Repentino ‘corralito’ amenaza al sector privado en Cuba y las importaciones de alimentos
El Banco Central de Cuba restringió drásticamente la cantidad de efectivo en moneda local que las empresas privadas pueden retirar de sus cuentas bancarias, una medida que amenaza las importaciones de alimentos en medio de la actual escasez.
A partir del sábado, las empresas privadas cubanas solo podrán retirar una cantidad mínima de efectivo, 5000 pesos cubanos (equivalentes a $22 en el mercado informal), para pagos relacionados con bienes y servicios contratados entre los “actores económicos”, incluidas las empresas estatales, los negocios privados, las cooperativas y los trabajadores por cuenta propia. También se incluyen los pagos de salarios y otros beneficios de los empleados.
Las transacciones por encima de ese umbral deben realizarse a través de pagos digitales u otras soluciones bancarias.
El Banco Central anunció las nuevas regulaciones, publicadas en la Gaceta Oficial el miércoles, como una forma de fomentar las transacciones digitales, pero los críticos dicen que equivale a un congelamiento de los activos bancarios, conocido como “corralito”.
Las reglas también requieren que las pequeñas empresas privadas depositen todos los ingresos en efectivo de las ventas en sus cuentas bancarias al día siguiente o contraten a una empresa de transporte de dinero del gobierno para que lo haga. Las empresas privadas pueden continuar vendiendo sus productos y servicios en efectivo, pero estarán obligadas a ofrecer a sus clientes formas de pago con tarjeta bancaria o con plataformas digitales autorizadas.
En conferencia de prensa el miércoles, funcionarios de alto rango del Banco Central dijeron que las medidas apuntan a promover el uso de los bancos para transacciones que, especialmente en el sector privado, han evadido el sistema. También dijeron que las reglas tienen como objetivo “proteger” a la población, que se ha estado quejando de la falta de efectivo disponible en el país.
Debido a la inflación galopante, el gobierno ha estado imprimiendo más moneda local. Aún así, el efectivo no regresa a las arcas del gobierno porque sus tiendas tienen poco que ofrecer. En cambio, el sector privado está captando más efectivo.
En la práctica, las nuevas medidas significan que estas empresas privadas se verán obligadas a depositar los ingresos en pesos cubanos pero no podrán retirar el efectivo más tarde para pagar a los proveedores u otros gastos operativos.
Peor aún, dicen los críticos, los propietarios de pequeñas empresas no podrían usar sus pesos cubanos para comprar dólares en el mercado informal, que necesitan para pagar los bienes comprados en el extranjero. Eso podría obstaculizar las importaciones del sector privado en un momento en que el gobierno no puede proveer a la población y los alimentos y los bienes esenciales ya son escasos.
“Es un corralito”, dijo un empresario cubano que pidió no ser identificado por temor a represalias del gobierno. “Están tratando de reducir la disponibilidad de efectivo, la cantidad de negocios y que menos personas intenten comprar dólares para poder capturar un poco más de esos dólares”.
“Realmente estamos hablando de una batalla por los dólares”, agregó.
El empresario cubano dijo que cree que habrá personas que cerrarían sus negocios por temor a infringir las nuevas regulaciones. Si hay menos productos, los precios suben, y si la gente tiene menos acceso al efectivo, la medida, dijo, golpeará fuerte a los más vulnerables.
“Esta es una idea descabellada ”, dijo un segundo empresario que también pidió el anonimato. “Es una medida populista porque la gente se queja de que no hay dinero en los cajeros automáticos. Pero, ¿qué vas a hacer, parar la economía”?
El sector privado cubano se ha expandido después de que el gobierno permitiera a los cubanos crear empresas con hasta 100 empleados desde 2021. Las empresas privadas se han convertido en los principales importadores de alimentos y otros bienes básicos porque el gobierno está en quiebra y los proveedores no quieren vender al estado. Pero estas pequeñas y medianas empresas privadas, conocidas como “pymes”, operan bajo excesivos controles y regulaciones, y el gobierno no les vende dólares.
Las empresas privadas tampoco pueden realizar transferencias bancarias regulares para pagar a proveedores en el extranjero porque el sistema bancario cubano tiene acceso limitado al sistema bancario internacional debido al embargo estadounidense. Dejando a un lado las sanciones, los bancos del gobierno cubano carecen de divisas para respaldar esas operaciones financieras.
Si bien muchas de estas empresas dependen de esquemas financieros complejos para superar estas limitaciones e importar bienes, el acceso a dólares en el mercado informal es clave para que puedan trabajar.
En este contexto, las nuevas medidas han dejado a muchos propietarios de pequeñas empresas rascándose la cabeza.
“Denotan una desconexión total con la realidad que existe en Cuba”, dijo Yosué Montes de Oca Arias, fundador de AlaSoluciones, una empresa tecnológica enfocada en la automatización de máquinas. La medida, escribió en X, anteriormente Twitter, probablemente hará que las empresas privadas reporten menos ingresos y traten de obtener pagos directamente en moneda extranjera.
“Este nuevo cerco (no es el primero) va a impactar directa y rápidamente en el precio de los productos y servicios, además de en el valor de las divisas extranjeras”, agregó.
Pero pocos creen que el gobierno podrá hacer cumplir las restricciones anunciadas.
Para empezar, la infraestructura bancaria y digital del país no parece preparada para el cambio.
Los bancos suelen estar abarrotados de clientes y tendrán que hacer frente a un mayor volumen de depósitos diarios. Las dos únicas aplicaciones de transferencia de dinero permitidas en el país, EnZona y Transfermovil, desarrolladas por el gobierno, fallan con frecuencia, dicen sus usuarios, y la mayoría de los lugares necesitan los dispositivos para leer tarjetas bancarias. Cuando los tienen, la conexión con el sistema suele fallar.
“El Estado cubano ha demostrado que es incapaz de cumplir con sus propios planes”, dijo uno de los empresarios cubanos entrevistados por el Herald. “No veo cómo pueden hacer cumplir estas medidas sin recurrir a la represión”.
Las repercusiones pueden ser tan terribles para las empresas y la población que algunos creen que las empresas privadas encontrarán formas de eludir la nueva regulación como lo han hecho con muchas otras medidas que el gobierno no puede hacer cumplir. De lo contrario, las autoridades corren el riesgo de nuevas protestas, afirman.
“Yo no me estreso”, dijo otro empresario entrevistado. “Esto es insostenible. Yo le digo a la gente que las medidas no van a funcionar y si el gobierno las aplica a cabalidad, dejarán el país sin alimentos, y la gente volverá a salir a la calle”.
“Pero creo que, de cualquier manera, el capitalismo prevalecerá; es una fuerza imparable”.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de agosto de 2023, 5:30 a. m..