Cuba

Crece desesperación entre familias de menores presos por protestar el 11 de julio en Cuba

Brandon David Becerra Curbelo enfrenta una sentencia de 18 años bajo cargos de sedición por protestar contra el gobierno el 11 de julio.
Brandon David Becerra Curbelo enfrenta una sentencia de 18 años bajo cargos de sedición por protestar contra el gobierno el 11 de julio. Facebook

Una madre cubana está en huelga de hambre para pedir la liberación de su hijo encarcelado, al tiempo que crece la desesperación entre los familiares de los menores que enfrentan duras sentencias por protestar contra el gobierno el 11 de julio.

Barbara Farrat, madre de Jonathan Torres Farrat, de 17 años, dijo que decidió dejar de comer el sábado “debido a la represión tan grande y el acoso tan grande” que ella y su hijo están enfrentando por parte de agentes de seguridad del Estado.

En una entrevista telefónica con el Herald, Farrat, una paciente con VIH, dijo que tenía dolor de estómago y náuseas, pero que estaba decidida a llegar hasta el final.

“El mensaje que quiero enviar a las autoridades es que liberen a mi hijo, que no acosen más a mi hijo en prisión; mi hijo es menor de edad ”, dijo. “No le tengo miedo a ellos. Yo le tengo miedo a que mi hijo se pudra en una prisión; eso sí me da miedo. No hay forma de callarme“.

Basándose en un tecnicismo de la ley penal cubana que establece la edad legal en 18 años pero permite procesar a los mayores de 16 años, los funcionarios del gobierno han negado el encarcelamiento de menores. Pero al menos 44 adolescentes de entre 14 y 17 años fueron detenidos, y 14 continúan en la cárcel por participar en las protestas antigubernamentales del 11 de julio en la isla, según una lista de detenciones verificadas compilada por la organización de asistencia legal Cubalex con la ayuda de activistas que crearon el grupo Justicia 11J.

Ese número podría ser aún mayor, dijo Farrat. “Públicamente hay 14 menores detenidos, pero con mi hijo, conozco a cinco o seis que no están en las listas. Yo reconozco que muchas madres tienen miedo” de hablar públicamente, dijo, y agregó que agentes de la seguridad del Estado han amenazado a su hijo con una larga condena si ella continúa denunciando su situación en las redes sociales.

Jonathan Torres Farrat.
Jonathan Torres Farrat. Facebook

Se suponía que Torres Farrat estuviera cuidando a su bebé. En cambio, dijo su madre, ha estado encarcelado durante cuatro meses y no ha sido acusado formalmente. Las autoridades han rechazado todas los recursos legales para obtener su liberación. Actualmente se encuentra en una cárcel de menores en La Habana.

Pasaron dos meses hasta que las autoridades penitenciarias le permitieron llevarle la medicina que necesita para un dolencia en el corazón. Su cardiólogo le había dicho que le tomaran la presión arterial dos veces al día. Eso nunca ha sucedido mientras ha estado en la cárcel, agregó Farrat.

El medio de comunicación oficial cubano Cubadebate publicó el lunes una defensa del trato a los menores de edad por parte de la Fiscalía General. Tras las críticas internacionales a la represión de las autoridades contra los manifestantes, el gobierno cubano ha promocionado algunos cambios en el código legal que entrarán en vigor en enero, entre ellos, proporcionar notificación inmediata de las detenciones a los padres y permitir la representación legal desde el inicio del proceso.

Pero no está claro si esos cambios beneficiarán a quienes ya están en la cárcel.

Yanaisy Curbelo, la madre de Brandon David Becerra Curbelo, quien fue detenido una semana después de las protestas del 11 de julio, también denunció varias violaciones al debido proceso con respecto a su caso, incluido un cambio repentino de cargos que significa que ahora enfrenta una sentencia de 18 años bajo acusaciones de sedición.

Becerra estaba estudiando para ser profesor de español. Fue detenido el 16 de julio mientras comía pizza con su hermano menor de 13 años cerca de su casa. Aunque en ese momento Becerra tenía 17 años, cumplió 18 en la cárcel la semana pasada.

