó de que se imprimieran los nuevos diseños de los cuños hechos por Lavastida, coincide con Leyva Novo en que, en “la larga historia del régimen cubano de reprimir a los artistas e intelectuales”, hay grandes diferencias con el momento presente, sobre todo por la aprobación de leyes que penalizan a la comunidad artística.
“Antes del 2018 se consideraba que los casos de represión se podían reducir a actos de individuos, tal persona hizo esta obra, y entonces, para el resto del sector la actitud era: ‘Bueno, si no hago eso, estará bien’. Después del 2018 con el decreto 349, el decreto 370 y del decreto 35, se criminaliza a un sector completo”, dijo Fusco.
El decreto 349 impide a los artistas realizar actividades en espacios públicos o privados sin la aprobación previa del ministerio de Cultura. El decreto 370 convierte en delito las críticas al régimen en internet y el decreto 35 regula el uso de telecomunicaciones en Cuba, incluyendo el internet y la radio. Los usuarios de telecomunicaciones tienen la obligación de impedir la difusión de “informes o noticias falsas” y no pueden usar estos servicios de manera que afecten “la seguridad colectiva”, “el bienestar general”, “la moralidad pública” o “el respeto al orden público”.
“Cuando se generaliza la represión de tal manera es cuando se politiza toda la comunidad artística, que es lo que ha pasado, se han politizado porque saben que la represión no para en la casa de una sola persona, sino que cubre a todo el mundo”, dijo Fusco, señalando que después del 11 de julio, todos los cubanos son criminales para el estado cubano, incluyendo una persona que salga con camisa blanca de su casa”.
Reinel González es un ejemplo de estos arrestos arbitrarios. El joven de 16 años fue detenido y rapado por salir el 15 de noviembre con ropa blanca, siguiendo la convocatoria que hizo Archipiélago de que los que salieran a manifestarse se vistieran con alguna prenda de este color.
El público interactúa con los billetes marcados
La presencia de los billetes a la entrada de Untitled llamma la atención de quienes llegan a la feria. Hacen preguntas a los artistas y curadores que están poniendo cuños a los billetes. Algunos traen sus billetes, otros piden que se los impriman; conocen el caso de Lavastida, están mas o menos enterados de la situación de Cuba, del Movimiento San Isidro y de las protestas, y otros escuchan las explicaciones de Leyva Novo, Fusco y la crítica de arte Janet Batet, curadora del performance en Miami.
“El performance le da mas visibilidad al nivel de represión que se está viviendo en Cuba ahora mismo porque algunos [de los que se acercan al puesto en la feria] incluso tienen una idea de Cuba como una utopía revolucionaria”, dice Batet, indicando que las personas tienen la opción de guardar como “una reliquia artística” los billetes o ponerlos en circulación.
“Lo importante es que se sepa que en Cuba hay diferentes movimientos artísticos, y también un pueblo que está clamando por la libertad de expresión y la libertad en general, por una Cuba más inclusiva”, puntualiza Batet.
El urbanizador y coleccionista de arte Jorge Pérez es una de las personas que se detiene frente al performance.
“Muestra que los artistas están desesperados por expresarse en un país que no permite la libertad de expresión”, dice Pérez a el Nuevo Herald, comentando que la manera en que el régimen impidió la marcha del 15N permite darse cuenta que “es un estado completamente dominado de cuadra en cuadra, en donde una protesta es imposible”.
Para él, el cuño es un recuerdo del momento tan triste que está pasando Cuba.
Como curadora que trabaja en crypto art, la venezolana Tam Gryn apunta al control de los gobiernos dictatoriales sobre la monetización de la creatividad.
“Una dictadura te puede quitar tus bienes”, dice mostrando su billete. “Si eres un periodista o un artista que tiene algo que decir en contra del gobierno, este te puede quitar tu cuenta de banco, te la puede congelar”, comenta, añadiendo que esta es una de las razones por las que también se interesa por el crypto art como opción para evadir ese control.
El billetaje quemando la calle/Bills Burning the Street, performance de Hamlet Lavastida, Untitled Art Fair, Ocean Dr. y la calle 12, Miami Beach, hasta el viernes 3 de diciembre. Llevar tarjeta de vacunación e identificación para entrar a la Feria.