En América Latina, Rusia encuentra espacio para atacar a EEUU y erosionar apoyo a Ucrania
El reciente viaje del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, esta semana a cuatro países latinoamericanos, incluido el gigante sudamericano Brasil, mostró el interés del gobierno ruso en usar la región como un campo de juego geopolítico para provocar a Estados Unidos y debilitar el apoyo a Ucrania en la guerra iniciada por el Kremlin.
Lavrov llegó a Brasil el lunes, donde se reunió con el presidente izquierdista del país, Luis Inácio Lula da Silva, quien había propuesto un “club de países neutrales” para negociar el fin de la guerra, una iniciativa que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia consideró favorable al Kremlin, según una filtración de documentos de inteligencia de Estados Unidos.
Luego visitó a los tradicionales aliados latinoamericanos de Rusia, Venezuela, Nicaragua y Cuba, su última parada. Menos publicitada fue su reunión con el canciller de Bolivia mientras estaba en Caracas.
Si bien se anunció poco de sustancia durante su gira, las declaraciones de Lavrov dejaron claro que el renovado interés de Rusia en la región se deriva de considerarla un escenario de confrontación con Estados Unidos y Occidente. La estrategia diplomática, con tintes de Guerra Fría, no es nueva pero se ha convertido en una prioridad en medio de la invasión rusa a Ucrania. Y la longeva tradición de la región de apoyar la no-alineación y el multilateralismo ha proporcionado al Kremlin los puntos de conversación para tratar de forjar alianzas poco probables, como con Brasil.
Lavrov dijo que confiaba en que América Latina se convertiría en “uno de los pilares” de un orden internacional multipolar emergente que se opondría a las “políticas coloniales” de Estados Unidos, en los comentarios de apertura durante las conversaciones con el ministro de relaciones exteriores de Venezuela, Yván Gil Pinto, en Caracas el martes.
Reiteró durante su gira que Rusia apoyaría a organizaciones regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que son vistas como contrarias a los intereses de Estados Unidos. Lavrov también dijo que el gobierno ruso apoya una propuesta hecha por el presidente brasileño Lula da Silva para alejar a los países agrupados en el llamado bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) del uso del dólar en sus transacciones.
Las visitas a aliados regionales tradicionales como Cuba, Venezuela y Nicaragua, donde sus comentarios no son cuestionados, también ofrecieron a Lavrov un podio para criticar a Estados Unidos y difundir falsedades sobre la invasión de Ucrania.
“Estados Unidos ha iniciado una cruzada contra la Federación Rusa y sus intereses legítimos, contra la cultura rusa, las tradiciones rusas”, dijo. “Han elegido el régimen nazi de Kiev como punta de lanza para llenarlo de armas. Que quede claro para todos que este curso de acción es inútil”, dijo durante una conferencia de prensa el jueves luego de reunirse con el líder cubano Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, designado este miércoles para un segundo mandato como presidente sin enfrentar competencia.
Desde el comienzo de la guerra, los intercambios diplomáticos y las visitas de altos funcionarios de seguridad rusos a estos tres países han sido frecuentes. A principios de marzo, el principal asesor de seguridad de Vladimir Putin, Nikolai Patrushev, viajó a La Habana después de visitar Caracas.
Pero Lavrov no pudo ofrecer ningún resultado económico concreto derivado de su visita, aunque prometió que los resultados de los acuerdos negociados por Díaz-Canel durante un viaje a Moscú en noviembre pasado, en particular en materia de alimentos y petróleo, dos áreas críticas para Cuba, serían anunciados “pronto”.
Tampoco respondió en la conferencia de prensa si Rusia planea abrir una base militar en Cuba.
“Nuestra cooperación militar se está desarrollando con éxito en línea con los acuerdos entre nuestros países y, según tengo entendido, las formas de esa cooperación son satisfactorias tanto para Rusia como para Cuba”, dijo a periodistas rusos y cubanos.
Si bien Rusia carece del poder económico para cumplir muchas de sus promesas, utiliza a sus aliados en América Latina “principalmente para molestar a Estados Unidos”, dijo Benjamin Gedan, director del Programa Latinoamericano del Centro Wilson en Washington. “No está interesado en asociaciones serias en la región, donde Moscú tiene poco comercio o inversiones”.
“Cuando Lavrov aparece en América Latina, es principalmente para recordarle a Estados Unidos que Rusia puede hostigar a Estados Unidos en su entorno cercano como una forma de disuadir a Estados Unidos de participar en la vecindad de Rusia”, agregó.
Sin embargo, la guerra en Ucrania agrega una nueva capa a la postura típica de Rusia en las Américas, ya que esta vez, las posiciones que toman los países latinoamericanos pueden tener implicaciones concretas en la guerra y la diplomacia que busca ponerle fin. Brasil, en particular, se ha negado a enviar armas a Ucrania e imponer sanciones a Rusia, y el presidente Lula da Silva sugirió que Ucrania debería renunciar a Crimea si busca la paz.
No es sorprendente que la visita de Lavrov a Brasil y los comentarios de Lula da Silva sobre la guerra en Ucrania atrajeran más atención y preocupación en los Estados Unidos, lo que generó tensiones diplomáticas que ejemplifican el tipo de divisiones que Rusia busca instigar en la región.
Mientras regresaba a Brasil desde China y los Emiratos Árabes Unidos el domingo, Lula da Silva dijo que los Estados Unidos y la Unión Europea estaban “contribuyendo a la continuación de esta guerra”.
El lunes, en una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, Lavrov dijo que los dos países tienen “posiciones concordantes sobre los acontecimientos actuales en el mundo” y dijo que su gobierno estaba “agradecido con nuestros amigos brasileños por un correcto entendimiento de la génesis de esta situación y su esfuerzo por contribuir a la búsqueda de formas de resolverla”, dijo refiriéndose a la guerra del Kremlin contra Ucrania.
Los comentarios y el recibimiento del ministro ruso, que también se reunió con el presidente brasileño, hicieron que la Casa Blanca abandonara un tono más diplomático para acusar a Brasil de “repetir como un loro la propaganda rusa y china sin mirar en absoluto los hechos”, dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby el lunes. Y el asesor de seguridad nacional del presidente Joe Biden llamó al asesor especial de Lula da Silva, Celso Amorim, para quejarse de los comentarios del mandatario brasileño, informó GloboNews de Brasil.
Si bien Lula da Silva se movió rápidamente para reparar el daño y condenó la “violación de la integridad territorial de Ucrania” durante un evento el martes, todo el asunto reveló las tensiones que Rusia puede explotar al intensificar su presencia en la región.
Mientras Lavrov hablaba el jueves en Cuba, en otra señal de que América Latina se considera un espacio importante pero disputado, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se dirigía a los legisladores de México, otro país con una posición ambivalente hacia la guerra.
Zelenski pidió apoyo de México para organizar una cumbre latinoamericana que muestre la “unidad y los principios globales” de la región.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de abril de 2023, 5:56 p. m..