“Viene una patrulla con cuatro oficiales, una guaguita [minibus], con 12 o 15 hombres vestidos de civil de la seguridad del estado,” relató Curbelo. “Él estaba oyendo música con sus audífonos y su teléfono. Le arrebataron el teléfono, lo esposaron, lo tiraron contra la patrulla y de ahí lo subieron para la guagua. Y mi niño de trece años es el que viene llorando y me dice lo que le había pasado a su hermano”.

Inicialmente, las autoridades le dijeron a su abogado que Becerra estaba acusado de “desorden público” y “propagación de epidemia”. Su madre pensó que solo lo multarían. Pero unos días antes de una marcha opositora prevista para el 15 de noviembre, agentes de la seguridad del Estado acudieron a la cárcel de menores donde se encuentra recluido en La Habana para decirle que enfrentaba una sentencia de 18 años por sedición. En el código penal de Cuba, la sedición es un delito definido de manera vaga que los fiscales pueden utilizar contra cualquiera que se considere “perturbe el orden socialista”.

Su abogado no fue notificado hasta una semana después.

Becerra, quien contrajo a Covid mientras estaba en prisión, también le dijo a su madre que los agentes de seguridad del estado lo interrogan regularmente y lo presionan para que admita haber tenido un comportamiento violento durante las manifestaciones.

Su madre está preocupada por su estado mental. No se le permitió verlo durante tres meses.

Esta gente están haciendo con estos casos lo que les da la gana”, dijo. “Él lo único que hizo fue gritar‘ Patria y Vida y que Cuba tenía hambre y filmar lo que estaba pasando. Aquí quieren ejemplarizar con los niños”.

Según una lista publicada por Justicia 11J, para esta semana están programados 15 juicios de manifestantes acusados de sedición. Otros 140 también imputados por el mismo delito aún están a la espera de juicio, dijo Salomé García Bacallao, una activista de Justicia 11J. La organización ha documentado 79 juicios y otros 356 manifestantes acusados formalmente. Cubalex y Justicia 11J han verificado 1070 detenciones en relación con las protestas, pero los activistas creen que el número real puede superar las 1300 detenciones.

Los activistas utilizaron el Día de los Derechos Humanos la semana pasada para resaltar estos y otros casos de manifestantes encarcelados en Cuba. En una transmisión en vivo producida por Cuba Spaces en Twitter el viernes por la tarde, las familias compartieron su desesperación y pidieron a la comunidad internacional que no los abandone.

“Yo extraño mucho a mi papá; hace un mes que no puedo verlo”, dijo entre lágrimas la hija de 11 años de Nadir Perdomo, en un video que se mostró durante el show en vivo. Perdomo, también padre de un bebé, y su primo Jorge, están en prisión por manifestarse contra el gobierno.

“Le pido a las personas que tiene su caso que hagan justicia, pero justicia verdadera”, dijo.

Han pasado cuatro meses ya desde que la familia se ha desgarrado, dijo Betty Guerra, otra prima. Ella relató que los primos Perdomo han denunciado golpizas por parte de los guardias de la prisión para obligarlos a cantar Patria o Muerte.

Ailex Marcano, madre de Ángel J. Veliz, otro manifestante encarcelado en la central provincia de Camagüey, dijo que tampoco pudo ver a su hijo durante tres meses. Ella declaró que ha sido constantemente acosada por altos funcionarios de la seguridad del estado porque ha hablado con los medios independientes sobre el caso de su hijo.

“Seguiré luchando por su libertad porque sé que mi hijo es un joven digno”, dijo durante la transmisión.

La mayoría de los familiares que han hablado con los medios de comunicación no estaban involucrados previamente en la política y no estaban familiarizados con la represión desatada contra la disidencia a lo largo de las décadas. La mayoría nació después de que Castro asumió el poder en 1959 y envió a cientos de seguidores de Fulgencio Batista al pelotón de fusilamiento.

“Nunca pensé que el Estado fuera tan cruel que no se diera cuenta de que el pueblo tiene derecho a manifestarse; eso no es un crimen”, dijo Farrat, la madre en huelga de hambre. “Están jugando con la vida de nuestros hijos”.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de diciembre de 2021, 2:44 p. m..

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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